El uso de la bicicleta se dispara un 54% en Bilbao

Un joven circula por Bilbao con una de las bicicletas eléctricas municipales./E. C.
Un joven circula por Bilbao con una de las bicicletas eléctricas municipales. / E. C.

El servicio de préstamo público ha impulsado el auge de este medio de transporte en Bilbao durante el último año

Luis López
LUIS LÓPEZ

Había muchas razones para desconfiar de que la bicicleta pudiese llegar a ser un medio de transporte popular para moverse por Bilbao: que si llueve, que si hay cuestas, que si los bidegorris son escasos... Todo parecía estar en contra. Pero pese a la profusión de malos presagios, el uso de las dos ruedas se ha disparado en el último año. Ya existía esa percepción en los últimos tiempos porque se ven más ciclistas por ahí -también, mal, por las aceras-. Ahora, los datos científicos los aporta el contador situado en el carril bici del Campo Volantín. Sólo en ese punto, y en los primeros seis meses del año, se han registrado 212.902 pasos de bicicletas, según revelan desde el Ayuntamiento. En el mismo periodo de 2018 habían sido 138.486. Es decir, que el aumento de 74.416 supone un 54% más. Y eso que aún está por computar la mayor parte del verano.

«Nadie creía que este cambio iba a llegar tan rápido», se felicita el concejal de Movilidad y Sostenibilidad, el socialista Alfonso Gil. ¿Por qué se ha producido semejante auge de las dos ruedas? Primero, el teniente de alcalde menciona el compromiso de la ciudadanía, claro, que ha cambiado algunos de sus hábitos y se ha abierto a la movilidad sostenible. A continuación, hay dos factores cruciales: el despegue del servicio de alquiler municipal, y la amabilización del tráfico en las calles, que ha conllevado la implantación del límite de 30 kilómetros por hora en el 87% de red viaria bilbaína.

Lo de Bilbaobizi ha sido casi una revolución. El nuevo servicio, con bicicletas de pedaleo asistido (es decir, con un sistema eléctrico que ayuda al ciclista), se inauguró el 27 de octubre de 2018 y desde entonces los usuarios no han dejado de aumentar. Ya rondan los 20.000. Los datos del Departamento de Movilidad son concluyentes: entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año se realizaron 823.376 usos de bicicletas municipales, con una media diaria de 4.549. En las mismas fechas de 2018, el viejo servicio Bilbon Bizi contaba 142.764 usos, y una media de 788 cada día. Es decir, que los viajes se han multiplicado por seis. Y cuando hace buen tiempo, más. La jornada con más préstamos fue la del jueves 30 de mayo, con 8.483. Y en la semana del 20 al 24 de aquel mes se produjo la media más alta en siete días, con 7.062.

Más control

El uso de este servicio público tiene un efecto arrastre porque vista la profusión de ciclistas por la calle, hay gente que se anima a sacar su bici de casa. Es algo con lo que se contaba. El día que se presentó Bilbaobizi, Kristian Brink, director comercial de Nextbike, la empresa que gestiona el servicio, aseguraba que en Varsovia, en 2011, «nadie usaba las dos ruedas». Y ahora, tras la implantación de las bicis públicas de pedaleo asistido, «el 40% de la gente» va a trabajar en este medio de transporte. No es que todos usen las municipales, sino que su implantación popularizó este medio de transporte, de manera que muchos polacos decidieron comprarse su propia bici.

El otro factor para explicar el auge de las dos ruedas en Bilbao es la reducción del límite de velocidad a 30 kilómetros por hora en la mayor parte de la ciudad. Eso ha pacificado el tráfico y ha reducido levemente la velocidad media: de 29,6 a 28,2. No es mucho, pero se percibe en la calle. «Sí lo hemos notado», admite Javier Umaran, portavoz del colectivo Biziz Bizi, que desde 1993 reivindica el uso de la bicicleta como transporte alternativo y de uso diario. Pero, añade, hay cosas por mejorar.

Datos

823.376
usos han sumado las bicis eléctricas municipales en el primer semestre de 2019, casi seis veces más que un año antes.

¿Cuáles? Umaran cree que la limitación a 30 es una buena idea pero falta control. «En las calles donde hay esa limitación no hay radares», apunta. Y es cierto. El Ayuntamiento admite que los aparatos se encuentran en las arterias principales, las grandes avenidas, que están limitadas a 50. En el resto, se sitúan ocasionalmente radares móviles.

- ¿Pide más multas?

- No estoy por la labor de multar, sino de poner obstáculos que impidan circular rápido.

- ¿Por ejemplo?

- Instalar bolardos, badenes, estrechar calles de manera que se induzca a ir más despacio...

Desde Biziz Bizi apuntan otras actuaciones como, por ejemplo, alternar zonas de aparcamiento a la derecha y la izquierda de la calzada para que el trazado sea sinuoso y los coches se vean obligados a circular lento. O que en una misma calle con dos carriles en el mismo sentido, el izquierdo sea a 50 y el derecho a 30 para facilitar el tránsito de las bicis. «Esto ya lo han hecho en ciudades como Oviedo y Vitoria».

«Nos invitan a ir a 50 kilómetros por hora»

En Biziz Bizi tienen una teoría muy particular. De salida, sí les gusta la limitación a 30 kilómetros por hora en las calles de Bilbao. Pero también apuntan que cuando la medida se puso en marcha, y de manera paralela, se dejó muy claro dónde se podía continuar circulando a 50. «En las calles principales, como Autonomía o la Gran Vía, donde se mantiene la limitación a 50, se pintó esa cifra, a lo grande, en el asfalto», reprocha Javier Umaran.

¿Y qué tiene eso de malo? «Que nos están invitando a ir a esa velocidad». Según su razonamiento, antes el tráfico discurría con naturalidad por esas avenidas sin que los conductores mirasen el cuentakilómetros. «Pero ahora se les está recordando que pueden ir a 50, y pisan el acelerador. Eso ocurre incluso en algunos puntos, como en el puente de San Antón, donde apenas se puede ir a ese ritmo y, en todo caso, hacerlo es muy peligroso».