Bizkaia estrena un sistema para proteger a los Bomberos de la contaminación

Las máscaras se introducen en una cabina para su desinfección /E. C.
Las máscaras se introducen en una cabina para su desinfección / E. C.

El parque de Urioste incorpora un túnel de tratamiento, el primero a nivel nacional, para los equipos de los 425 efectivos del cuerpo

Izaskun Errazti
IZASKUN ERRAZTI

Los Bomberos de Bizkaia disponen en el parque central de Urioste, en Ortuella, de un sistema único en España que les protegerá de la contaminación. Se trata de un túnel de limpieza y secado que desinfectará a conciencia los equipos de protección individual que usan los 425 efectivos que suma el servicio foral. Una labor que hasta ahora se hacía de forma manual y a criterio de los propios funcionarios. Además, los trajes se enviaban para su lavado una vez al año al fabricante, que tiene su sede en La Rioja, con lo que los trabajadores, que libran seis días después de cada guardia, no siempre lo tenían disponible cuando lo necesitaban. En adelante, se reducirán los tiempos a tres o cuatro días.

El túnel de descontaminación es un circuito con entrada y salida, frecuente en Alemania y otros países centroeuropeos como Holanda y Suiza y en empresas como Bayer y Thyssenkrupp, al que llegan convenientemente envasados los equipos procedentes de los ocho parques de la Diputación. Cada paquete que se recibe lleva su correspondiente trazabilidad, detallando «los días de uso, los lavados, en qué situación se ha utilizado...», explica Ernesto García, jefe del servicio foral de Bomberos. De ahí pasan a una sala de despiece, donde cada uno de los elementos que componen el equipo –máscaras y reguladores de respiración, guantes de goma, botas, cascos, arneses...– reciben el tratamiento adecuado. Los trajes, que cuestan sin accesorios más de 1.200 euros -equipados alcanzan los 3.000-, acaban después en la lavadora y se secan con aire caliente durante un máximo de 180 minutos. Y de ahí, se envían «de vuelta» al parque de Bomberos del que salieron.

Reforzar la seguridad

Lo fundamental del proceso, que se prolonga durante tres horas, es que los operarios que atienden las instalaciones en ningún momento entren en contacto con el material contaminado, porque el objetivo último de este sistema es «garantizar la máxima seguridad» de estos funcionarios, que a menudo se ven expuestos a situaciones que van más allá de sofocar incendios y tienen que manipular productos cancerígenos. «Como cuando intervenimos en accidentes con mercancías peligrosas y productos químicos, en pozos sépticos, siniestros con heridos...», apunta García.