«Venimos, pero pasan meses sin que nadie limpie»

El número de personas que duermen en la cancha interior varía según el día. /
El número de personas que duermen en la cancha interior varía según el día.

Vecinos de Rekalde denuncian que llevan años conviviendo con suciedad e indigentes en uno de sus frontones

JUDITH ROMERObilbao

Un frontón es un lugar de reunión en el que hacer deporte con amigos, pero para algunas personas desfavorecidas que transitan por el barrio de Rekalde es un hogar. La sombra de la autovía que protege la zona deportiva situada entre las calles Gordóniz y Camilo Villabaso y el emplazamiento de una de sus dos canchas, escondida entre la que mira hacia levante y una pista de fútbol sala, han servido de cobijo a esta población itinerante durante años. Colchones, mantas y cajas se apilan entre olores y residuos incompatibles con el uso que los vecinos de distintas edades hacen de las instalaciones. «Me asusta ver a niños ahí, yo no dejaría a mis hijos estar en ese parque». Sira Sebastián es testigo de lo que ocurre cada día cuando acude al bar en el que trabaja. Asegura que los padres no se separan de sus hijos para vigilarlos debido al mal estado del área recreativa y a la inseguridad que les genera la presencia constante de quienes habitan allí. «El frontón está dejado, pero en realidad toda la zona lo está. También duermen debajo del puente. No es lógico que estén ahí», indica en referencia a la calle Doctor Díaz Emparanza tras el desmantelamiento de las vías de Feve.

Las asociaciones vecinales llevan años solicitando al Consistorio que actúe. «Hace falta solventar la situación de quienes pernoctan en los frontones con educadores sociales y no con manguerazos ni tirando sus pertenencias», reclama Fernando Arévalo desde Errekaldeberriz. Otro de los problemas que más quejas motiva lo causan las goteras, como atestiguan los enormes charcos que se forman bajo la infraestructura. «Cuando llueve, la autopista no tapa a nada ni a nadie». A aquél que visite el recinto y atraviese las numerosas verjas que lo rodean para acceder a su interior lo recibirá una placa con la frase «Recuerda: el auténtico deportista es el que respeta su entorno. ¡Es tuyo, cuídalo!». Sin embargo, algunos usuarios tienen la costumbre de aliviarse en cualquier sitio, por lo que otra de las demandas habituales es la colocación de baños públicos.

Borja Albillo, uno de los residentes en el barrio que hace uso del espacio a diario, se queja de la falta continuada de servicios de higiene. «Venimos con el crío porque en el campo de fútbol de la plaza suele jugar gente más mayor, pero pasan meses sin que nadie limpie», lamenta. Los sábados por la mañana ve cómo, cuando algunos grupos se acercan a jugar a pelota a la única cancha que siguen utilizando -la que tiene su acceso por la calle Gordóniz- llevan sus propias escobas para limpiar el «polvillo que cae de la autopista» y evitar caídas. En otras ocasiones, los pequeños tropiezan con excrementos que no han sido retirados debidamente. Cuando los equipamientos se dañan, tardan semanas en repararse. «Esa valla de la pista de fútbol sala llevará caída un mes».

«Que nos dejen hacer»

En 2014 este rincón de Rekalde fue uno de los ocho núcleos seleccionados por Bilbao Ekintza para formar parte de la segunda edición del concurso de ideas de diseño urbano Bilbao Txokoak. La propuesta ciudadana del distrito que resultó ganadora contemplaba eliminar las barreras arquitectónicas que impedían el libre acceso al área y repavimentarla con el objetivo de «generar una vigilancia social que evite la degradación del espacio por usos incívicos». Aunque a vecinos como los que integran Errekaldeberriz les pareció un proyecto factible, «a nuestro pesar, vemos cómo esa idea que podía haber revitalizado la zona ha quedado en eso, una idea».

El premio no obligaba a la organización a ejecutarla. El Ayuntamiento afirma que el reacondicionamiento del frontón está recogido en el Auzokide Plana 2016-2019, iniciativa del área de Obras, Servicios, Rehabilitación Urbana y Espacio Público que cuenta con un proceso de recogida de aportaciones vecinales. No obstante, las asociaciones desconocen en qué consistirán las actuaciones. «En teoría, se va a trabajar con la vecindad, esperemos que nos dejen hacer», concluye Arévalo.

 

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