El auge del mercado inmobiliario en Bilbao provocará un repunte en los ingresos municipales
El Presupuesto del Ayuntamiento contempla una mejora del 30% en el impuesto de obras y del 20% en el de plusvalías
Los Presupuestos tienen algo de bola de cristal porque hay, precisamente, que presuponer lo que se va a ingresar. Ahí se puede tomar el pulso ... al estado de ánimo de la ciudad. Y, en este sentido, el Ayuntamiento de Bilbao pronostica que el mercado inmobiliario va a mantener una tendencia al alza y eso va a repercutir de un modo muy notable en las Cuentas municipales. Tanto por la compraventa de viviendas, como por la construcción de nuevas promociones.
Los datos los ha desglosado este jueves la concejala de Hacienda, Marta Ajuria, durante la presentación detallada de las previsiones de su departamento. Entre lo más llamativo está que se cuenta con que el impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, la popular plusvalía, va a suponer un ingreso para las arcas municipales de 10,3 millones de euros, lo que supone un 20% más que en el corriente ejercicio.
Esto tiene que ver, según Ajuria, con el número de compraventas, «que se está incrementando» y que, previsiblemente, mantendrá esa tendencia alcista a lo largo de 2026. También tiene su incidencia el hecho de que «el valor catastral ha subido», lo que también influye en las cantidades a liquidar.
El impuesto de obras, por su parte, aún va a dispararse con más fuerza. En concreto, de los 10,5 millones del presente ejercicio a los 13,5 previstos para el próximo, casi un 30% más. A ello habrá que unir «las tasas por licencia de obra», por las que el Ayuntamiento percibirá «7,4 millones, 935.000 más». Lo que provoca esta situación es, también, un mayor dinamismo del mercado, en este caso de construcción de nuevas promociones. Sobre todo, en la isla de Zorrozaurre, pero también en barrios como Rekalde.
Hay que tener en cuenta que, en estos casos, lo que hace Hacienda no es tanto enchufar la bola de cristal como analizar a una situación más real para anticipar lo que va a ocurrir. «Quien quiere hacer una obra va antes a Planificación Urbana, que abre expediente», con lo que ya se sabe de buena tinta los impuestos y tasas que se van a girar con bastante previsión. «Hay impuestos que estamos girando ahora y que llegarán en 2026, y otros que sabemos que giraremos el año que viene», apunta Ajuria. Y no sólo por lo que tiene que ver con pisos, sino también por «hoteles y residencias», que también están teniendo un auge importante en la ciudad.
En los próximos años, previsiblemente, se mantendrá la tendencia al menos en lo referido a la contrucción de nuevas promociones. A ello ayudará el desarrollo de Zorrozaurre, que tiene protagonismo en los presupuestos del próximo ejercicio por otro motivo: la partida para terrenos aumenta a 6,8 millones, tres más que en 2025, por la puesta en marcha de la unidad de ejecución 2, es decir, el centro de la isla. Eso obligará al Ayuntamiento de Bilbao a pagar la parte que le corresponde para su urbanización. Pero, sobre todo, denota que las cosas avanzan en la zona más retrasada de este macroproyecto urbanístico.
Por lo demás, el Presupuesto de Hacienda contiene ciertas cantidades que resultan curiosas y dan cuenta de los potentes desembolsos que requiere la maquinaria municipal. Por ejemplo, los siete millones que se reservan para el mantenimiento de los edificios del Ayuntamiento y sus instalaciones. Unos edificios que, además, consumirán energía eléctrica por valor de 2,34 millones. Para cubrir imprevistos, el Consistorio pagará 381.000 euros en seguros. Y para mantenerlos limpios hay un partida de 15,5 millones para limpieza, desinfección y recogida de basuras en interiores.
Otro asunto curioso es que el reparto de correspondencia y del periódico Bilbao se llevan 2,8 millones.
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