¿Qué le pasa a mi hijo?

Bilbao ha acogido una jornada informativa-festiva sobre la 'atención temprana'. /FERNANDO GÓMEZ
Bilbao ha acogido una jornada informativa-festiva sobre la 'atención temprana'. / FERNANDO GÓMEZ

Desde retrasos en el habla o en la movilidad a síndromes como down o autismo. Es lo que se denominada 'atención temprana'

Itsaso Álvarez
ITSASO ÁLVAREZ

Hay comportamientos de un niño que pueden ser señales de que algo va mal y que deben alertar a los padres. Si el niño no sonríe ni fija la mirada a los 3 meses, si a los 6 no tiene interés por los objetos, si a los 9 no se mantiene sentado, si al año no se sostiene de pie ni balbucea, si a los 18 meses no dice palabras sencillas ni camina, si a los 24 no dice frases espontáneas de dos palabras o si presenta cualquier pérdida en el lenguaje o la habilidad social en cualquier edad, es aconsejable consultar con el pediatra. Desde prematuros a niños con algún tipo de deficiencia sensorial, pequeños con retraso madurativo o con síndromes ya especificados como down o autismo. 1.600 vizcaínos de 0 a 6 años necesitan ser atendidos por un fisio, un psicopedagogo o un logopeda para desarrollar al máximo sus capacidades y lograr una vida más autónoma e integrada. Un profesional que les dé un 'empujoncito' en el camino de crecer con un tratamiento adecuado.

Es lo que se llama 'atención temprana', un conjunto de intervenciones que pretenden dar respuesta lo antes posible a las necesidades transitorias o permanentes que los niños de 0 6 años presentan. «La detección y el tratamiento precoz es esencial, lograr un diagnóstico médico que evite que el caso se meta dentro del cajón desastre que son los retrasos madurativos», explica Iñigo Bermejo, presidente de APATPV-EHAGPE, Asociación de Profesionales de Atención Temprana del País Vasco, que hoy celebra una jornada informativa-festiva en Bilbao. El colectivo está integrado en la Federación Estatal de Profesionales de Atención Temprana-GAT. A partir de los 6 años estos niños solo son atendidos en el circuito educativo y sus progresos suelen frenarse. Esta es hoy por hoy la principal demanda de las familias, una continuidad de los cuidados.

«A Sara le falta una proteína en los músculos»

Víctor Fernández y Nekane Pérez, de Basauri, son padres de una niña «superalegre, superdespierta y un pelín cabezota» que se llama Sara y que este miércoles cumple 3 años. «Es muy lista, la cabeza le va muy bien, el cuerpo es lo que le cuesta», explica Nekane. Sara nació con una distrofia muscular congénita (DMC) por déficit de merosina. En otras palabras, «le falta una proteína en los músculos y tiene muy poca fuerza», subraya su padre. La intensidad de esta afectación es variable, aunque es raro que los afectados consigan caminar. A Sara le atienden una fisio y una logopeda del Centro de estimulacion integral Kire, centro concertado por la Diputación para la intervención en Atención Temprana. «Como no tiene fuerza en la mandíbula, en un futuro puede tener problemas para pronunciar». «Nunca esperas que te toque. Estábamos perdidos del todo. Pero investigando mucho y preguntando en todos lados encontramos ayuda», recuerda Víctor. «En nuestro caso se trata de que la niña no involucione. Intentamos no mirar al futuro, ir día a día».

«Solo se expresaba a través de gestos»

A Josune Campos, de Santurtzi, le extrañó que su hijo, con dos años, «se comunicara solo a través de gestos y si no le entendíamos se frustraba muchísimo. Le daban una orden de tres pasos como , por ejemplo, 'coge un libro, siéntate y ábrelo' y hacía lo primero pero no se acordaba del resto. Mi hijo es como un disco duro, me han explicado. Le pasas la información pero no la graba». La tutora en el colegio también se dio cuenta y a los tres años le hicieron en el centro unas «pruebas específicas» y le derivaron a la Diputación. En la actualidad el niño tiene cinco años y acude a un logopeda, a una psicopedagoga y a una pedagoga. «No se expresa como otros niños de su edad, pero sí mejor», indica Josune. Le preocupa lo que está por venir. «En mi casa somos cuatro y entra un sueldo. A los seis años ¿tendrá un profesor de apoyo? Vamos a seguir necesitando la ayuda de Ikasbila», un centro psicopedagógico, también concertado, con sede en Barakaldo con amplia experiencia en el ámbito de la psicología, la psicopedagogía, la logopedia, la pedagogía y la fisioterapia.

«En dos meses hemos notado grandes avances»

Itziar Aguinagalde, de Berango, tiene dos niñas. Paule, de siete años, y Marina, que cumplirá tres el mes que viene. «Empecé a notarlo en el lenguaje. Con dos años Marina no hablaba. Decía ama, aita y agua, pero no se soltaba», evoca esta mujer. Una encefalitis con dos años y cinco meses no hizo sino empeorar la situación de la niña. «Estuvo un mes en la UCI, se le inflamó el cerebro y nos dijeron que podía tener secuelas. De hecho, dejó de hablar. También le afectó a nivel motriz. Me recomendaron en el hospital acudir a un servicio de atención temprana». En apenas dos meses Itziar ha visto grandes avances. Marina tiene una logopeda y un especialista en psicomotricidad. «Antes tenía muchas rabietas y ahora, una al día. En el colegio también nos han dicho que la ven muy cambiada, a mejor». Marina suele preguntarle a su madre si está contenta, «ama, pozik?». «Sí, lo estoy», le responde Itziar.