Euskaraldia

El consejero de Política Lingüística anima a vencer inercias y que sea Euskaraldia todo el año

El acto que ha dado salida de Euskaraldia en Bilbao ha tenido lugar en el Palacio Euskalduna./Luis Ángel Gómez
El acto que ha dado salida de Euskaraldia en Bilbao ha tenido lugar en el Palacio Euskalduna. / Luis Ángel Gómez

El alcalde de Bilbao alertó en el arranque de la iniciativa de que «una lengua se pierde porque los que la conocen no la usan»

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Es tan sencillo como decir 'kaixo'. Lanzar una primera palabra en euskera -o dos, si se empieza por 'egun on'- y dar pie a una conversación en esta lengua, hasta donde alcance el conocimiento de la misma de los hablantes. Pero sobre todo, que predomine la voluntad de usarla. «Somos miles los que podemos entendernos en euskera, ahora toca impulsarlo, estos días y el resto del año», dijo ayer Bingen Zupiria, consejero de Cultura y Política Lingüística, en el acto de apertura de Euskaraldia, la iniciativa social que, desde ayer y hasta el 3 de diciembre, anima a relacionarse en euskera.

Bingen Zupiria comenzó su intervención en el Palacio Euskalduna de Bilbao citando 'Guk euskaraz', el tema clásico de Urko. «Euskara putzu sakon eta ilun bat zen» (el euskera era un pozo oscuro y profundo), entonaba hace unas décadas el cantante donostiarra. «Hoy las cosas han cambiado». Zupiria aludió a la situación de la lengua vasca en Bilbao y que no es rara en el resto de Euskadi: los conocedores son bastantes más que los hablantes reales. Demasiada gente no se anima a usarlo en su vida cotidiana. «El euskera es en Bilbao un archipiélago, formado por miles de islas», consideró el consejero. «Euskaraldia nos da la oportunidad de comunicar y unir esas islas a través del puente del euskera. Vamos a convertir ese archipiélago en una red».

Hacerlo es tan sencillo como dirigirse en vasco a cualquiera que lleve en la solapa la chapita de la iniciativa. «Cuando veamos a alguien con ella, llevemos a nuestros labios el euskera que tenemos en la cabeza y el corazón», animó el consejero, que estuvo acompañado en el acto por el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y medio centenar de representantes del mundo de la cultura, la economía, el deporte y la política, entre ellos Josu Urrutia, presidente de la comisión gestora del Athletic; Josune Ariztondo, directora general de la Fundación Bilbao 700; Ibon Aranbarri, director general de la BOS; José Ignacio Malaina, director gerente del Teatro Arriaga; e Isabel Sánchez, diputada vizcaína de Acción Social.

«Ha calado hondo»

«Una lengua no se pierde porque quienes la desconocen no la aprenden, sino porque los que la conocen no la usan». Así resumió Juan Mari Aburto la cuestión de fondo a la que quiere dar respuesta Euskaraldia, a la que se han adherido 200.000 participantes en toda Euskadi. «La iniciativa ha calado hondo entre la gente, y en la ciudadanía también», subrayó el alcalde, para quien «Bilbao y el euskera van de la mano. No se pueden entender uno sin el otro».

«Tenemos que ser mucho más activos con el euskera», deslizó Aburto, que pidió a la gente «que su primera palabra sea en esta lengua y no solo estos 11 días», haciendo suyo el el mensaje del consejero. El alcalde animó a lanzarse a hablar a quienes «se sienten inseguros», bien porque creen que su conocimiento es muy básico o por timidez. «No importa. La actitud es lo que vale, la de todos».

Un mensaje que ayer era fácil de recoger entre los asistentes. Julen Orbea, uno de los dinamizadores de Euskaraldia en Bilbao, insistió en este aspecto. «Si nos lanzamos sin problemas a hablar en inglés, aunque lo hagamos mal, para orientar a un turista por ejemplo, ¿por qué no nos atrevemos a hacerlo en euskera? Hay que dejar de lado los complejos y los miedos», planteaba. «Tenemos que animar a quienes lo están aprendiendo. No pasa nada si te equivocas. Y a los que lo conocemos, nos toca ayudar», animó.

Coincidía en ese mensaje con Patxi Juaristi, vicerrector del campus de Bizkaia de la UPV/EHU, que consideraba «muy positivo que la iniciativa cuente con 200.000 participantes. La chapa va a ser un buen medio para recordarnos que hay muchísima gente que sabe euskera y con la que puedes hablar en esta lengua». Ahora, «el reto es que esto no se quede en un acto simbólico y este impulso tenga una continuidad. Y eso es algo que está en nuestra mano».