Estampas antiguas

Zorroza, un barrio con marcado espíritu «de pueblo»

Campeonato de bolos, un deporte popular entonces en Bilbao, en una de las campas que existían hace décadas en Zorroza. /el correo
Campeonato de bolos, un deporte popular entonces en Bilbao, en una de las campas que existían hace décadas en Zorroza. / el correo

Ha mantenido su fuerte carácter gracias al impulso de la asociación vecinal, que este año cumple medio siglo

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Entre el Cadagua y el Nervión, en una península triangular. Ahí se encuentra Zorroza, el barrio más alejado del centro de Bilbao. Un lugar que forma parte del distrito 8 de la villa, y que actualmente cuenta con algo más de 11.000 habitantes distribuidos en tres zonas, separadas entre sí por las vías del tren.

Todo empezó en La Landa, donde aún sobreviven un puñado de viejos edificios. De ahí Zorroza creció poco a poco hacia lo que ahora es el centro, y hasta la parte alta, Zazpilanda, en las faldas del Cobetas, lo que hace algunas décadas fue una especie de poblado de chabolas donde se instalaron mineros procedentes de Gallarta. «También está la salida hacia Las Encartaciones, lo que llamamos 'Txorrillo'», apunta Luis Muñoz ,'Piru', portavoz de la asociación vecinal de Zorroza, que este año cumple su 50 aniversario.

Durante este tiempo, la agrupación ha logrado grandes propósitos, como la construcción de varios parques, una residencia de ancianos y un centro cívico, además de proyectos «de ámbito más social». Medio siglo en el que este barrio, que posee un carácter «más de pueblo, que se mantiene», ha cambiado «en su conjunto», impulsado precisamente por este colectivo que surgió en la última etapa de la dictadura, como tantos otros. «Hubo una cierta apertura que permitió su creación, pero apenas tenía margen de maniobra», explica 'Piru'. Entonces sus principales reivindicaciones se centraban en el tema del urbanismo. «Muchas calles estaban sin asfaltar, llenas de barro, sin aceras y algunas sin iluminación».

Arriba, vista del barrio bilbaíno y de su industria a mitad del pasado siglo, con el puerto en un primer plano. Abajo a la izquierda, estado de la carretera que comunica Bilbao co la Margen Izquierda, a su paso por Zorroza, hace unos sesenta años. A la derecha, arrastre de piedras con asno, con gran expectación, a finales de la década de los 60.

Convivencia pacífica

La zona que, sin duda, ha dado un giro más radical ha sido la de La Landa, por su deterioro, donde estuvo una antigua base militar. Este barrio fue, como la mayor parte de la Margen Izquierda, rico en industria. En él llegaron a estar, entre otras, la primera refinería de España y la fábrica de jabones Tapia y Sobrino, donde hasta 1988 se produjeron millones de pastillas Chimbo. Ahora, la actividad allí no tiene comparación. Se mantiene, entre otros, el puerto, «aunque ya casi todo está en Santurtzi», y también Sader, dedicada a la gestión de residuos, y denunciada por malos olores y contaminación. «Ya debería de haberse ido de aquí, hace tiempo».

Varias generaciones, muchas familias procedentes de distintos puntos de España, se criaron allí, en Punta Zorroza, donde está previsto un ambicioso plan urbanístico. «Es la última zona de expansión de Bilbao, supondrá hacer un barrio nuevo dentro de otro», afirma Luis Muñoz, quien ve con buenos ojos esta iniciativa. Lo mismo opina Ana Berta Campos, presidenta de la asociación de comerciantes Laguntasuna. «Revitalizará toda la zona, pero esperemos que no llegue tarde», declara, antes de añorar, entre otros establecimientos ya desaparecidos, el tradicional mercado de abastos, lonja de grandes dimensiones que se ha convertido en un supermercado.

Esta última agrupación, surgida en 2006, tomó forma tras un problema de convivencia. «Fue algo más bien puntual. Por mucho que digan algunos, el clima aquí es tranquilo, como lo ha sido casi siempre. Hay una convivencia pacífica», remarca Campos, huyendo del estereotipo que les persigue. Un rincón de Bilbao cuya principal lucha en la actualidad es lograr una de sus viejas demandas: el soterramiento de las vías, para que Zorroza vuelva a ser todo uno.