Acuerdo entre Aena y los sindicatos para terminar con la huelga en Loiu

Un avión en el aeropuerto de Loiu./Manu Cecilio
Un avión en el aeropuerto de Loiu. / Manu Cecilio

El pacto alcanzado, que contempla una ampliación del 7% de plantilla, desactiva las 14 jornadas de paro previstas, incluida la del domingo

Josu García
JOSU GARCÍA

Decenas de miles de pasajeros pueden respirar tranquilos. El fantasma de las 14 jornadas de huelga que restaban de las 18 que habían sido convocadas para este verano en el aeropuerto de Bilbao se desvaneció a primera hora de la tarde de este viernes. A las cuatro y media, la dirección de 'La Paloma' y los sindicatos sellaron un acuerdo que prevé la ampliación progresiva de la plantilla del aeródromo, lo que atiende la principal reivindicación de los empleados y devuelve la paz social a Loiu. El pacto se rubricó después de una maratoniana mañana de reuniones, encuentros y asambleas. Los paros, que hacían peligrar la operación regreso de julio y salida de agosto, quedan definitivamente desactivados.

El conflicto -el primero de esta envergadura en 17 años- estalló el pasado 1 de julio. Los servicios mínimos decretados hicieron que las protestas sólo afectaran a siete destinos (Madrid, Barcelona, Munich, Fráncfort, París, Amsterdam y, ocasionalmente, Sevilla). Pese a ello, en la primera jornada de movilizaciones se quedaron en tierra 20 vuelos y 3.000 pasajeros. Un drama para usuarios, pero también para las aerolíneas. Pese a no tener ninguna responsabilidad, tuvieron que correr con todos los gastos de recolocación, transporte alternativo, alojamiento y manutención de los afectados. La situación podría haber sido incluso peor en aquel caótico día, ya que, dos semanas después, un juez dictaminó que la interpretación de los servicios mínimos «no fue la acertada» y que otras seis operaciones tendrían que haber sido anuladas.

Resuelto el conflicto, hay que hacerse varias preguntas. Entre ellas, ¿qué pedían los trabajadores? La suya no era una reivindicación económica. Todos los sindicatos (CC OO, LAB, USO y ELA) demandaron un aumento de plantilla. Aseguraban que la carga de trabajo había crecido de manera notable en los últimos años, a consecuencia del espectacular incremento de pasajeros que ha experimentado Loiu, pasando de 4 a 6 millones de usuarios (+50%) en menos de un lustro. Por el contrario, los operarios sostenían que el personal en nómina era prácticamente el mismo que hacía una década. «Han entrado algunas personas pero casi todas en órganos de dirección o en áreas de nueva creación, como la que se encarga de la certificación en materia de seguridad».

¿Cuál era la postura inicial de la dirección? En un primer momento, la máxima responsable de Loiu, Cristina Echeverría, sostuvo que la huelga era «injustificada» y que el ámbito de las materias que los sindicatos pretendían negociar trascendía el entorno de Loiu y afectaba al conjunto de los trabajadores de Aena en España. En una carta remitida a los operarios, Echeverría sostenía, además, que la plantilla había crecido un 16% en cuatro años. En la misma misiva se reconocía, no obstante, que el incremento era del 11% si se comparaba con 2011 en lugar de 2015.

Flecos a última hora

Y ¿cuál es el acuerdo que reconcilia estas posturas tan distantes? El entendimiento alcanzado establece un incremento de personal del 7% en las áreas de gestión, atención al pasajero y prevención. Además, deja la puerta abierta a seguir negociando en otros departamentos si sigue creciendo el aeropuerto (siempre sujeto a que el Ministerio de Hacienda autorice la operación). Ha quedado fuera del pacto, por ahora, el incremento de plantilla de los Bomberos.

El acuerdo fue previamente ratificado por el 77% de los trabajadores que acudieron a la asamblea de ayer. El 7% votó en contra. Curiosamente, unos flecos estuvieron a punto de hacer peligrar el fin de la huelga. Al parecer, hubo algunas discrepancias a la hora de plasmar por escrito lo acordado en la reunión. Las diferencias surgieron en un momento especialmente sensible, cuando la asamblea ya había dado su plácet, pero finalmente se pudieron salvar.

Los sindicatos destacaron «la unidad» de la plantilla y la alta movilización durante el conflicto. Además, lanzaron un mensaje claro a la directora: «Pedimos que tome nota para el futuro, cambie de talante y normalice las relaciones laborales, superando una etapa de autoritarismo».