58 años de cárcel para nueve narcos por desembarcar 286 kilos de coca en Getxo

El por entonces delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, muestra la droga incautada. /El Correo
El por entonces delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, muestra la droga incautada. / El Correo

La banda, compuesta por ocho vizcaínos y un argentino, fue desmantelada por la Policía Nacional en 2015, tras recibir un aviso de la inteligencia británica

JOSU GARCÍA

Enero de 2015. La Policía Nacional y los agentes de aduanas interceptan un barco de recreo con 286 kilos de cocaína a bordo, en las cercanías del Puerto Deportivo de Getxo. De forma paralela se practican una decena de registros y detenciones en Santurtzi, Castro, Sopela y Trapagaran. Cae una narcobanda formada casi de forma íntegra por vizcaínos. Tres años y medio después, a comienzos de este verano, nueve de sus miembros (ocho vecinos del territorio y un argentino) han sido condenados por la Audiencia Nacional a penas de entre cinco y ocho años de prisión. En conjunto, los delincuentes purgarán un castigo de 58 años de privación de libertad, según la sentencia a la que ha tenido acceso EL CORREO.

El final de la última gran banda vizcaína de narcotraficantes desmantelada por las fuerzas de seguridad comenzó a escribirse en 2013. Un aviso del departamento de inteligencia de la National Crime Agency (NCA) de Reino Unido puso a la Policía Nacional sobre la pista de una organización clandestina que se dedicaba a la introducción de sustancias estupefacientes a gran escala a través de la costa cantábrica. Los expertos creían que su actividad había pasado desapercibida desde hacía mucho tiempo. Al menos, desde 2001.

En agosto de 2014, los investigadores españoles lograron encauzar las pesquisas al interceptar en el peaje de Arrigorriaga a dos de sus miembros, con 22 kilos de cocaína en el interior del Mercedes que conducían. Los policías llegaron a la conclusión de que se trataba de un transporte de drogas destinado a financiar una operación de mayor calado. El cerco comenzaba a estrecharse. Los agentes pidieron autorización al juez para realizar diversos seguimientos y pinchazos telefónicos.

Los frutos fueron casi inmediatos. En octubre detectaron la compra de un velero de 12,5 metros de eslora. Varios de los miembros de la banda se dedicaron ese otoño a viajar varias veces a enclaves caribeños como las Antillas Menores, Curaçao o Saint Marteen. De este último destino partió la nave, cargada con 286 kilos de cocaína de gran pureza. Una mercancía que habría alcanzado un precio de 10 millones de euros en el mercado negro.

Una de las cosas que sorprendió a los agentes fue la seguridad con la que la banda trató de blindar la operación. Utilizaron a varias personas para enviar dinero al otro lado del Atlántico, sin dejar rastro; al tiempo que algunos de los delincuentes realizaron contravigilancias y labores de despiste cuando se celebraban reuniones o cuando la lanzadera que iba a acercar la droga a Getxo partió de Laredo hacia alta mar.

Atenuante de confesión

Fue en la noche del 13 de enero de 2015. Había marejada. El transbordo se hizo en un lugar «que no se ha podido determinar», según la sentencia. Lo cierto es que, pocas horas después, la nave receptora llegaba cargada de fardos de cocaína a Getxo, donde fue finalmente interceptada. Ha habido once procesados, pero dos de ellos han muerto durante la instrucción. La banda decidió colaborar con la Justicia y los nueve condenados han admitido los hechos. De esta forma se les ha aplicado el atenuante de confesión tardía por lo que alguno de ellos ha visto reducida su pena en más de cuatro años. La sentencia es firme, ya que no ha sido recurrida.

Dos barcos, diez coches y dos arrestos en un club de alterne

La banda desmantelada en 2015 y ahora condenada tenía una importante infraestructura. Contaba con dos barcos, de 7 y 12 metros de eslora, así como una decena de coches. Algunos de sus miembros sentían predilección por el modelo 'Golf' de Volkswagen. También poseían tablets, ordenadores, varios GPS para navegar, un teléfono satelital y 21 celulares (varios de ellos de la marca Blackberry, utilizados para codificar datos). Todos estos bienes y los saldos en las cuentas corrientes intervenidas (se desconoce el montante total) serán destinados al fondo gubernamental para actividades de prevención contra la drogadicción.

A bordo del barco sólo fueron sorprendidos dos narcotraficantes. A otros miembros de la banda les fueron a buscar a sus casas, en Santurtzi, en un chalé de Santullán o en Sopela. Mientras que dos miembros 'cayeron' a la salida de un club de alterne de la localidad de Trapagaran.

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