Ellas prefieren el 'sí, me quiero'

La Escuela de Empoderamiento impulsó la iniciativa./
La Escuela de Empoderamiento impulsó la iniciativa.

Seis mujeres contrajeron ayer matrimonio consigo mismas en el Ayuntamiento de Sopela

MIRIAM COS

Bajo la imponente voz de la soprano y actriz Miren de Miguel los asistentes esperaban expectantes. Con la emoción de las típicas ceremonias donde gana el amor, los invitados solo tenían ojos para una persona: la novia. O en este caso, las seis novias. No ocurrió lo de la mítica película de Stanley Donen, donde seis elegantes hermanos esperaban ansiosos a sus futuras esposas. Miriam, Marie, Anabel, Raquel, Marina y Amaya decidieron ayer darse el sí, me quiero. Con el compromiso de cuidarse y amarse para toda la vida, las mujeres se casaron consigo mismas en un acto de autoafirmación organizado por la Escuela de Empoderamiento, que lleva ya dos años operando en la localidad. Bajo la supervisión de la concejala de EH Bildu, Jone Aurreko-etxea, las protagonistas de la jornada no dudaron en lucir «perfectas» para la ocasión.

«Bajo todas las prescripciones legales, estas seis mujeres se comprometen a quererse y amarse cumpliendo con lo que dicta el Código del amor a una misma», sentenció la edil antes de que cada una diese el sí, me quiero. «Se respetarán y actuarán en interés propio, además de guardarse fidelidad y cuidarse», añadió antes de dar paso a los votos de las novias. En general todas coincidieron en que lo más importante dentro de su matrimonio es «dejar de agradar a todo el mundo y actuar por sí mismas».

Cada una con sus razones y sus ideales acudieron libremente ante Aurrekoetxea, que aseguró que era «todo un honor» llevar a cabo la ceremonia y con la que se emocionaron ante los gritos del «¡Vivan las novias!» que soltó el público. «Me quiero y deseo seguir viviendo. No debemos olvidar que somos seres humanos completos y dejar atrás la carga que se nos impone a las mujeres», sentenció Anabel con lágrimas en los ojos y portando un ramo rematado con una naranja.

«Somos completas, no la mitad de ninguna fruta ni la costilla de nadie», aseveró. Junto a ella, sus compañeras recibían la felicitación de familiares y amigos, que no dudaron en respaldar su decisión. «Esto me ha servido para reafirmarme a mí misma. No cierro puertas a futuros matrimonios, pero sí a todos los novios fallidos», sentenció Miriam, mientras su compañera Marie aseguraba que la decisión era fruto de «unas cuantas uniones erróneas».

Novias a la fuga

La boda, la primera en Sopela de estas características, comenzó a las 13.30 horas. «La idea surge del amor. Hace cuatro años, diez de nosotras decidimos casarnos con nosotras mismas en Bilborock. Llega un punto en tu vida en el que te quieres y te gustas, y necesitas gritarlo a los cuatro vientos», explicó May Serrano, activista promotora de esta iniciativa. «Las mujeres han realizado un curso prematrimonial en la Escuela de Empoderamiento de tres meses de duración. Cuando decidieron que ya estaban preparadas, dieron el paso», dijo con total naturalidad. Aunque no fueron todo finales felices en la ceremonia, prevista para nueve mujeres. Tres de ellas sucumbieron ante sus propias dudas y prefirieron «darse a la fuga». «No sería su momento. Como en todas las bodas, siempre puede haber miedo», afirmó Serrano entre risas.

 

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