A la Amatxu se la lleva en el corazón

Ofrenda floral a la Amatxu, ante decenas de fieles./Luis Ángel Gómez
Ofrenda floral a la Amatxu, ante decenas de fieles. / Luis Ángel Gómez

Centenares de personas han celebrado el día de la Virgen de Begoña con flores, salves y txakoli

OLATZ HERNÁNDEZ

El 'botxo' se llenó de cantos, txakoli y flores en honor a la patrona de Bizkaia, la Virgen de Begoña, que celebraba este jueves su día grande. Ya desde la mañana, los txikiteros templaban la voz con vino frente al edificio de La Bolsa, lugar de la tradicional ofrenda floral. Decenas de personas se acercaron a contemplar cómo los viticultores prensaban la uva. «Son de seis comarcas de Bizkaia. El mosto es muy dulce, por lo que saldrá un txakoli con mucho grado de alcohol y muy bueno», explicaba un txikitero veterano.

Inmaculada Legarreta, la presidenta de la Peña Athletic del Casco Viejo, fue la encargada de dedicar la ofrenda floral a la Virgen montada en la grúa que le acercó a la hornacina. «Son ya muchos años, pero siempre me embarga la emoción. Cuando subo, aunque esté rodeada de gente, solo veo a la Amatxu y le rezo y pido por todos. La llevo en el corazón», contaba. El segundo en subir fue Unai Sulibarria, vicepresidente del consejo regulador de Bizkaiko Txakolina, que depositó, como no podía ser de otra forma, una jarra de mosto.

Rosquillas desde hace 50 años

Durante el sentido homenaje, los txistularis Mikel y Patrik Bilbao y Josetxu Jauregi interpretaron el 'Agur Jauna', que el público no dudó en seguir. Entre las innumerables txapelas, destacaba la alta figura de Jon de Miguel, de la taberna La Plaza Nueva, que el año pasado fue Romero de Honor. «Recuerdo que estaba como un flan y que no me costó nada subir hasta Begoña. A la hora del discurso, ver toda la iglesia llena fue una pasada», le comentaba al dibujante Tomás Ondarra, que tampoco quiso perderse «esta fecha tan señalada y tan de Bilbao».

1. Los txikiteros cantan en el Casco Viejo. 2. Los cánticos han seguido al anochecer. / 3. Los viticultores prensan la uva. / Luis Ángel Gómez

Los puestos de rosquillas y txosnas allanaban el último tramo hasta la basílica. «Venimos todos los años. Lo más tradicional son las rosquillas, que llevan haciéndose más de 50 años», destacaba Mónica, que atendía uno de los puestos. Begoña, de 65 años, nacida y bautizada en el santuario, aprovechó la ocasión para visitar el templo y su sacristía. «Crecí aquí al lado y, de pequeña, mis hermanas y yo escalábamos un muro de piedra para ver las bodas que se celebraban en Begoña». Por aquel entonces, recuerda que el 11 de octubre «solo se hacía una misa».

La eucaristía de este jueves, en cambio, estuvo presidida por el obispo, Mario Iceta, y en el santuario no cabía un alfiler. A pesar de la fina lluvia que cayó a media tarde, muchos ciudadanos acompañaron a la romería oficial en la que participaron las cofradías de Begoña y de la Humildad y Paciencia de Cádiz, vestidos con sus trajes regionales. Con ellos subieron las romeras de honor, Ibone Bengoetxea y Beatriz Marcos. Una vez que estuvieron frente a la patrona de Bizkaia, les pudo la emoción: «En el salón de casa tengo una imagen suya que nos da la bienvenida con todo el cariño de una madre, que nos cuida y nos protege», contó Beatriz Marcos. Por la noche, en el Casco Viejo, todavía se oían los cánticos de los txikiteros en su salve a la Virgen. Porque a la Amatxu se la lleva en el corazón.

 

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