Los apartamentos turísticos, a punto de alcanzar el lleno para la Aste Nagusia

Interior de uno de los alojamientos asociados que se alquilan en Bilbao./E.C.
Interior de uno de los alojamientos asociados que se alquilan en Bilbao. / E.C.

A seis días del txupinazo, la ocupación se sitúa en torno al 93% para las primeras fiestas tras la entrada en vigor de la restricción municipal

XABIER GARMENDIABilbao

A menos de una semana para que el txupinazo desate el éxtasis festivo en la plaza del Arriaga, todas las señales apuntan a una misma dirección: será una Aste Nagusia con mucho movimiento de visitantes que disfrutarán de las jornadas más frenéticas del año en Bilbao. A las buenas expectativas del sector hotelero, que confía en seguir creciendo un año más, se le suma la alta ocupación que se registrará en los apartamentos turísticos de la villa, la principal alternativa de hospedaje. Según los datos de la plataforma Airbnb y la Asociación de Viviendas Turísticas de Bizkaia (Asovitur), la estadística se sitúa de momento en torno al 93%, por lo que aún hay margen para colgar el cartel de completo a lo largo de los seis días que faltan.

La cuenta atrás finaliza y las fiestas llegan como la gran prueba de fuego para testar definitivamente el efecto que ha tenido la regulación municipal de las viviendas turísticas, aprobada el pasado mes de enero por el pleno del Ayuntamiento y recientemente recurrida por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La ocupación, en todo caso, ya fue alta durante los eventos que han atraído a miles de visitantes a la villa en los últimos meses: las finales de rugby disputadas en San Mamés en mayo y, sobre todo, el BBK Live, que completó las plazas ofertadas bajo esta fórmula a mediados de julio. Pero la Aste Nagusia tiene la peculiaridad de extenderse durante nueve días, lo que aumenta las pernoctaciones respecto a las otras citas.

Las claves

341
euros por noche es el coste medio de los apartamentos turísticos que aún quedan disponibles a seis días del txupinazo de las fiestas.
Regulación
Entre los propietarios asociados, siete de cada diez han quitado su oferta en Bilbao por la limitación

Desde la quema de Marijaia del año pasado, la situación ha cambiado. Las exigencias de la nueva regulación, que limita la localización de las ofertas a las plantas primeras o inferiores, han reducido de forma notable el mercado de las viviendas turísticas en Bilbao, aunque en otros municipios limítrofes no han tenido efecto. «En nuestra agrupación, se han tenido que cerrar alrededor del 70% de los pisos», cuantifica Álvaro Crespo, portavoz de Asovitur, donde solo hablan en nombre de apartamentos que están convenientemente registrados.

La oferta, por lo tanto, es menor respecto al año pasado, lo que facilita en gran medida que las plazas se ocupen. «La demanda se ha mantenido bastante estable. En unas fiestas como las de Bilbao, esto se llena haya 50 pisos o haya 500. En otros momentos del año, obviamente es diferente», indica Crespo. De hecho, las paulatinas restricciones a este modelo de alojamiento han acabado por producir un punto de inflexión en los últimos meses en España. Según los datos del INE, tras años de imparable ascenso, las pernoctaciones han descendido en todos los meses de 2018 excepto en marzo, cuando crecieron como efecto de la Semana Santa.

Pese a todo, los propietarios de apartamentos turísticos se muestran optimistas. De hecho, algunos esperan hasta el último momento para ofertar sus pisos como estrategia para subir el precio. «En eventos como la próxima Aste Nagusia hay mucha gente que lo deja todo para el último momento, así que es probable que al final alcancemos el lleno», vaticina el portavoz de Asovitur.

Oferta reducida y cara

La oferta restante a día de hoy es muy exigua y bastante cara: quedan 75 alojamientos disponibles en toda la villa y solo 19 de ellos son apartamentos completos. El precio medio de los últimos pisos se sitúa en 341 euros, casi el triple que una estancia similar en las mismas fechas del próximo mes. El montante es mucho más bajo si se recurre a una habitación privada -77 euros- o incluso a una compartida -45-, aunque las plazas libres también son reducidas en estos casos.

Entre los anuncios que quedan en Airbnb, existe un abanico que abarca prácticamente todos los bolsillos. La oferta más barata es una habitación compartida en Deusto por solo 17 euros la noche. Por el contrario, en el otro extremo se sitúan dos apartamentos completos que superan los 1.000 euros: uno para cinco huéspedes en Indautxu y un loft para solo dos personas en Olabeaga.

 

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