107 años de historia de la estación de Atxuri que cerrará el 8 de septiembre

Imagen de la estación de Atxuri en 1915. /EC
Imagen de la estación de Atxuri en 1915. / EC

La terminal de Euskotren diseñada en 1910 por Manuel María de Smith ha sido testigo mudo de la gran transformación que ha experimentado Bilbao

EL CORREO

La estación de Atxuri espera su último tren tras 107 años de funcionamiento. El próximo 8 de septiembre será un día histórico para la terminal de Euskotren diseñada por el arquitecto Manuel María de Smith en 1910 y fundada por Ferrocarriles Vascongados. Los convoyes que partían o llegaban a este rincón de Bilbao, ubicado junto al mercado de La Ribera al lado de la ría, dejarán de hacerlo para pasar a utilizar el trazado de la Línea 3 del metro un día después de su clausura.

Precursora del tráfico ferroviario de vía estrecha, la estación fue construida en 1912 para sustituir a la terminal original de 1882 que se había quedado ya muy pequeña para acoger el ir y venir de los convoyes que llegaban a la capital vizcaína en plena revolución industrial. Las centenarias instalaciones ferroviarias, tradicionalmente conocidas como Bilbao-Achuri, destacan por sus bellas vidrieras y ornamentos de estilo neovasco.

Como dato curioso, en la entrada se encuentran sobre el nombre de la compañía fundadora los escudos de Bizkaia y Gipuzkoa entrelazados por el de Álava y las cadenas del de Navarra con la esperanza de hacerse con Ferrocarril Vasco-Navarro de esa comunidad. Un proyecto que finalmente acabó en una línea muerta.

Inundaciones y la Vuelta a España

La estación ha sido testigo mudo de la gran transformación que ha experimentado la ciudad a través de sus últimos 107 años de historia. Desde las inundaciones de 1953 a las de 1983 que anegaron los andenes y volcaron trenes pasando por los ciclistas que soñaban con ganar la etapa en la Vuelta a España de 1956.

Y, aparte de los acontecimientos, también los usuarios de la que fue durante muchos años la principal estación de Euskotren en Bilbao y sede de las oficinas centrales de la compañía, han visto cómo los trolebuses de los años 60 y 70 eran sustituidos por los modernos tranvías del nuevo milenio. Un ejemplo de la vertiginosa transformación que ha sufrido la capital vizcaína en los últimos años en un incesante intento de mejorar sus servicios, entre ellos los de transporte y que, al final, ha provocado su cierre final.