Bilbao retoma la idea de los peajes para controlar el acceso a la ciudad

La contaminación provocada por el tráfico es un factor determinante en el cambio climático./e. c.
La contaminación provocada por el tráfico es un factor determinante en el cambio climático. / e. c.

Vitoria descarta el emplazamiento del Gobierno vasco a adoptar restricciones a partir de 2025, y San Sebastián no se cierra a la medida

Luis López
LUIS LÓPEZ

Restringir el acceso de los coches a las ciudades es una medida muy impopular, y en Euskadi tenemos una buena prueba del sofoco que les entra a los ayuntamientos con la sola mención del asunto. Recapitulemos: el martes, en el Parlamento vasco, la viceconsejera de Medio Ambiente, la socialista Elena Moreno, asumió que a partir de 2025 las capitales deberían limitar el acceso de vehículos. Una medida agresiva pero, a su juicio, necesaria para poner coto a la contaminación que alimenta el cambio climático y que mina la salud de la gente.

Ayer, cada capital vasca fue a su aire. El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, dijo que no. Que en la 'Green Capital' no tienen necesidad de penalizar de ese modo el vehículo privado. En San Sebastián no se cierran a la idea, pero de momento tampoco se la plantean. Y en Bilbao hay como dos almas. La del PNV y la del PSE, socios de gobierno bien avenidos a ratos. El alcalde, Juan Mari Aburto, no se quiso pronunciar en relación a las palabras de la viceconsejera. Mientras, el concejal de Movilidad y Sostenibilidad se alinea sin fisuras con el Ejecutivo de Lakua. De hecho, el socialista Alfonso Gil fue uno de los primeros en defender la implantación de peajes urbanos que redujesen el número de vehículos en la villa. Ocurrió en junio de 2017, y aquello provocó una sonora crisis con su socio en el Gobierno municipal porque Aburto se negó de plano. Lograron pasar página, pero sin llegar a entenderse en el fondo del asunto.

Pues ahora, parece, volvemos al punto de partida. Para Gil no hay dudas. «Y no es una cuestión de Bilbao, sino de todas las ciudades», apunta. De hecho, recuerda que en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), uno de sus proyectos estrella, «ya se recogen medidas para restringir el tráfico». ¿Por cuáles apuesta? No es ningún misterio. «Londres ya tiene peaje, París se lo están pensando... Es un horizonte al que tarde o temprano vamos a llegar». En fin, que «yo soy un firme convencido del peaje» como medida para desincentivar el uso del coche en Bilbao.

En coche por vicio

Justifica su postura con el siguiente argumento: «El 82% de los vehículos que entran en la ciudad de 7.30 a 9.30 están ocupados por una sola persona; y de ellos, el 80% tienen un acceso a transporte público a menos de 300 metros de su casa. Por eso se justifica el peaje. Se trata de disuadir, no de cobrar».

Por supuesto, hay más posibilidades para limitar el reino del vehículo privado. Desde cerrar ciertas zonas de la ciudad en picos de polución «con barreras y policía», como han tenido que hacer «en Valladolid», hasta establecer autorizaciones en días alternativos para «matriculas pares e impares».

Pero, sobre todo, y en esto ya se está, la solución pasa por diseñar políticas pensadas para construir una ciudad más verde. Se puede desincentivar el uso del coche, por ejemplo, encareciendo la OTA; o aumentando las zonas peatonales; o potenciando el transporte público. Quizás a esto se refería el alcalde Aburto cuando en el congreso internacional de movilidad sostenible que se celebró el mes pasado en Bilbao, el SUM, habló de «incentivos negativos» para potenciar la movilidad sostenible. Pero no fue más allá.