La alegría estalla en La Casa de la Misericordia

La alegría estalla en La Casa de la Misericordia
Borja Agudo

Un año más, el Circo Italiano Bellísimo ha roto con la monotonía de la residencia para hacer reír y disfrutar a los inquilinos

PELLO ZUPIRIA

Aguantando el tirón de la Aste Nagusia, hoy se ha vivido un día especial en la Casa de la Misericordia de Bilbao. Por segundo año consecutivo y siguiendo la tradición que el Circo Mundial comenzó hace diez años, el Circo Italiano Bellísimo se ha encargado de romper con la rutina de los residentes y ofrecerles una mañana llena de alegría y emociones. «Es un día que esperan con muchas ganas. Ellos ya saben que después de fiestas toca la visita de los artistas. Es un plan que cambia el día a día, entran y salen con una sonrisa y les hace pensar en otras cosas», ha explicado la directora de la residencia, Sofia Delgado.

Antes de la actuación, el concejal de Acción Social Juan Ibarretxe y Pau Sarraute, en representación del Circo Italiano, han hecho la tradicional ofrenda floral a San Mamés, en la capilla del centro, y han remarcado la importancia de este día para todos. «A nosotros nos llena de alegría llevar nuestro espectáculo a donde sea para hacer feliz a la gente, aunque solo sea por un día. Estamos eternamente agradecidos de que podemos aportar nuestro granito de arena y nos sobran ganas para hacerlo», ha resaltado el artista. Ibarretxe ha aprovechado para recordarle al artista que «os esperamos el año que viene también».

En el salón de actos los espectadores esperaban ansiosos a que comenzase la función, dado que se ha atrasado una hora por un malentedido sobre el horario, pero una vez que los payasos 'Capitano' y 'Paute' han salido a escena, todos los nervios y malestares han desaparecido. El espectáculo ha enganchado a la audiencia desde el primer chiste de los comediantes hasta el final del show, y las risas se han mezclado con la estupefacción que creaban las hermanas Vasallo, equilibristas, al formar un castillo humano. «Ha sido una alegría tremenda. Me han gustado todos: los payasos, los malabaristas, los que bailaban... Se pasa muy bien», ha detallado Begoña Vallesteros, de cincuenta y seis años, que disfrutó también con ellos el año pasado. Umbelina Iragarri no ha parado de reirse durante toda la actuación. «Que vengan más a menudo», ha sentenciado.