El Ayuntamiento de Bilbao se da medio año para resolver la crisis de la OTA

Una vigilante de la OTA supervisa una zona de aparcamiento en Bilbao. /MANU CECILIO
Una vigilante de la OTA supervisa una zona de aparcamiento en Bilbao. / MANU CECILIO

La empresa que ha ganado el servicio aún no aclara si le interesa

Luis López
LUIS LÓPEZ

Va a ser intenso aún el proceso que queda para resolver el culebrón de la OTA de Bilbao. El concejal de Movilidad y Sostenibilidad, Alfonso Gil, ha anunciado este miércoles que el Ayuntamiento se da un plazo de seis meses para que se produzca la transición entre la empresa que ahora presta el servicio (EysaCicasa) y la que se lo ganó en sentencia judicial, Gertek. Esta última es la que en un principio había ganado el concurso y la preferida por los técnicos municipales.

Gil dio explicaciones en una comisión municipal a preguntas de Carmen Carron, del PP, y Samir Lahdou, de Goazen. Pero no pudo responder de manera categórica a lo principal: ¿Está Gertek interesada en hacerse con el servicio? Aún no hay respuesta oficial, casi dos meses después de que fuese firme la sentencia que le da la razón a la empresa vasca. Desde la firma tampoco aclaran qué quieren hacer.

Ese es uno de los aspectos fundamentales a la hora de saber qué futuro le espera a la OTA. Porque, ahora, la situación es que una empresa está prestando el servicio en base a un contrato nulo, y la que tiene derecho a llevarlo a cabo aún no se ha decidido formalmente a dar el paso.

Centro de control

El otro punto determinante es el famoso centro de control, pieza clave para que la transición entre empresas sea más liviana. Eysa-Cicasa debería haberlo entregado en agosto al Ayuntamiento, y desde entonces lo tiene pendiente. Pero, claro, ahora se le está reclamando el cumplimiento de esa condición en base a un contrato que ha sido declarado nulo.

Por si fuera poco, Eysa-Cicasa está siendo penalizada por no entregar el centro de control. De hecho, en el último mes se le ha sancionado con 214.000 euros, lo que supone alrededor de la tercera parte de su remuneración mensual. Pero no puede renunciar al contrato porque perdería la fianza millonaria pese a que, según fuentes de la firma, están perdiendo dinero.

Con todo esto en el aire, el Ayuntamiento se da seis meses para una transición que depende de un centro de control que está en el aire y de una empresa ganadora que aún no sabe si le interesa.

 

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