Arranca en Bilbao el mayor congreso internacional de su historia

El acto tiene lugar en el Euskalduna./IGNACIO PÉREZ
El acto tiene lugar en el Euskalduna. / IGNACIO PÉREZ

Desde hoy y hasta el miércoles 12, el Palacio Euskalduna albergará la 30º edición del Congreso europeo de Patología

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

El Euskalduna recordaba este sábado más a los astilleros que fueron un día que al lujoso palacio en que se ha convertido. Se trabajó a destajo desde primeras horas de la mañana. Por momentos parecía faltar mano de obra para cubrir todos los frentes, que fueron muchos, y dejar todo a punto para recibir a las 3.700 personas de 85 países que hasta el próximo miércoles se pasarán por el recinto de Abandoibarra.

El 30º Congreso Internacional de Anatomía Patológica, el más grande de cuantos se han celebrado en Bilbao en toda su historia, resultó frenético. Un ejército de 230 personas, entre operarios, cocineros, camareros y azafatas, trabajaron sin tregua. Quien más, quien menos sostenía algo con las manos. A nadie se le vio de brazos cruzados. Los empleados que no pasaban la aspiradora, limpiaban o se ocupaban del montaje de los 85 stands repartidos a lo largo y ancho de un recinto que, pese a su ampliación, volvió a exprimir hasta el último centímetro de los 58.200 metros cuadrados disponibles.

Al colombiano Carlos Manzano no le alcanzaban los brazos para apuntalar la rotulación y señalética de todos los expositores. Apareció a las ocho de la mañana y apenas dispuso de un momento libre. Le dio tiempo a memorizar nombres de empresas médicas que no había oído en su vida. «No queda otra. Hay que hacer mucho curro en muy poco tiempo y no te puedes quedar atrás, porque encima se producen muchos cambios de última hora», explicaba. Pese al ajetreo, parecía tenerlo todo bajo control.

«Como comer en el suelo»

Igual que María Felicidad Fernández y su compañero Iván Piña, de la empresa de limpieza Uni 2. La experiencia «es un grado» y sabían lo que se les venía encima. «Hay que dejarlo todo reluciente. No vale el bien, nos piden el muy bien. El suelo debe quedar como una patena, como si los invitados fueran a comer en él. Y no solo eso. Nos toca pasar cristales, mamparas... ¡Todo lo que haga falta! Y, por supuesto, esterilizar perfectamente las dependencias. Ya sabemos cómo es esta gente», detallaban. Por algo es uno de los congresos médicos internacionales más codiciados por las ciudades europeas. La pareja de limpiadores mantuvo una batalla contrarreloj. «A las cuatro de la tarde tenemos que estar fuera de aquí», señalaban.

A su lado, el portugués Tajane y el nigeriano Alexander iban retirando todo lo que encontraban a su paso para despejar los corredores habilitados y así arañar espacio para algunas de las empresas farmacéuticas más poderosas del mundo. «Quitamos absolutamente todo: cajas, cartones, palés...». La jornada tampoco les pareció como para echarse a temblar. «No es tanto trabajo y nos pagan lo que marca el mercado», explicaban satisfechos mientras tiraban de un carro metálico cargado hasta los topes.

Tan bien lo dejaron que a las seis de la tarde aquello lucía como los chorros del oro. Fue entonces cuando las azafatas empezaron a dar paso a una multitud que, como en todos los congresos de estas características, reúne a sobresalientes expertos que debaten sobre los últimos avances médicos, mientras que los empresarios del ramo tratan de hacer negocio. También vienen a disfrutar de una de las razones por las que se conoce a Euskadi en el mundo: una gastronomía de excepción. La oferta es amplia en los cinco bares acondicionados en el Palacio.

Lo reconocieron abiertamente delegados de Rusia y Estados Unidos. A modo de aperitivo, el millar largo de asistentes a la inauguración se puso hasta arriba en la 'megataberna' que despachó una selecta selección de «euskalpintxos tuneados», al estilo de los que se sirven en las barras de los bares y restaurantes bilbaínos. A saber: bonito con mayonesa y guindilla, langostinos con aceite de trufa, salmón ahumado con gulas, merlucitas fritas, croquetas caseras, brochetas de rape y gambas, pimientos del piquillo con antxoas marinadas y en salazón, 'mini pantxinetas'... Y Así hasta 40.000 canapés, que se dice pronto.

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