El Correo

«Me han asignado la dársena cero... ¡Pero si no existe!»

Así es la estación provisional de Termibus. / GONZALO DE LAS HERAS
  • El autocar de las 5.25 al aeropuerto ha inaugurado hoy la estación provisional de autobuses de Garellano, que ocupa una parcela anexa a la antigua y estará en uso año y medio. La jornada de estreno está resultando ajetreada, entre viajeros despistados y conductores pacientes

No hubo corte de cinta, eso se reserva para la Intermodal. La estación provisional de autobuses de Garellano la han inaugurado hoy los primeros autocares, que accedían al recinto antes de las cinco y media de la mañana. Buscaban acomodo en alguna de las veinte dársenas, nueve menos de las que tiene la estación original, que será sometida a 18 meses de obras para habilitar en ese espacio la conexión de todos los transportes públicos de Bilbao: autobús, tren, tranvía y metro.

Día de estreno... Y de quejas. «No hay información. ¿Dónde se sacan los billetes, dónde están los baños?, se desesperaba Puri Txasko, que tenía que comprar un tique para Vitoria. Preguntando a unos y a otros ha llegado a las taquillas, que están un poco escondidas, en un lateral del edificio. «Cuesta encontrarlas. La gente está desorientada», reconocía una empleada de venta de billetes, y le indicaba a Puri los servicios, «uno a cada lado». Ellos, los empleados, sí han ganado en calidad, porque el recinto está resguardado. «Es que en el otro lado te entraba un frío por la ventanilla...».

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  • VÍDEORecorrido por la estación provisional

La mañana ha sido para todos una mañana de primeras veces. La primera que entraban a la terminal provisional, que ocupa una superficie de 4.000 metros cuadrados anexa a la antigua. Más pequeña, casi la mitad. «Los huecos de las dársenas están un poco justos», advertía el conductor del Bizkaibus a Artzeniega, al tiempo que un compañero de otro destino llegaba y se subía sin querer con la rueda a la acera. La primera pasajera que aguardaba era Conchi Igual, que se montaba en el autobús de Artzeniega, entre reproches sin destinatario concreto. «Está fatal, se va a montar un cacao...», auguraba. Pero el conductor le veía el lado bueno. «Aquí, por lo menos no hay baches, como en la otra estación».

Los autocares acceden a la terminal por la calle Gurtubay, tanto si vienen de la autopista o de Autonomía. Y el sistema es igual para todos. «Paras, te leen la matrícula y en el panel te asignan una dársena. Luego se abre automáticamente una barrera electrónica». A la dársena 10, a la 8, a la 15... a la 0. «¿A la cero? ¡Pero si no existe!», se asombraba un chófer que llegaba sin viajeros, y esperaba en la barrera a que le encontraran hueco, que a esa hora, poco antes de las nueve de la mañana, todavía lo había porque hoy no es una jornada de mucho trajín -otra cosa será el lunes-. «Lo podemos meter en la 2 o en la 3», buscaban soluciones los trabajadores encargados de organizar el tránsito rodado y a pie de la terminal provisional, a la que se accede desde la antigua cruzando la calle Pérez Galdós. «Parece que no, pero queda lejos del metro», se quejaba una usuaria.

«Muy pequeña para ser Bilbao»

Se ve a simple vista que la nueva estación es más pequeña que la otra, que tenía 7.500 metros. Pero el servicio que va a dar es prácticamente el mismo, ya que por aquí pasarán un millar de autobuses cada día y unos cinco millones de viajeros al año. «Parece un poco pequeña para ser Bilbao. Lo de que te asignen automáticamente una dársena está bien, pero cuando llegue Semana Santa y se junten tantos vehículos...», se temía Edu López, chófer de un autobús con destino Benidorm que salía a las 8.15 horas.

Los autocares de largo recorrido ocupan las dársenas de la derecha, o al menos así era ayer, la que no tiene dónde resguardarse. «Se echa de menos una carpa. Ya veremos qué pasa cuando llueva, proque aquí encima llueve tanto...», se adelantaba Trinidad Martín, que en unos minutos embarcaba a Ciudad Rodrigo «a los carnavales». Ella supo del cambio de estación «por ELCORREO digital», y también recibió «una llamada de Alsa» avisando de la modificación.

Avisos, es lo que echaban de menos la mayoría de los usuarios, que acarreaban maletas con prisa y cruzando por la carretera. Casi se les disculpa porque solo hay un paso de cebra y está en uno de los extremos. «¡Por favor, dónde está el de Logroño! Qué sale en diez minutos», preguntaba una viajera, y reemprendía la carrera sin haber hallado respuesta.

Las salidas se avisan en pantallas, donde se especifica la dársena que le asignan a cada conductor. Un sistema que, 'a priori' no disgusta a los profesionales. «Yo en la antigua estación tenía las dársenas entre la 5 y la 8 y me metía en la que había libre. Pero en ocasiones estaban todas ocupadas y te tenías que buscar la vida, o esperar que el de seguridad te buscara un hueco. Así está mejor organizado», aprobaba Sergio Pascual, el conductor de un viaje a Monterruiz de la Serena, «a diez kilómetros de Puerto Urraco». Había salido a las 7.30 horas de Santurtzi y recogía viajeros en Bilbao (había 17 en total). «Llegaremos a las diez menos diez de la noche, pero yo solo conduzco hasta Salamanca. Allí me hacen el relevo».

La antigua estación, vallada

Entre viajeros despistados, conductores pacientes, algunos fallos en la lectura de las matrículas y la consiguiente asignación de dársenas está discurriendo la primera jornada en la estación provisional de Garellano, que estará en uso año y medio. El cambio para los viajeros es simplemente cruzar una calle, salvo para los de las tres líneas de Bizkaibus que han tenido que 'salir' de la terminal porque es más pequeña y se han trasladado a Camino Capuchinos, detrás del edificio de Hacienda y frente a la parada en la que se ubica la línea de la Universidad, al disponer de menos sitio en la nueva terminal. De este lugar saldrán las líneas A3513 (Bilbao-Hospital de Galdakao-Gernika Lumo-Ea-Lekeitio), la A3523 (Bilbao-Hospital de Galdakao- Gernika Lumo-Aulesti-Lekeitio) y la A3930 (Bilbao-Galdakao por autopista). Estas rutas tienen frecuencias de media y una hora.

Además de autobuses, hay sitio para taxis, aunque menos que en el anterior espacio, ya que caben doce (y tres de recogida de viajeros sin estacionamiento) frente a la veintena que había en Termibus.

Los servicios adicionales de la estación están repartidos entre la planta a pie de calle donde está la cafetería, baños y el quiosco y el primer piso, en el lateral del edificio de viviendas. Se accede por escaleras y rampas y allí se encuentran las taquillas, la consigna, el punto de información, las salas de espera y servicios. Junto a las dársenas tres cajeros automáticos, nueve máquinas de venta de billetes y puntos de recarga de móviles. Asimismo, la estación provisional tendrá conexión wifi y seguridad las 24 horas del día.

Mientras los viajeros se acostumbran al nuevo emplazamiento, la antigua Termibus parece un desierto, aunque a las siete y media de la mañana todavían quedaban allí un par de autobuses rezagados que habían 'dormido' en la estación y tenía que haber salido antes. A estas horas solo quedan los operarios que han dedicado la mañana a vallar el recinto. En marzo comenzarán a desmantelar la vieja estación y en mayo está previsto el inicio de las excavaciones para construir la futura Intermodal soterrada. Que sustiturá a Termibus, inaugurada en 1996. La estación intermodal despejará de autobuses la superficie, y en Luis Briñas solo entrará el tráfico local.

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