«El Ayuntamiento es responsable de lo que pasa en Bilbobus y no da señales de vida»

Varios usuarios esperan en la parada de Gran Vía./Luis Ángel Gómez
Varios usuarios esperan en la parada de Gran Vía. / Luis Ángel Gómez

Los empleados refuerzan sus paros a la espera de una solución antes de la huelga indefinida de 24 horas que dará inicio el próximo lunes 21

LAURA GONZÁLEZ

Enquistado. Así es como parece estar el conflicto laboral entre Biobide, la empresa concesionaria del servicio de Bilbobus, y los trabajadores. Con el convenio vencido desde 2017, ambas partes se han pasado el último mes enfrascados en una negociación que parece no tener visos de una solución cercana. De hecho, en la madrugada del pasado viernes los propios trabajadores rechazaron un preacuerdo entre ambas partes, impulsado por los sindicatos UGT, CC OO y USO, el segundo acordado en las últimas fechas por parte del comité de empresa, que deja la situación prácticamente en el punto de partida.

«Ni el tema social ni el económico estaba bien reflejado en el papel», declaraba este miércoles Julio Hernández, portavoz de ELA, antes de que arrancara la manifestación que les llevó desde Termibus a su base en Elorrieta, pasando por Moyua. «Lo que más problemas nos da son las horas acumuladas, cómo podemos disfrutarlas. También la eventualidad, que no queda claro cómo se va a suplir, además de otras reivindicaciones como la seguridad y la higiene de los compañeros –disponer de baños en las cabeceras–, y muchas más».

Por ello, Bilbobus ha decidido reforzar sus protestas con cuatro horas de parón diario en cada turno, de 7.30 a 11.30 horas y de 17.30 a 21.30, que al igual que este miércoles también se producirán hoy jueves, además de los lunes 7 y 14 y los jueves 10 y 17 de enero. De no haber solución, el día 21 arrancará una huelga indefinida de 24 horas. «Estamos esperando a que la empresa nos convoque a una nueva reunión», declaran desde el sindicato ELA, dejando la pelota en el tejado del Consistorio bilbaíno. «Entendemos que el Ayuntamiento es al final el máximo responsable, y a día de hoy no ha dado ninguna señal de vida, ni para bien ni para mal, pero tiene que llegar el momento en que se involucren un poco».

José Fernández, como representante de UGT, también forma parte del comité de empresa, y asegura que por su parte trabajarán para «poder alcanzar otro preacuerdo» lo antes posible. «Tanto nosotros como los usuarios queremos que vuelva todo a la normalidad, pero las circunstancias se darán cuando toque, cuando las condiciones que determinan las dos partes, la social y la económica, sean válidas para todos», puntualiza.

Los trabajadores también reivindican poder desempeñar su trabajo «en buenas condiciones». En los últimos días las constantes averías de los autobuses han obligado a quedarse en cocheras a varios conductores por la falta de vehículos, lo que repercute directamente en el servicio. En concreto el día de Nochevieja fueron más de cinco los chóferes que no pudieron salir de Elorrieta a su hora. «No es lo habitual», declaran pese a todo los sindicatos.

«Llego tarde a trabajar»

Unos nuevos paros que han pillado a algunos vecinos de Bilbao por sorpresa. Fue el caso de Mireia Celedón, que esperaba sobre las 9.30 de la mañana, frente a la estación de Abando, un autobús que le llevara a Miribilla. Al mismo barrio se dirigía Flor Nicolta, que miraba de reojo el panel informativo en el que no salían los minutos de espera en algunas líneas. «Estoy a ver si pasa el L71 o el 75. Llego tarde, ya tenía que estar en el trabajo», afirmaba resignada esta empleada de la limpieza. «Sé que el conflicto que tienen es complejo y entiendo sus quejas. Al final el pueblo es el perjudicado pero los que tienen la culpa no son los conductores, sino los que mandan. Ellos ni usan el transporte público ni se preocupan».

Tampoco llegaron a fichar a la hora, en este caso en Deusto, Aurkene Hernández, Mari Jose Angulo y Contxi Presedo, armadas de paciencia bajo su paraguas en la Gran Vía. «Yo llevo esperando más de una hora», afirmaba una de ellas. «Me fastidia pero entiendo que hagan huelga. Tendría que ser más fuerte incluso».