3.500 dantzaris bailan en la Gran Vía

Un grupo de dantzaris en pleno baile, frente al palacio de la Diputación, frente al que se congregó un público numerosos./MANU CECILIO
Un grupo de dantzaris en pleno baile, frente al palacio de la Diputación, frente al que se congregó un público numerosos. / MANU CECILIO

80 grupos de toda Bizkaia participaron en la gran fiesta anual de las danzas vascas

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

La Gran Vía de Bilbao se transformó este domingo en un festival gigantesco de danzas tradicionales. Más de 3.500 dantzaris de toda Bizkaia demostraron su talento en la 38 edición del Bizkaiko Dantzari Eguna ante miles de aficionados y curiosos que llenaron el tramo que separa la Plaza Circular de la de Moyúa.

La expectación estaba justificada: aunque esta fiesta anual cuenta con una larga historia, solo en otras tres ocasiones -1990, 2000 y 2007- se había celebrado en la capital vizcaína y nunca en la Gran Vía, dos datos que destacó el mismo presidente de la Bizkaiko Dantzarien Biltzarra, José María Oiarzabal. «Estar aquí es un logro, es un día muy especial», afirmó. Su impresión era compartida por muchos de los participantes, dantzaris pertenecientes a 80 agrupaciones de todo el territorio, una más de las que actuaron en la edición del año pasado, que se celebró en Trapagaran.

«Después de haber bailado Dantzari Egunas en campos de fútbol, plazas... bailar en la Gran Vía de Bilbao será impresionante. Va estar muy bien», avanzaba en el Arenal antes de que empezara la fiesta Eneko Sampedro, del grupo Eusko Lorak de Sestao, ataviado ya «con el chaleco característico de Dantzari Dantza», el primer baile del programa. Eneko tiene 21 años y baila desde los tres, «por mis padres, que me metieron ahí». Le gustó y «ahí sigo, porque tengo mi cuadrilla aquí, hacemos lo que nos gusta y fomentamos la cultura euskaldun». Este es uno de los principales fines del Dantzari Eguna, como recordaba el joven mientras a su alrededor iban formándose las agrupaciones según bajaban de decenas de autobuses.

Las claves

Historia: Con la de este domingo, el Dantzari Eguna se ha celebrado en Bilbao cuatro veces en sus 38 ediciones

Novedad: La Gran Vía acogió por primera vez una fiesta que antes pasó por el Parque Etxebarria y Botica Vieja

Los coloridos trajes tradicionales llamaron la atención de los paseantes, sobre todo de los desprevenidos y de los foráneos, atraídos por el colorido de los trajes tradicionales, muchos de los cuales se hacían 'selfis' con los participantes. Los 80 grupos desfilaron en kalejira puente del Arenal arriba camino de la Gran Vía a partir de las 11 de la mañana. Distribuir a 3.500 danzantes entre las plazas Circular y Moyúa requirió su tiempo, y desde que el primer grupo se situó en su puesto, junto a Moyúa, hasta que el último hizo lo mismo junto a la Circular, pasó una buena media hora.

Programa completo

Los dantzaris, que bailaron simultáneamente durante toda la mañana, ocuparon una de las aceras como zona de preparación y el público la otra. El 'escenario' fue la calzada y era tan largo que la megafonía se quedó corta en el extremo más próximo a la plaza Circular. Allí, algunos grupos tuvieron que hacer auténticos esfuerzos para bailar siguiendo la música.

El tiempo, por fin primaveral de verdad, acompañó, por lo que no fue necesario recurrir al programa reducido que se había previsto como plan B en caso de lluvia. Así que grandes y pequeños, chicos y chicas, bailaron un completo programa que repasó la gran variedad de bailes tradicionales vascos, empezando por el mencionado Dantzari Dantza, propio del Duranguesado, y acabando por la Larrain dantza, infaltable en las fiestas de Estella pero también una de las danzas sociales más extendidas por toda Euskal Herria.

«Es mucho esfuerzo, pero merece la pena, porque es algo que se hace solo una vez al año», comentaba Itxaso Sánchez, del grupo Uztargi de Erandio. «Bailo desde que tenía 4 años y ahora estoy de monitora», con 19. «Yo veía en las jaias de Erandio a los demás chavalitos bailar y dije, 'yo también quiero hacer esto'». Como apuntaba otra monitora, «es en exhibiciones como esta cuando la gente se acerca para preguntar cómo y dónde hay que apuntarse a los grupos».

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