Se busca un nuevo hogar para Roky

Se busca un nuevo hogar para Roky

El perro de la mujer fallecida en Zalla la pasada semana en el incendio de su casa no puede quedarse con sus familiares.

SERGIO LLAMAS

El incendio que la semana pasada le costó la vida a María José Llano, una vecina de 67 años de Zalla, también le arrebató a Roky todo lo que tenía. Las llamas se llevaron el hogar y a la mejor amiga de este pastor vasco, de entre 5 y 6 años de edad, al que ahora Asoaya, una asociación que aboga por los derechos de los animales, busca una nueva residencia. «La mujer lo había recogido porque estaba abandonado, y él la quería con locura.

La familia de la fallecida no puede hacerse cargo de Roky por mucho tiempo. Ni dejarle en la parcela donde se encontraba su vivienda hasta el pasado 20 de diciembre, ya que los daños causados por el fuego han dejado el edificio muy dañado. En el Consistorio advierten que será necesario su derribo. «El mismo día del incendio los técnicos ya vieron que el edificio corría riesgo de derrumbe», detalló un portavoz del equipo de gobierno, el concejal Manu Maestre.

Los voluntarios de Asoaya no tienen demasiados datos del animal, ya que su cartilla se perdió en el fuego. «Después de que se quemara la casa fuimos a verle, pero el pobre no llegó a salir de la caseta por el pánico que tenía», apunta Orrantia. Los propios bomberos que intervinieron en el incendio tardaron en advertir la presencia de Roky en la finca, debido a que el animal permaneció escondido fuera de la casa durante la mayor parte del tiempo. «Estas cosas también les afectan a los animales y pensamos que puede ser el caso. Le han intentado sacar fotos pero se queda tumbado», añade la mujer.

«Un caso dramático»

Asoaya se creó hace un par de años y cuenta con cerca de cien socios. El grupo dispone de una decena de voluntarios que con ayuda del Ayuntamiento de Zalla alimentan y mantienen controladas dos colonias de gatos en el municipio mediante el método CES (Captura, Esterilización y Suelta). También han perseguido algunos posibles casos de malos tratos a los animales. Ésta es la primera vez que buscan un hogar para un perro.

«Nunca habíamos tenido un caso tan dramático. Estamos acudiendo también a veterinarios de la zona para dejarles carteles», detalla la representante de la agrupación. Con la mujer que falleció el día 20 vivía, además, un gato al que ha estado dando de comer la familia de la antigua propietaria. «Ya hemos encontrado una persona que posiblemente le pueda adoptar», tranquiliza Orrantia.