Los acusados declaran que se limitaron a «rezar en bajo» frente a la clínica abortista de Vitoria
Los 21 activistas, entre ellos un exabogado y juez, han negado que gritaran o intimidaran a usuarias y trabajadores
Los 21 acusados han declarado que se limitaron a «rezar en bajo y con la cabeza agachada» frente a la clínica Askabide que practica la ... interrupción del embarazo en la segunda sesión del juicio que se sigue contra ellos por un delito de coacciones en un juzgado de Vitoria. Los activistas, entre los que se encuentran una mujer de edad avanzada con andador y un párroco, han negado que gritaran, siguieran con la vista, se acercaran, hablaran o intimidaran a los trabajadores y usuarias del centro médico, como indicaron el gerente y varias testigos en el arranque de la vista oral. «Era imposible que nos escucharan desde dentro con el tráfico que había».
Todos, de profundas creencias religiosas, han coincidido en que se colocaron en la acera contraria, pegados a la pared, en diagonal a la puerta de la clínica, ubicada en la calle Rioja de la capital alavesa, y que permanecían «quietos». «Unas veces orábamos de forma individual y otras juntos el rosario», han repetido. Se turnaban aproximadamente cada hora por las tardes y los fines de semana por la mañana, aunque el centro sanitario estaba cerrado, durante cuarenta días, entre el 28 de septiembre y el 4 de noviembre de 2022, siguiendo la campaña 40 días por la vida. Algunos repitieron varios días y llevaban folios en los que podía leerse 'rezamos por ti. Estamos para ayudarte', pero no «mensajes hirientes» o imagénes de fetos.
Han negado que llamaran «asesino» al gerente de la clínica, como ocurrió, según declaró el primer día, en la clínica de San Sebastián. Esta causa se está juzgando por separado y hay cuatro personas procesadas. El cura ha reconocido que se produjo un incidente cuando una vecina bajó de su casa y tras insultarles le reprochó que comenzara a grabarles con una cámara.
Tumor cerebral
La Policía se acercó a ellos para identificarles y les pidió el DNI después de que el director de Askabide llamara quejándose de que «estábamos molestando». El contacto con los agentes fue «cordial». «Entendí que venían forzados porque les habían mandado porque no estábamos armando alboroto», ha dicho una mujer, que asegura que no les indicaron que debían marcharse.
La mayoría de los acusados han contestado sólo a las preguntas de sus abogados y han coindicidido en que no tuvieron la «intención de impedir que las pacientes o los trabajadores entraran en la clínica». Se personan seis letrados distintos. El testimonio más largo, sin embargo, ha sido el de un exabogado y juez, que en el juzgado se asistió a sí mismo, y que ha respondido a todas las partes, salvo a la acusación particular. Con la voz cortada por la emoción, el hombre ha contado que su mujer «murió hace siete años por un tumor cerebral» y que luego se lo detectaron también a su hija, «que ayer me acaba de hacer abuelo. Y eso se lo debo a la oración», cree convencido. Ha reconocido que su objetivo pasa por «luchar por la vida y por el fin del aborto». Decidieron manifestarse allí «en un lugar próximo a donde se manifestaba la atrocidad del aborto porque sentíamos una mayor espiritualidad», aunque posteriormente, tuvieron que colocarse a cierta distancia de la clínica por orden de la Ertzaintza.
Tres de los acusados se desplazaron desde Pamplona para participar en las concentraciones, que llevaban realizando una vez al mes desde los años 90, cuando se aprobó «la Ley de Felipe González», frente al Parlamento navarro. «A mí lo que me extraña es este jaleo. Estoy alucinando», ha declarado uno de ellos, que se retiró la txapela que llevaba para entrar en la sala.
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