«Me han atendido porque estoy embarazada de 26 semanas»

Una de las salas de espera casi vacías en un centro de Durango /E. C.
Una de las salas de espera casi vacías en un centro de Durango / E. C.

Algunos pacientes tuvieron que darse la vuelta y pedir otra cita en los ambulatorios por la huelga en la Atención Primaria en Osakidetza

EVA MOLANO

La huelga en la Atención Primaria de Osakidetza, a la que están llamados 6.000 trabajadores, se hace notar en los ambulatorios vizcaínos. En el ambulatorio de Bombero Etxaniz, donde trabajan una treintena de médicos, se han formado colas por la mañana de pacientes que tenían cita para extracciones de sangre, que se han tenido que dar la vuelta y pedir otra cita en el mostrador. «Tenía cita, pero me han dicho que había huelga y que fuera a información para pedir otra, pero me voy directamente a casa», decía un joven padre con su hija pequeña. Como a él, a la mayoría les han recomendado marcharse. Les informaba una supervisora algo tensa ante las protestas airadas de algunos pacientes, que veían que se habían desplazado en balde. Aun así, se atienden las extracciones urgentes, como la de las embarazadas. «No hay nada que hacer porque están en su derecho de hacer huelga. A mí me han atendido porque estoy embarazada de 26 semanas, ya me han pinchado, me he tenido que tomar una cosa, y ahora me vuelven a pinchar», decía Gemma Fernández. En otros casos, les emplazaron a regresar la próxima semana. Por ejemplo, Irene Hernández y Juan Delgado, que sufre dolores desde hace días, tenían sus respectivas citas para realizarse hoy la analítica, pero han tenido que volverse a casa tras esperar la cola en el mostrador para «coger la vez» de nuevo. Irene, por ejemplo, regresará el lunes.

Mientras, en el ambulatorio de Doctor Areilza, donde trabajan una quincena de médicos, se afirmaba que más de la mitad habían secundado la movilización. En algunos carteles colocados por la convocatoria ya se anunciaba que hoy se trabajaría con los servicios mínimos. A las 8.45 horas, no había mucho movimiento y las extracciones se realizaban con normalidad. Aun así, había auxiliares administrativos en servicios mínimos. «Nosotras estamos igual de saturadas que los médicos, se ha multiplicado el trabajo administrativo, todo es menos ágil y complejo, y además estamos menos gente», decía una de ellas. «Aquí estamos siempre dando citas a cascoporro. Todo lo que ellos atienden se lo gestionamos nosotras, y después, las únicas mejoras que se consiguen son para los sanitarios y nosotras seguimos igual de mal», reivindicaban. Un señor acudió a su cita con Enfermería a la tercera planta con normalidad, pero explicó que el servicio estaba paralizado por una actualización del servicio informático o algún fallo en el programa. «Los funcionarios deberían tener prohibido hacer huelga», lanzaba.

En el centro de salud de Rekalde, el paro está siendo seguido por un amplio número de médicos. Por ejemplo, las madres explicaban que se habían encontrado con que solo había un pediatra y dos enfermeras para atender a todos los niños. «A mí me han atendido porque el pequeño tenía la revisión rutinaria de los 9 meses, pero he oído que a gente le decían que viniera otro día porque las enfermeras no ponen vacunas», decía Verónica Fenol. «Claro, no me ha atendido ni el mismo pediatra ni la misma enfermera, han sido otros distintos. La atención ha sido muy buena pero los cuatro que están pues andan muy a tope», explicaba. Estíbaliz Martínez, otra vecina del barrio, se acercó sin cita previa para hacerle una consulta a su médico. «He venido a preguntarle una cosita pero no estaba, ha hecho huelga. Pero la enfemera y me ha solucionado la duda», afirmó.

En el ambulatorio de Basurto, mientras, faltaron casi todos los profesionales de la Medicina. Allí trabajan once en total. «Aquí no tenemos servicios mínimos porque es un ambulatorio normal, básico. Las urgencias las estamos derivando al de Rekalde», explicaban las trabajadoras en recepción.

La forma de proceder está siendo la misma que en otros centros. Si los pacientes tenían una cita concertada con un médico que había hecho huelga, se les cambiaba. Si pensaban que se trataba de una urgencia, les decían que se desplazaran a Rekalde. Los profesionales que no han secundado la convocatoria estaban atendiendo normalmente a sus pacientes, pero no a los de los compañeros que sí que han secundado el paro. «Hemos pedido cita por la mañana por internet porque podíamos venir hoy. Y nos han dado. Pero luego hemos llegado, y nos han dicho que el doctor está de huelga y que volvamos otro día. Así que hemos perdido el tiempo. Si no atienden, ¿por qué me han dado cita?», se quejaba Roberto Estébanez, vecino de la zona, que después tuvo que volver a pasar por el mostrador para reservar un encuentro con el doctor más adelante. «Me acaban de operar y han dicho que vaya a mi urólogo, pero no me dan hasta el día 25 con el especialista porque hay fiestas (Semana Santa). A mí me han atendido normal, no sabía ni que había huelga», decía otro señor. «Yo tenía cita y he tenido que cogerla otro día porque mi médico está de huelga, así que eso, he venido para nada», apuntaba una señora. «Yo llevo toda la llamada llamando al centro de salud de Altamira, que me corresponde aunque vivo por aquí, y no me coje nadie, solo me han respondido aquí y solo me dicen 'lo siento señora'. Aunque estén de huelga, ¿alguien habrá para atender no? ¿O también me van a mandar hasta Rekalde?», se preguntaba otra vecina.

La huelga se repetirá el 17 de mayo. Según los convocantes –la plataforma Lehen Arreta Arnasbirretzen y los sindicatos ELA, LAB, CC OO, UGT, Satse y ESK–, los servicios mínimos establecidos por el Gobierno vasco son los mismos que los de un sábado. Es decir, se atenderán todas las urgencias y se retrasarán las citas programadas. Los profesionales se quejan por la sobrecarga de trabajo y la falta de medios y de tiempo para atender de forma adecuada a los pacientes.