Última parte del documental

Abusos sexuales en Basauri: «Mi primera relación sexual fue con ocho años y con él»

Imagen del último vídeo del documental 'Monstruo de tres cabezas'. / YouTube

Aitor, hermano pequeño de Pepe Godoy, habla por primera vez de los presuntos abusos sexuales que sufrió cuando era niño por parte de un conocido entrenador de la localidad

HELENA RODRÍGUEZBasauri

La tercera parte del documental 'Hiru buruko munstroa' (monstruo de las tres cabezas), elaborado por la publicación Geuria, ha estado íntegramente dedicada a los testimonios de la familia de Pepe Godoy. Este basauritarra, de 46 años, fue el primero en revelar el pasado mes de noviembre, a través de un vídeo, que había sufrido presuntos abusos sexuales por parte de un conocido entrenador de la localidad hace más de tres décadas. Fue el inicio de uno de los episodios más oscuros que se han vivido en la localidad y que culminó el pasado 12 de marzo con la detención de J.I.B, acusado de vejar a un crío que en la actualidad tiene 12 años. Fue puesto en libertad con cargos y sin medidas cautelares al día siguiente, pero el juzgado continúa la fase de instrucción del caso.

Como ya se había anunciado en el capítulo emitido el martes por la noche, los últimos testimonios han sido los de Aitor (hermano), Yolanda Calonge (esposa) y Pepe. El del menor de los Godoy fue impactante desde su inicio: «Esta persona ya estaba instalada en casa. Cuando yo nací, él ya estaba. Para mí era entrenador, alguien de la familia, (...) mucha gente creía que era familiar nuestro... un tío...». La relación era tan estrecha que el pequeño Aitor iba a casa de J.I.B. a hacer los deberes. Fue en una de esas ocasiones, con «8 años», cuando empezó su pesadilla. «Me puso un película porno y ahí empezó. Yo el recuerdo que tengo es empezar a tocarme y luego obligarme a tocarle a él», relata.

«Yo jugaba en el Basconia. No he sido un gran jugador. Quizás por lo que me hacía estaba en sus equipos. Ese ha sido el patrón, valieses o no para jugar estabas en su equipo», recuerda el pequeño de los Godoy. Las secuelas que ha padecido por aquellos terribles episodios no son pocas, ya que tras algo así «vives sin conciencia». «Te creas una vida paralela. Piensas que con el futuro todo va a mejorar y al final ves que van pasado los años», admite con aplomo antes de asumir que ha vivido sabiendo que «mi primera relación sexual fue con ocho años y con él».

Miedo y vergüenza

La «máscara» –como él la llama– cae el día que su hermano le confiesa su propia experiencia. «Si Pepe no lo hubiera dicho, yo habría llevado la misma vida sin consciencia que llevaba», asume antes de reconocer que se arrepiente «de no haber dicho que 'no' a esta persona y de no haber empezado antes la terapia». «A mucha gente le habrá pasado lo mismo y se ha callado como yo, por vergüenza, por miedo, por el qué dirán... pero hay que hablarlo», anima. El pequeño de los Godoy reconoce que una vez roto el silencio ahora lo que quiere es ayudar a la gente a la que le haya podido pasar algo así. «Entiendo a los que no lo cuentan porque yo se lo he contado a mi madre con 39 años y me ha dado mucha vergüenza», concluye.

Tras el suyo, ha sido el turno de su cuñada, Yolanda, y del propio Pepe, que ha recordado cómo ha sido el proceso de asumir, contar y denunciar lo ocurrido. Sus testimonios se unen a los de otras seis personas que han dado voz a este documental. En los emitidos el lunes y el martes, amigos, vecinos y gente del mundo del deporte hablan del caso. Todos reconocen que en la localidad «todo el mundo sabía lo que ocurría».