El sistema antirrobo de cable de Sopela delata a otros dos ladrones

Herramientas incautadas a los cacos por la Policía./
Herramientas incautadas a los cacos por la Policía.

La Policía detiene a dos vecinos de Sestao y Barakaldo tras recibir una señal remota cuando forzaban una arqueta

VIRGINIA URIETA

La Policía Local de Sopela detuvo el pasado lunes a plena luz del día a dos vecinos de Sestao y Barakaldo, de 28 y 44 años, a los que pillaron robando cable después de que saltara uno de los sensores antirrobo instalados en diferentes puntos del alumbrado público. Los agentes acudieron a las 16.30 horas a la calle Ingestabaso, muy cerca de los arenales de la localidad, y localizaron a los ladrones junto a una arqueta. Ambos tienen numerosos antecedentes por delitos similares. Tras registrar su vehículo, los policías incautaron palanquetas para la apertura de las arquetas, destornilladores y llaves fijas.

Fuentes municipales destacaron que los autores de este tipo de robos cortan los cables rápidamente, se marchan y regresan después para tirar de ellos. Posteriormente, quitan la funda de plástico que reviste el cobre, que venden en el mercado negro. En esa zona de Sopela se han producido cortes de cableado en varias ocasiones que han afectado a la iluminación de aceras y el bidegorri. De hecho, los cacos han actuado en Ingestabaso tres veces más. La primera vez robaron más de 5.000 metros de cobre. Pero el sistema antirrobo, un cable que vibra cuando está siendo sustraído y hace saltar una alarma que avisa directamente a la Ertzaintza y la Policía Municipal, da sus frutos. No es la primera vez que frustra un ataque al patrimonio público. En los últimos meses «ha conseguido evitar varios intentos», señalaron desde el Consistorio de Sopela.

120.000 euros en daños

Una inversión que el equipo de Gobierno considera necesaria, ya que durante todo el año pasado y este 2016 que termina, los amigos de lo ajeno han sustraído 25 kilómetros de cable, cuya reparación ha supuesto más de 120.000 euros. Los vecinos de Sopela ya venían quejándose por la falta de iluminación y la consiguiente merma de la seguridad en algunas calles, lo que llevó al Ayuntamiento a tomar este tipo de medidas.

«Una de las principales decisiones nada más llegar al Gobierno fue la de realizar una modificación presupuestaria para incorporar una partida destinada a solventar este problema, porque había zonas en las que faltaba cable desde hacía más de un año», dijo el alcalde, Gontzal Hermosilla. Así que incluyeron una partida de 60.000 euros para su sustitución. Según datos del Ayuntamiento, los cacos han robado dos veces en el campo de fútbol, 850 metros en cada ocasión; otras dos en la calle Martxoak Zortzi, aunque no han sido las únicas. En total ha habido una treintena de robos repartidos por diferentes barrios y calles del municipio.