Bodegas de Rioja Alavesa se rebelan contra la expansión de su asociación a Bizkaia y Getaria

Un tractor circula por un viñedo de Rioja Alavesa durante la vendimia/BLANCA CASTILLO
Un tractor circula por un viñedo de Rioja Alavesa durante la vendimia / BLANCA CASTILLO

Juan Carlos Berdonces
JUAN CARLOS BERDONCES

La decisión de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) de cambiar su apellido y pasar a denominarse Bodegas de Euskadi ha desatado un gran revuelo en la comarca y un importante número de empresas de este colectivo, que agrupa a 110 firmas, ya se está posicionando en contra de esta modificación, hasta el punto de plantearse pedir la baja. De hecho, y según ha podido saber EL CORREO, ya circulan formularios para solicitar la salida de lo que hasta el lunes fue ABRA e incluso algunos bodegueros están redactando cartas para expresar su malestar.

La asistencia a la asamblea en la que se tomó la decisión este lunes fue escasa, de apenas una veintena de representantes de bodegas. Con el voto favorable del 10% de los asociados fue suficiente para sellar la 'defunción' de ABRA, un colectivo con casi 30 años de historia, y alumbrar mediante un cambio en los estatutos «apenas explicado» -según denuncian algunos socios- la Asociación de Bodegas de Euskadi (ABE), que de esta forma amplía su campo de actuación al conjunto de la comunidad vasca. Ello le permitirá acoger también a los productores de txakoli de Álava, Bizkaia y Getaria.

«Si somos Rioja Alavesa, somos Rioja Alavesa», dejaba bien claro Fernando Remírez de Ganuza, bodeguero que está al frente de la firma que lleva su apellido en Samaniego. Y con el cambio a Bodegas de Euskadi cree que «se van a mezclar cosas. El sentir general, al menos el que yo percibo, es que esto no ha sentado bien y hay todavía que explicar muchas cosas».