El Ayuntamiento de Bilbao cerrará las terrazas que excedan la superficie autorizada

Terrazas en la Plaza Nueva./
Terrazas en la Plaza Nueva.

Durante el próximo año realizará un reordenamiento que pretende liberar buena parte del espacio público ahora ocupado en zonas como Plaza Nueva y Ledesma

Luis López
LUIS LÓPEZ

Bilbao tiene un problema serio con las terrazas. Hay muchas y ocupan mucho espacio público. Hace ya tiempo que el conflicto entre vecinos y hosteleros es importante y ahora, este martes, el Ayuntamiento ha presentado un plan que pretende dar soluciones. Durante el próximo año se llevará a cabo un proceso de reorganización que terminará con la liberación de muchos metros cuadrados en zonas ahora atestadas. Por ejemplo, en la Plaza Nueva y Ledesma. Pero todo esto va a ser progresivo. «No queremos entrar como un elefante en una cacharrería», ha suavizado Asier Abaunza, concejal de Obras, Servicios, Rehabilitación Urbana y Espacio Público. Ha comparecido junto con el director del área, Fran Viñez, y se nota que el asunto es delicado porque todo fue prudencia y 'ya veremos'.

Toda esta estrategia, que se ha bautizado como Plan director de Terrazas, tiene dos patas: reforzar la inspección y reorganizar los criterios a la hora de dar autorizaciones (afecta tanto a locales nuevos como a las renovaciones anuales de los que ya tienen). Lo de la inspección es lo más fácil e inmediato. A partir del próximo lunes se va a intensificar el trabajo de los cuatro inspectores que tienen como misión velar por que los distintos establecimientos no excedan el espacio que están autorizados a ocupar en las calles. Va a haber mano dura. La vigilancia se va a iniciar en el Casco Viejo, Indautxu y Abando, las áreas más problemáticas.

Hay que comenzar recordando que hasta estos momentos los incumplimientos se castigan con multas que, en algunos casos, los hosteleros pagan de buen grado porque lo que les generan las terrazas lo compensan. Pero eso va a cambiar. A partir del lunes, cuando se detecte que un establecimiento ocupa más calle de la que le corresponde, recibirá un apercibimiento. Y si en 48 horas no corrige la situación, se cerrará esa terraza. Bueno, en realidad, se eliminará la autorización durante un mes y no se podrá pedir otra. Lo que viene a ser lo mismo. Si el incumplimiento es reiterado «se eliminará la autorización durante seis meses y se impondrá una sanción económica que puede ir desde 750 a 3.000 euros».

Hasta aquí, lo que va a ocurrir con los incumplidores. Pero es que, aunque todo el mundo cumpliese la ocupación de espacio público seguiría siendo excesiva en muchas zonas. ¿Cuánto? Depende. El Ayuntamiento ha diseñado un modelo matemático en el que se toman en cuenta desde las características de los locales (metros de fachada, interiores...) hasta las de la calle (anchura de la acera, si es peatonal, si pasa transporte público, si hay más locales hosteleros o comerciales, cuántas personas pasan al día por ahí...). Se mide todo. Y da como resultado cuántos metros cuadrados pueden ser ocupados con terrazas. La pregunta es evidente. Si se aplica ese modelo a la Plaza Nueva o a Ledesma, ¿qué porcentaje de superficie ocupada habría que liberar? Fran Viñez mira a Asier Abaunza, Abaunza mira a Viñez, y prefieren no dar el dato. Es lícito, entonces, sospechar que será alto. «Desde luego, no hay sitio para todos los locales de hostelería», admitió el concejal. Porque hay más espacio destinado a terrazas que al uso público.

Como la situación es delicada y el Ayuntamiento, repitió Abaunza, no quiere entrar como un elefante en una cacharrería, se va a ir poco a poco. Debemos tener en cuenta que muchos locales han llevado a cabo inversiones notables en estructuras que no pueden eliminar de buenas a primeras. Por eso, desde la Administración «vamos a iniciar un proceso en cada calle prioritaria» para tratar de buscar soluciones, «un punto de equilibrio», entre hosteleros, comerciantes y vecinos. Las calles prioritarias, las más delicadas, son Ledesma, Licenciado Poza, Jardines y la Plaza Nueva. Luego, «existirán periodos de transición hacia la situación final de cada calle». El objetivo es hacer una transición suave para no generar un roto en las cuentas de hosteleros que diseñaron su negocio teniendo en consideración una realidad que va a cambiar.

El Ayuntamiento se da un plazo de un año para llevar a cabo la reorganización, ya que ese es el periodo que dura la licencia. En este sentido, Viñez quiso ser muy claro: lo que hay es una licencia anual, ni un derecho adquirido ni una autorización por tiempo indefinido. Hay que renovarla. Y es ahora cuando todo va a cambiar.