Bilbao se protege hoy con 4.000 sacos de tierra para contener la crecida de la ría

Sacos de tierra colocados en Zorrozaurre. / Luis Calabor/Yolanda Veiga

El Ayuntamiento vuelve a los métodos tradicionales para blindar Zorrozaurre, la curva de Elorrieta y Olabeaga de las mareas vivas que llegan esta próxima madrugada

Luis López
LUIS LÓPEZ

Casi siempre se acaba regresando a los clásicos, y en cuestión de inundaciones no iba a ser una excepción. El Ayuntamiento de Bilbao tiene preparados 4.000 sacos de tierra para contener la ría en los tres puntos por donde tiende a desbordarse en los momentos delicados: la curva de Elorrieta, Ribera de Zorrozaurre (en la margen izquierda de la isla) y Olabeaga. Serán las zonas calientes en las próximas madrugadas, cuando las mareas elevarán el nivel del agua por encima de los 4,85 metros, que es la cota crítica.

El Gobierno municipal ha presentado este martes por la mañana un importante dispositivo de cara a las mareas vivas que se avecinan, y también se ha esforzado por explicar los fenómenos físicos que las provocan. Tanto celo y afán didáctico se explica por lo ocurrido el mes pasado, cuando una combinación de fenómenos elevó el nivel de la ría hasta inundar Zorrozaurre e incluso dejarla incomunicada durante unas horas. Lo peor de todo es que aquello sucedió pocos meses después de que se abriese el canal, obra que se había presentado como antídoto a las inundaciones, con lo que quedó cierta sensación de ridículo.

En realidad, el error no había sido abrir el canal de Deusto, una obra comprometida hace décadas, ni que éste carezca de utilidad (el desagüe que facilita a la ría se nota, esencialmente, aguas arriba, a la altura del Casco Viejo). Si acaso, el error fue presentarlo como el antídoto definitivo a las avenidas. Es decir, se generaron unas expectativas entre los vecinos que se vieron truncadas a la mínima: en cuanto llegó una combinación de marea viva, baja presión atmosférica, y algo de lluvia.

Hace cinco años

Ahora, el riesgo regresa y el Ayuntamiento no quiere sustos. Han presentado el dispositivo el concejal de Seguridad Ciudadana, Tomás del Hierro, el de Obras y Servicios, Asier Abaunza, y el director de Protección Civil, Andoni Oleagordia. Lo que va a ocurrir es que la próxima madrugada, a las 4.59 horas, la pleamar escalará a los 4,94 metros; el jueves, a las 5.42, llegará a los 5,03 metros, y el viernes a las 6.24 horas será de 4,97 metros. En los tres casos, por encima de la cota crítica de los 4,85.

Ante este panorama, el Ayuntamiento ha realizado labores preventivas en «los sumideros y alcantarillas para aliviar las salidas de las mareas». Y de madrugada la Policía Municipal mantendrá un dispositivo de vigilancia especial en el entorno de la ría ante posibles desbordamientos; también estarán listos para cortar el tráfico. Además, la administración municipal dispone de los mencionados 4.000 sacos de tierra para colocar en las tres zonas conflictivas antes señaladas. Según explicó Oleagordia, la última vez que se desplegó un dispositivo similar fue hace más de cinco años.

De manera paralela, y desde hace ya tiempo, los servicios meteorológicos están trabajando con el fin de determinar los factores de riesgo y de qué manera influirán. Al fin y el cabo, una variable determinante es la presión atmosférica, que puede hacer oscilar hasta veinte centímetros la altura de la lámina de agua. En función de cómo evolucione habrá que colocar sacos de tierra en zonas más o menos extensas de la ribera.

Al menos, no va a llover.