La alarma salta en el Ayuntamiento cuando detecta diez empadronamientos en un mismo piso

JOSÉ DOMÍNGUEZ

Solo en San Francisco, la asociación de vecinos Auzokideak calcula que habrá «al menos una veintena de 'pisos patera'. Aunque su portavoz, Gorka Pérez, cree que podrían ser más. «Los residentes nos dicen a diario que han detectado uno y comprobarlo es muy difícil», admite.

Un cartel pintado con un rotulador y pegado en el cristal de la lonja de un colectivo de inmigrantes en la cercana calle Zabala revela la expansión de este modelo de infravivienda. Dejando un número de contacto, alguien ofrece una habitación a personas «sin contrato ni empadronamiento» en Juan de Garay. Con el mismo sistema, otra más se alquila en Zamakola. Y, aunque hoy desconocen si siguen operativos, en el entorno de la plaza de toros, los residentes aseguran que los hay «con camas calientes».

Fuentes del Ayuntamiento confirman que el problema de los 'pisos patera' es «muy complicado y, en buena medida, escapa a la actuación municipal». Según remarcan, la institución local no puede desalojar «una vivienda privada en ningún caso, ni siquiera la policía podría entrar en una, no ya subarrendada, sino directamente ocupada de forma ilegal, a no ser que cuente con una orden judicial de desalojo o se esté cometiendo un delito flagrante». Y recuerda que, cuando se detectan estos pisos, «el cauce legal a seguir es en base a acuerdos comunitarios o a la denuncia». En cualquier caso, puntualizan que Bilbao tiene una «alarma» especial que avisa cuando se detectan más de 10 empadronamientos en un mismo piso. Entonces la Policía local va allí a realizar una labor de «mediación» y redacta un informe que puede revocar esos padrones por sobreocupación de la vivienda.

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