Los albergues invernales de Bilbao apenas ocuparon el 84% de sus camas

El centro de acogida nocturna de Uribitarte cerrará por un periodo de tiempo indefinido. /IGNACIO PÉREZ
El centro de acogida nocturna de Uribitarte cerrará por un periodo de tiempo indefinido. / IGNACIO PÉREZ

El Ayuntamiento estudia cómo reubicar las 83 plazas del centro de acogida nocturna de Uribitarte, que cerrará por «tareas de mantenimiento»

XABIER GARMENDIA

A primera vista resulta algo bastante paradójico, máxime cuando los estudios indican que el número de personas que viven en la calle en Bilbao no para de crecer. ¿Cómo puede ser que no se ocupen todas las camas en los albergues? Durante el dispositivo invernal recién terminado, la ocupación media en los centros ha sido de un 84%. ¿Eso quiere decir que sobren plazas? Sí y, al mismo tiempo, no. «La concesión de plazas es del 100%, pero hay absentismo, al igual que en los comedores. Hay quien se asegura tener un sitio donde poder dormir, pero luego tiene sus redes a través de amigos o familiares. Incluso puede haber 'overbooking' y que no se llenen las plazas que ofrecemos», ha explicado este miércoles Iñigo Zubizarreta, director del área de Acción Social.

En términos absolutos, los albergues de Altamira y Claret han atendido a un total de 374 personas diferentes en el plan invernal, cuando el Ayuntamiento añade 91 plazas específicas a las 230 estables que hay durante el resto del año. Además, en épocas de temperaturas extremas como olas de frío, se disponen otras 62. Los datos concretos los ha ofrecido el concejal de Acción Social, Iñigo Pombo, en una comparecencia a petición de EH Bildu, que llama a estudiar el porqué de ese 16% de plazas que de media quedan vacías cada noche. «Puede ser porque la ubicación no sea la correcta, porque hay problemas de seguridad, porque duermen demasiadas personas en un espacio reducido, porque no se les da cena...», ha lanzado la edil abertzale Alba Fatuarte, quien considera que hay centros «de primera y de segunda».

Las estadísticas reflejan algunas diferencias entre ambos albergues. En el de Altamira se ha acogido a un total de 303 usuarios, todos ellos varones y solo un 9% de nacionalidad española. Por el contrario, el de Claret sirve preferentemente a mujeres: lo eran 56 de las 71 personas a las que se acogió, de las cuales el 62% eran extranjeros. Ante las críticas de la oposición por «no estar haciendo lo suficiente», Pombo ha negado la mayor y se ha escudado en que el número ofertado de camas supera «sobradamente» lo marcado en la legislación: «No nos limitamos solo con cumplir la ley. Damos una respuesta adecuada, coherente y seria. No he dicho que no se pueda hacer más porque siempre es posible».

Por lo pronto, el Ayuntamiento enfrenta ahora mismo un problema derivado de las «tareas de mantenimiento» que se acometerán en el centro de acogida nocturna de Uribitarte. El espacio, que comenzó como un recurso provisional tras el cierre del histórico albergue de Mazarredo para convertirse en definitivo, deberá cerrarse por un periodo de tiempo indefinido. Las tareas, por tanto, obligarán a reubicar las 84 camas que ofrece cada noche, así como la sede del Servicio Municipal de Urgencias Sociales (SMUS). Para esto último ya hay una ubicación que se abrirá «a finales de abril o principios de mayo», aunque el Consistorio no ha querido aportar la ubicación exacta. Tampoco para el centro de acogida, que podría ser trasladado a un recinto determinado o dividirlo en dos distintos.

Llegada de migrantes en verano

Pero el equipo de Gobierno municipal también afronta otro reto en los próximos meses. Los meses de verano pueden volver a atraer una avalancha de migrantes en tránsito, que aprovechan el buen tiempo para desplazarse hasta países europeos atravesando Bilbao. Las más de 5.000 personas que llegaron el año pasado desbordaron todas las expectativas y obligaron a activar alternativas. Incluso varios barrios de la capital vizcaína desplegaron una red de acogida ciudadana. Según los datos del área de Acción Social, en los tres primeros meses de este año han llegado otros 616 con un ritmo cada vez menor –en marzo, solo 7–, pero a buen seguro el verano volverá a disparar la llegada de migrantes.

El Ayuntamiento ya ha activado tres escenarios para poder reaccionar a tiempo. Con el mismo número de llegada de personas que el año pasado «o algo superior», se aumentarían 50 plazas hasta llegar a las 140. Si fuera todavía mayor, «una entidad del tercer sector» aportaría otras 40 camas. Y si el crecimiento fuera aún más espectacular, se derivarían a centros de Álava y Gipuzkoa. «Los especialistas nos dicen que se podría abrir incluso un cuarto escenario porque lo desconocen», ha apuntado Zubizarreta después de que la oposición haya acusado al equipo de Aburto de actuar de manera «improvisada». En lo que coinciden los grupos políticos es en pedir a todas las administraciones que cumplan con sus responsabilidades para que Bilbao no asuma el problema en solitario.