Bilbao es la capital del país que menos recauda con cargo al IBI

El catastro es un gravamen local, pero la Diputación determina el valor de los 463.000 inmuebles que hay en Bizkaia./Borja Agudo
El catastro es un gravamen local, pero la Diputación determina el valor de los 463.000 inmuebles que hay en Bizkaia. / Borja Agudo

Los ayuntamientos vizcaínos llenan sus arcas en menor medida por los bajos tipos fijados tras la actualización del catastro

XABIER GARMENDIA

Con los 51,4 millones anuales que Bilbao recauda por el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), apenas se podría costear una cuarta parte del estadio de San Mamés, pero ese montante también equivale a todo lo que los socios y abonados del Athletic pagan por sus localidades durante dos temporadas. Pueden parecer cifras de vértigo, aunque no lo son tanto si se entra en el terreno de la comparación homogénea. No en vano, la capital vizcaína es la que menos llena sus arcas por este concepto en toda España: en concreto 149 euros por habitante, cuando la media se sitúa en 315, es decir, más del doble. ¿Cómo se explica tal desajuste? Para obtener la respuesta hay que mirar con algo más de perspectiva y poner el foco sobre toda Bizkaia.

Aunque es un gravamen local, su marco normativo lo establece la Diputación, no los ayuntamientos, a quienes sí autoriza a regular algunos aspectos en sus respectivas ordenanzas fiscales. El proceso comienza por el propio ente foral, que determina y notifica el valor catastral de los más de 463.000 inmuebles que hay en Bizkaia, ya sean de uso residencial, comercial, industrial o de oficinas. Ese valor, que no supera el del mercado, es precisamente el que se usa como base para calcular el IBI, popularmente conocido como «la contribución». A partir de ahí, es cada consistorio el que fija el tipo definitivo según una horquilla recogida en la norma foral.

La cuestión está en que el valor catastral en Bizkaia había permanecido sin actualizar durante cuatro décadas hasta 2016 por falta de consenso político. Eso provocaba grandes desajustes, como que un inmueble pudiera llegar a pagar treinta veces menos de lo que le correspondería por la evolución del mercado en un periodo de tiempo tan prolongado. El nuevo cálculo después de tantos años, en todo caso, no provocó un 'catastrazo', ya que la carga impositiva se redujo de forma ostensible para compensar esa gran variación.

Entre 100 y 200 euros

En la mayoría de localidades del territorio, la recaudación per cápita oscila entre los 100 y los 200 euros, por lo que Bilbao se encuentra prácticamente en la media. Entre los núcleos más poblados, Portugalete es el que menos obtiene (104) y Galdakao, el que más (200). A tenor de los datos, no hay una relación directa entre la renta y la recaudación. En proporción, Getxo tan solo recauda un 6% más que Santurtzi cuando, según el Eustat, la renta de sus mayores de edad es un 50% superior. Los expertos, en todo caso, no creen que el tipo de cada localidad sea decisivo para adquirir una vivienda. «Habrá quien compre en otro sitio al igual que los hay que se van a una notaría de Portugalete o Gernika para no pagar tanto en una escritura, pero son los que menos», puntualiza Pablo Abascal, presidente del Colegio de Administradores de Bizkaia.

Se dan casos de gente que paga más por un piso pequeño en Noja que por uno más grande en Bilbao contrastes

Algunos pagaban hasta 30 veces menos de lo que correspondía por la evolución del mercado 40 años sin tocar el catastro

En cambio, el contraste sí se puede hacer más evidente si se compara con una segunda residencia fuera del territorio; por ejemplo, en Cantabria. «Se dan muchos casos de gente que paga más IBI por un piso pequeño en Noja que por uno más grande en Bilbao», indica Marta Ajuria, concejala delegada de Economía y Hacienda de la villa. Para el área que ella comanda, el tipo que se establece debe tener en cuenta «un criterio de sensibilidad con los ciudadanos», ya que se trata del tributo municipal con mayor impacto sobre su bolsillo. «Claro que la recaudación podría ser mucho mayor, pero sería irresponsable cargar más a los titulares de los inmuebles en un impuesto tan sensible como este», apunta. Pese a ello, se trata de un gravamen algo desconocido para el ciudadano medio, según perciben los administradores de fincas. «Ni yo mismo sabría decir ahora mismo cuánto pago por el IBI», confiesa Abascal.

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