El alquiler de barcos como 'pisos turísticos' llega a los puertos vizcaínos ante el vacío legal

Un usuario accede con una maleta a uno de los pantanales del Puerto Deportivo de Getxo, donde se ofertan varios barcos como alojamiento turístico./ PEDRO URRESTI
Un usuario accede con una maleta a uno de los pantanales del Puerto Deportivo de Getxo, donde se ofertan varios barcos como alojamiento turístico. / PEDRO URRESTI

Las ofertas brotan en Getxo y Bermeo a manos de empresas náuticas que sí tributan sus ingresos, pero también por particulares que aprovechan la falta de regulación para lucrarse

XABIER GARMENDIA

Se ofertan como un alojamiento «diferente» y al menos en eso tienen bastante razón porque no es lo habitual. El 'boom' de los alquileres turísticos no para de expandirse y ha descubierto una nueva fórmula de explotación más allá de la tierra; concretamente, en el mar. Al socaire de la controvertida moda, empresas de náutica y particulares ofrecen en Internet sus respectivos barcos -yates y veleros- como hospedaje para visitantes a lo largo de toda la costa española. La vizcaína, aunque ni siquiera se asoma a los niveles registrados en el mercado mediterráneo, tampoco es una excepción. Un simple vistazo al mapa de Airbnb, la plataforma de gestión de apartamentos por antonomasia, lo corrobora: hay al menos cinco embarcaciones ofertadas en Getxo y otra más en Bermeo.

Los anuncios de la web guardan gran parecido con los de cualquier alojamiento turístico convencional. Se especifica el número de dormitorios -mejor dicho, de camarotes-, el equipamiento, los servicios complementarios que se prestan a bordo... Incluso se fijan los habituales horarios de entrada y salida que marcan los hoteles. Los barcos, eso sí, se alquilan de forma integral, no compartida. Los precios abarcan casi todos los bolsillos, ya que oscilan entre los 65 y los 650 euros por noche. Si se hace la división entre el número de huéspedes, a cada uno le cuesta dormir entre 21 y 108 euros, ya que tienen entre tres y seis plazas. En definitiva, ofertas muy competitivas si se comparan con el precio por persona de las habitaciones en hoteles o apartamentos.

LAS CIFRAS

650
euros puede alcanzar la noche en las embarcaciones, que también ofrecen salidas al mar.
6
barcos se ofertan en la costa vizcaína; cinco en el Puerto Deportivo de Getxo y uno en Bermeo.
168
embarcaciones lo hacen en Barcelona. El litoral mediterráneo registra una gran concentración.

Cada uno de los anuncios va acompañado de múltiples comentarios escritos por huéspedes anteriores, casi todos extranjeros que pasan una sola noche a bordo. La inmensa mayoría de ellos destaca el buen estado de los barcos, la comodidad del servicio y la hospitalidad de sus dueños. De lo que no hay rastro, en cambio, es de la información sobre permisos o licencias para funcionar como hospedaje. Esto se debe a que no los tienen. Sencillamente porque no los hay. Los ofertantes aprovechan el vacío legal para desarrollar sin control administrativo una actividad que en tierra se ha ido restringiendo cada vez más en los últimos años por la proliferación de los pisos ilegales. Todo alojamiento más allá de la orilla se encuentra en un limbo al margen de la regulación.

La ley de Turismo no lo veta

Es cierto que Euskadi aprobó una ley de Turismo hace dos años en la que se detallan explícitamente las condiciones mínimas de los alquileres turísticos. Entre ellas, inscribirse en un registro y disponer de la cédula de habitabilidad para el espacio arrendado. El texto incluye un listado del tipo de bienes sometidos a la norma, pero todos son inmuebles, por lo que no se mencionan las embarcaciones. «En efecto, es una situación alegal», confirman en el Departamento de Turismo. De hecho, Euskadi solo tiene potestad para regular las actividades en aquellos puertos que no son «de interés general»; es decir, todos los de la comunidad autónoma excepto los de Bilbao -que incluye al de Getxo- y Pasaia. La ley vasca de Puertos, aprobada hace solo mes y medio, no contempla esta figura, por lo que la empresa náutica que ofrece alojamiento en el Puerto Viejo de Bermeo no incurre en ninguna ilegalidad.

El caso es algo diferente en lo que respecta a las cinco embarcaciones que se ofertan en Getxo, si bien la situación sigue siendo alegal porque no está prohibido ni autorizado de forma expresa. El Puerto Deportivo está incluido en el de Bilbao, uno de los 46 de España que se rigen bajo el control de Puertos del Estado, un organismo dependiente de Fomento. Así, las actividades se regulan en una ley nacional actualizada por última vez en 2011, antes de que proliferaran los alquileres turísticos.

Esa norma contiene un artículo -en concreto, el 72- que la gerencia del Puerto Deportivo de Getxo considera «suficiente» para prohibir la actividad. De hecho, se lo han enviado recientemente a los ofertantes para que cesen su actividad en un intento de coger el timón de este incipiente fenómeno. Sin embargo, fuentes jurídicas de Puertos del Estado consultadas por este periódico desestiman esa interpretación rígida de la ley. «Solo se refiere a la edificación de hoteles, hospedajes o albergues en tierra», precisan.

La diferencia sustancial que sí hay entre los ofertantes es que algunos barcos pertenecen a empresas náuticas que incluyen el alojamiento como un servicio más dentro de un paquete y que tributan sus ingresos. Los otros, en cambio, son de particulares que lo dedican exclusivamente al hospedaje y que, además, utilizan el vacío legal para lucrarse sin declararlo. La distinción es fácil de hacer. Tan solo hace falta leer el primer número de la matrícula: unos pertenecen a la lista sexta; los otros, a la séptima, en la que solo se pueden utilizar las embarcaciones con fines recreativos. «Eso es lo que hay que perseguir. Eso sí es una competencia desleal porque no pagan ningún impuesto», requiere el dueño de una de las compañías. «Si hay que regularlo en el mar igual que en la tierra, algún día también habrá que hacerlo en el aire», zanja otro.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos