Jóvenes contra el cambio climático

Cada bilbaíno emite 3,7 toneladas de CO2 al año

La concentración convocada junto al Ayuntamiento de Bilbao reunió ayer por la tarde a más de medio millar de personas./borja agudo
La concentración convocada junto al Ayuntamiento de Bilbao reunió ayer por la tarde a más de medio millar de personas. / borja agudo

Pese a que la ciudad ha bajado un 36% la producción de gases en una década, el reto es avanzar hacia un entorno más limpio

Luis López
LUIS LÓPEZ

bilbao. Las cuestiones globales no suelen preocupar mucho hasta que llegan a la puerta de casa. Como lo del cambio climático. ¿Cuándo hablamos de él? Cuando la marea anega Zorrozaurre y, encima, nos recuerdan que en unas décadas, cuando suba más el nivel del mar, será peor. O cuando se dispara la contaminación en Bilbao tras vivir una miniprimavera en pleno febrero. O cuando, como ayer, se celebra una movilización planetaria bajo la denominación 'Fridays for Future' en la que jóvenes de todo el mundo mostraron su preocupación por el calentamiento global. También aquí.

Es cierto que somos una gota en el océano. España es responsable únicamente del 1% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el planeta. Pero es igual de cierto que la catástrofe sólo se evitará si todo el mundo se implica. ¿Está Bilbao en ello? Parece que sí. En 2005 la ciudad se comprometió a reducir un 20% sus emisiones en el horizonte de 2020, en el marco del Plan de Acción para la Energía Sostenible (Paes). Y ya hemos cumplido. Según fuentes del área municipal de Medio Ambiente, en 2015 (último ejercicio cerrado) el municipio logró rebajar la contaminación un 36%. En buena medida, por el declive de la industria. Pero también por la mayor eficiencia energética que permiten los desarrollos tecnológicos: desde los coches hasta las farolas, todo consume menos.

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¿De dónde salen ahora los malos humos en Bilbao? La mayoría (el 43%) del transporte. De ahí la batalla contra el vehículo privado y por la electrificación también del transporte público (por ejemplo, se acaban de presentar dos vehículos de Bilbobus que permitirán ahorrar 33.000 litros de combustible al año). Por su parte, la industria ya supone únicamente el 20% de las emisiones en el municipio; el 19% lo genera el sector servicios, y otro 17% llega del ámbito residencial. El resto, marginal, viene de la agricultura y la ganadería.

Pese a ello, cada bilbaíno emite, de media, 3,7 toneladas equivalentes de CO2 al año (es la medida que se utiliza para calcular la huella de carbono). Es lo mismo que saldría del tubo de escape de un coche –de gasolina y con un consumo medio de seis litros cada cien kilómetros– que hiciese tres veces el recorrido Bilbao-Pekín. O cuatro veces el viaje de ida y vuelta a Moscú.

Un vecino provoca la misma huella en un año que un coche que haga tres veces el viaje a Pekín

De quién es la culpa

¿Es mucho? Depende. Si nos comparamos con el Ayuntamiento de Madrid, sí, porque allí las emisiones per capita son de 3,2 toneladas al año. Si nos comparamos con la media española, no, porque supera las 7. Y si la referencia es Asturias, menos, porque allí se eleva a 28,3 debido a las centrales térmicas y la industria pesada. Pero claro, todo esto es un poco injusto porque las emisiones se disparan en los lugares donde se genera energía y bienes que luego se consumen en sitios limpios como Madrid y Bilbao.

Por eso el problema es un todo. Planetario. Pero la solución también está aquí. Ya lo dice la vieja máxima: 'Piensa global, actúa local'. El Ayuntamiento dice que lo hace. De hecho, en una década ha reducido sus emisiones –las que genera durante su actividad habitual– en un 27%. Como sucedía en el conjunto del municipio, la mayoría de los gases proviene de la flota municipal (autobuses, coches de Policía, camiones de bomberos, limpieza...), que suponen el 42% del total. Muy cerca, con el 39%, está el consumo de los edificios municipales. Y el alumbrado público genera el restante 19%, según datos facilitados por el Consistorio.

Por eso los esfuerzos se concentran en materia de movilidad. El Ayuntamiento cuenta con 108 vehículos eléctricos (entre ellos, los dos bilbobuses mencionados antes) y 25 híbridos, y dispone de 23 puntos de recarga convencionales en los aparcamientos municipales. Sólo con el uso de barredoras eléctricas «se dejan de consumir unos 27.000 litros de gasóleo al año», aseguran desde el área de limpieza.

Luces de Navidad

En realidad, los cambios son progresivos. Van poco a poco. Como con la iluminación. No se pueden cambiar todas las farolas por leds, que consumen un 80% menos. Pero «en todas las nuevas actuaciones o reparaciones se colocan este tipo de mecanismos». Así son las luces de Navidad, e incluso en la zona infantil de Miribilla se han instalado placas solares para cargar móviles.

Lo que está haciendo el Ayuntamiento, en buena parte de los casos, es lo que puede hacer cualquiera en su casa. Como, por ejemplo, la compra responsable: adquirir productos «con ecoetiqueta», bolsas de basura y papel higiénico reciclados; evitar el uso de espráis; beber agua del grifo y no de esa que viene en botellas de plástico...

Universitarios en la protesta del campus de Leioa.
Universitarios en la protesta del campus de Leioa. / b. agudo
En marcha un plan para mejorar la calidad del aire

El Ayuntamiento de Bilbao y el Gobierno vasco están diseñando un plan de mejora de la calidad del aire, una medida obligada después de que en 2016 y 2017 se superase ligeramente el límite recomendable de NO2; en 2018, eso sí, se redujo por debajo de los límites. Lo reveló ayer la concejala de Medio Ambiente, la socialista Inés Ibáñez de Maeztu, durante una comisión en la que, a petición de Udalberri, dio explicaciones sobre el pico de contaminación que se registró entre los días 20 y 25 del mes pasado por las especiales condiciones meteorológicas que no dispersaban la polución. Quiso mandar un «mensaje de absoluta tranquilidad» sobre la calidad del aire en Bilbao.

Lo que hace el ayuntamiento para contaminar menos

108
vehículos eléctricos tiene el Ayuntamiento de Bilbao con el fin de reducir los gases contaminantes, y hay otros 25 híbridos. Más del 40% de las emisiones de la ciudad vienen del transporte, por lo que el principal reto es avanzar hacia una movilidad sostenible. Sólo los dos bilbobuses eléctricos que se acaban de estrenar evitan la emisión de 800 toneladas de CO2 cada año, según los cálculos municipales.
Jardines limpios.
Para minimizar el consumo de combustibles el 72% de las herramientas manuales de jardinería (motosierras, corta setos, desbrozadoras...) ya funcionan con motores eléctricos y no de gasolina, como era habitual hasta ahora.
27.000
litros de gasóleo se ahorran cada año por el uso de barredoras mecánicas eléctricas en el centro de la ciudad. También reducen la contaminación acústica.
Climatización.
El Ayuntamiento tiene 130 edificios y desde 1998, de manera progresiva, adopta medidas para hacerlos más eficientes: cambiar el gasóleo por gas natural, instalación de energía solar y biomasa, sensores de movimiento, monitorización de consumos...
Iniciativas de la oposición.
Durante el actual mandato la oposición ha propuesto multitud de iniciativas verdes que, en ocasiones, han sido aceptadas por el gobierno municipal. Desde Udalberri recuerdan que ellos impulsaron la incorporación de Bilbao al proyecto Euronet 50/50 para mejorar la eficiencia de los edificios públicos y el aumento de medidas para la contratación verde. Goazen, por su parte, asegura que por iniciativas suyas se accedió a flexibilizar el PGOU para instalar placas solares en fachadas y tejados, y a arrancar campañas de sensibilización para evitar el consumo de productos frescos plastificados.