El Banco de Alimentos de Bizkaia necesita voluntarios para su gran recogida de este año

Voluntarios recogen alimentos durante una campaña anterior./Luis ángel Gómez
Voluntarios recogen alimentos durante una campaña anterior. / Luis ángel Gómez

El objetivo de la campaña, que se llevará a cabo el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, es reunir un millón de kilos de comida

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

El Banco de Alimentos de Bizkaia «necesita con urgencia voluntarios» para cubrir todo el operativo de la Gran Recogida 2018, que se realizará los próximos 30 de noviembre y 1 de diciembre en 300 establecimientos de todo el territorio. Así lo ha anunciado su presidente, Miguel Ángel Fernandino, durante la presentación de esta tradicional campaña solidaria, de la que se obtiene «una cuarta parte de todos los alimentos que repartimos a lo largo de todo el año».

La iniciativa necesita la participación de un número cada vez más alto de voluntarios, «que este año hemos situado en unos 5.500. Muchos de estos ya están registrados y tienen asignado el establecimiento y el turno en el que estarán. Pero necesitamos muchos más para completar los huecos que tenemos», ha añadido Fernandino, que ha estado acompañado en el acto por el concejal bilbaíno de Acción Social, Iñigo Pombo. «Las zonas en las que más falta nos hacen estos colaboradores son la propia Bilbao y margen izquierda, Barakaldo sobre todo», detalló el presidente del Banco. Tanto Pombo como Fernandino animaron a apuntarse, «algo que puede hacerse bien por teléfono o a través de nuestra página web, www.bancali-biz.org».

Los voluntarios, que colaboran de forma desinteresada, informarán a los usuarios en los diferentes establecimientos, repartirán folletos y y se encargarán de la recogida de los productos entregados.

En las dos anteriores campañas, se consiguió reunir el millón de kilos de productos que el Banco suele marcarse como objetivo para su Gran Recogida. «Aunque para ser precisos, en 2017 nos quedamos un poco por debajo». En todo caso, la diana se mantiene. «Hay dos modos para donar», precisó Fernandino. Está la tradicional, «la de toda la vida. Se compran los alimentos y se entregan en el propio establecimiento colaborador».

Pero desde hace unos años, el Banco ha impulsado el llamado Bono Alimento. «Consiste en dejar en depósito en la cadena de alimentación colaboradora, que en nuestro caso son dos, Eroski y BM, una cantidad que será utilizada más tarde para comprar productos». Cuando el donante compra el bono, la cantidad que aporta queda reflejada en el ticket de compra que le dan en la caja. Fernandino lo ha explicado con un ejemplo sencillo: «Es como si vas a un bar y dejas pagada una ronda para los que vengan después».

Este sistema tiene algunas ventajas sobre el tradicional de la donación directa de comestibles. «Nos da un margen de maniobra, al permitirnos comprar los alimentos que se necesitan en cada momento sin que las fechas de caducidad sean un problema». Como «la leche, por ejemplo. Si nos la dan directamente, podemos acumular mucha a la que hay que dar salida con rapidez. Con el bono, podemos organizarnos mejor». Fernandino ha querido aclarar que con este sistema «también trabajamos solo con la comida, en ningún caso tocamos un euro. Sigue siendo una donación de alimentos».

El presidente del Banco de Alimentos ha observado que «aunque parece que las cosas han mejorado, sigue habiendo mucha gente que necesita nuestra ayuda». La entidad atiende «a unas 30.000 personas en estos momentos». En cuanto a los alimentos que se requieren, «todos son bienvenidos, aunque damos prioridad a los básicos en la alimentación, como el aceite o las conservas vegetales. También pedimos precocinados:hay personas que no pueden permitirse el gasto de energía que supone elaborar una comida».