Aquella Bizkaia de hace 40 años

Las amenazas de bomba eran diarias, las asociaciones vecinales florecían y Bilbao resultaba irrespirable en 1978

La venta de animales vivos de granja, como los pavos, era típica el día de Santo Tomás en El Arenal. /EL CORREO
La venta de animales vivos de granja, como los pavos, era típica el día de Santo Tomás en El Arenal. / EL CORREO
Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

El 6 de diciembre de 1978 era miércoles pero no hubo clase. Toda la actividad docente quedó suspendida en los centros escolares dependientes del Ministerio de Educación y Ciencia, «tanto estatales como no estatales y de todos los niveles educativos» con motivo del referéndum constitucional. Lo contaba este periódico en su portada de aquel día en el que «ochocientas cincuenta mil personas tenían derecho a votar en Vizcaya». Han pasado 40 años. Al echar la vista atrás hasta entonces se descubre una sociedad que empezaba a cobrar vida y color tras las décadas grises de la dictadura.

En 1978 el País Vasco tenía 2.100.970 habitantes, más de la mitad de los cuales -1.158.278- vivían en Bizkaia. Bilbao, de la que formaban parte Erandio y Asua, contaba con algo más de 430.000 vecinos. No había Gobierno autónomo. El socialista Ramón Rubial presidía el Consejo General Vasco, el órgano de gobierno preautonómico. La Diputación vivía el final de su etapa predemocrática con Francisco Amorrortu. El Ayuntamiento de la capital estaba encabezado aún por el último alcalde del franquismo, José Luis Berasategui Goicoechea, que dejaría el cargo tras las primeras elecciones municipales en 1979. El obispo era el navarro Antonio Añoveros Ataún. El 2 de diciembre había emitido una nota en la que decía que «el creyente es libre de votar por cualquier opción en el referéndum constitucional».

EN SU CONTEXTO

1.158.278
habitantes tenía Bizkaia en 1978, casi 18.000 más que ahora, con 1.140.662 (Eustat 2018)
Paro y crisis
Comenzaba el proceso de desindustrialización. La tasa de paro española era del 7,6% (EPA, IV trimestre 1978). En Euskadi era mayor (aunque no se precisaba el dato) y el Consejo General Vasco estimaba la cifra total de desempleados en 75.000.
Inflación
La inflación se desataba. Para evitar la subida descontrolada de precios, el Gobierno de UCD estableció la campaña de 'precio estable', en la que se invitaba a consumir los productos con esa etiqueta, que no podían variar de coste durante 5 meses. El IVA no existía (llegó en 1986).
Algunos precios
Barra de pan pequeña, 10 pesetas (0,06 euros); mediana, 20 pesetas (0,12 euros). Botella de leche de litro y medio, 47 pesetas (0,28 euros); un litro de aceite de oliva, 108 pesetas (0,65 euros); paquete de medio kilo de café, 275 pesetas (1,65 euros); tambor de detergente, 319 pesetas (1,92 euros). Un abrigo de lana de caballero en unos grandes almacenes, 6.900 pesetas (41,47 euros). Vuelo a Londres con British Airways, 9.650 pesetas (58 euros). Coche Seat 127 de cuatro puertas, 296.072 pesetas (1.779,43 euros).
Anécdotas
Estos son algunos titulares que se pudieron leer en diciembre de 1978: «Los casados con hijos quedarán exentos del servicio militar». «El consumo de azúcar ha disminuido porque los precios son altos». «Telefónica instala 4.000 teléfonos en Santuchu». «Un inventor bilbaíno, medalla de oro en Ginebra con su compás súper-rápido». «Rumor de robo de seis Dyane-6 verdes como los de la Guardia Civil». «Toda persona se droga: Hoy por hoy no hay una estructura sanitaria sobre el problema». «La plaza de Indauchu ya tiene árboles». «Insólito: Vizcaya tiene una tatarabuela».

Aunque entonces sonaba a ciencia ficción, ya se hablaba de la conveniencia de construir un metro en Bilbao. Pero en lo concerniente al transporte urbano, la noticia más comentada era la desaparición de los trolebuses. El 28 de octubre de 1978 había realizado su último trayecto el que cubría la línea entre el Museo de Bellas Artes y el barrio de Atxuri. Con el urbanismo, las comunicaciones eran una de las principales preocupaciones de las agrupaciones vecinales, entonces en auge. El día anterior al referéndum, la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Vizcaya se entrevistó con el consejero de Transportes, Juan María Bandrés (de Euskadiko Ezkerra), para explicarle que los mismos se encontraban «en una situación caótica» por «la falta de inversiones» y porque al organizarlos no se había tenido en cuenta «el aumento de la población». Bandrés adelantó que la consejería tenía intención de lanzar un plan para «reducir al mínimo el uso del coche privado y potenciar el transporte público por ferrocarril».

La fachada del teatro Arriaga sufría los efectos de la contaminación.
La fachada del teatro Arriaga sufría los efectos de la contaminación. / E. C.

Al mismo tiempo inquietaba en la capital vizcaína la contaminación. «Durante todo el mes de julio, el aire estuvo 'fuera de la ley'», denunciaba EL CORREO. «Salvo los días 5 y 6», aliviaba algo el antetítulo. En una ciudad que entonces contaba con industrias pesadas en el casco urbano y en la que los grandes barcos amarraban hasta la altura del puente de La Salve, era normal que se rebasaran «todos los días los márgenes admisibles de SO2», algo que el redactor de la noticia calificaba de «escandaloso».

13.000 años sin agua

También había problemas en otras localidades. Desde Kortezubi, entonces anexionado a Gernika, se quejaban de llevar «13.000 años sin agua corriente». Allí hay «106 caseríos con 115 viviendas y 490 habitantes» que, como sus antecesores de la cueva de Santimamiñe, se las tienen que apañar como pueden para abastecerse. «El que tiene pozo, pues tiene agua. El que tiene depósito para el agua de lluvia en el tejado, pues tiene agua; los demás, no saben lo que es un grifo», escribía Munitibar el 6 de diciembre en este periódico. «Si para dentro de 15 días los del Ayuntamiento de Guernica no han arreglado este asunto, iremos en manifestación», declaraba un portavoz vecinal sin identificar. «Y llevaremos a un hombre prehistórico con un balde de piel», añadía.

Quienes sí vieron solucionados sus problemas fueron los vecinos de seis barrios de Ibarrangelu. Tras nueve años de gestiones, «ya tienen luz. Voltearon campanas y se lanzaron cohetes» para festejarlo. En Markina, lo que se celebraba era que entre sus vecinos se encontraba «el abuelo de Vizcaya». Había cumplido 100 años, se llamaba Domingo Legarra Urriolabeitia y, según contaba él mismo, «había sido pastor y aventurero en América».

Trabajadoras de la limpieza se manifiestan por Bilbao.
Trabajadoras de la limpieza se manifiestan por Bilbao. / E. C.

Mientras tanto, los estudiantes de Medicina se manifestaban en Bilbao «con batas blancas en petición del Hospital Clínico de Lejona», una «necesidad urgente» pero que nunca llegaría a rematarse. «Los problemas surgidos entre la Universidad y el Hospital Civil de Basurto» habían dado como resultado que los estudiantes no tuvieran dónde realizar sus prácticas. La protesta universitaria coincidía con otra de estudiantes de secundaria, que aquellos días salían a recibir sus clases en El Arenal para protestar contra las falsas alertas de bomba. El día 3 de diciembre, EL CORREO revelaba que solo en 24 horas se habían «registrado 12 en Vizcaya».

Lo malo es que las bombas y los atentados de verdad estaban a la orden del día. La víspera del referéndum, un comando de ETA (aún no se sabía de cuál de sus ramas) asesinaba a tres policías en San Sebastián. Ese mismo día, otro comando, esta vez de ETA-pm, secuestraba una avioneta en Sondika desde la que luego lanzó «100.000 folletos a favor del 'no' sobre el Gran Bilbao».

Esa semana también se recogieron otras noticias más ligeras. Como que en Zorroza se había celebrado «la fiesta de hermandad de las telefonistas de empresa de Vizcaya», con la asistencia como «invitada de honor» de Mari Cruz Soriano, «encantadora presentadora del programa 'Gente Hoy'». La pianista tuvo que atender a numerosos fans a su llegada, lo que se entiende si se tiene en cuenta que en 1978 solo había dos canales de televisión. Así que los personajes de la tele disfrutaban de cuotas de pantalla hoy inimaginables y eran famosos de verdad.

28 cines y muchas películas «moralmente reprochables»

En 1978 solo existían dos canales de televisión. Pero a cambio, había cine en abundancia: 28 con 37 salas en total se podían contar solo en la cartelera de Bilbao. Triunfaban 'Brillantina' (es decir, 'Grease'), con John Travolta y Olivia Newton John, y 'La maldición de Damien'. Pero lo que dominaba la programación era el destape. Destacaban por su número en las carteleras de toda Bizkaia las película picantonas y las clasificadas 'S': 'Bacanal en el aniversario de boda', 'La orgía', 'Bananas mecánicas'... Las críticas repetían una y otra vez la expresión «moralmente reprochable».