La Diputación multiplica por cuatro el valor catastral de los inmuebles urbanos de Bizkaia

Al mismo tiempo reduce los tipos que determinan el IBI y deja en manos de los ayuntamientos subir o no este impuesto a los ciudadanos

JOSU GARCÍA

El valor catastral de los inmuebles de Bizkaia se va a multiplicar de media por cuatro, a consecuencia de la revisión que está llevando a cabo la Diputación, en colaboración con los 112 ayuntamientos de Bizkaia. En la actualidad, el millón y medio de bienes inmuebles urbanos que hay en el territorio alcanza una tasación global de 16.630 millones de euros. Tras la actualización de esta herramienta, que permanecía invariable desde hace tres décadas, la cotización de estas viviendas pasará a ser de unos 68.000 millones. La subida será muy importante y afectará a un concepto que representa la base imponible sobre la que se calcula el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

No obstante, este incremento de valor no quiere decir que el IBI que cobran los Consistorios a sus vecinos vaya a encarecerse en la misma medida. Para evitarlo, la Diputación modificará también la normativa sobre los gravámenes y reducirá los tipos. Hoy en día, las administraciones locales pueden aplicar una carga impositiva anual a los propietarios que fluctúa entre el 0,4 y el 3% del valor catastral de los pisos. En breve, con los cambios normativos, esta horquilla pasará a oscilar entre el 0,02 y el 0,6%.

En definitiva, con la subida del catastro y la bajada de los tipos, la institución foral deja en manos de los ayuntamientos la potestad de que el recibo del IBI que pagan todos los dueños de pisos y casas se encarezca, se mantenga o incluso se reduzca. Las previsiones forales es que se produzca un incremento razonable, que podría rondar entre el 1 y el 2%. Durante el largo proceso que está a punto de culminar, los entes locales habrían transmitido a los promotores su deseo de que la recaudación que logran por esta vía no se reduzca en el futuro. La revisión catastral se ha producido en un momento en el que no está del todo claro si Bizkaia sale de la larga y profunda crisis económica que viene soportando desde hace casi una década.

Los ciudadanos tendrán que permanecer atentos, sobre todo en aquellos municipios en los que la economía de los consistorios se encuentre maltrecha o necesitada de recursos. La subida catastral pone en manos de los alcaldes una herramienta muy poderosa tanto para incrementar la carga impositiva como para reducirla. Todo depende de la voluntad y decisión que adopten los plenos de los municipios. Para la Diputación, la revisión catastral le va a permitir fortalecer su lucha contra el fraude, ya que, entre otras ventajas, van a aflorar muchos casos de propietarios que tenían inscritas sus propiedades como fincas rústicas en lugar de urbanas. Incluso se podrá detectar la existencia de inmuebles que no están registrados en el catastro.

Los borradores de las nuevas normas forales sobre catastro e IBI fueron aprobadas por el equipo de gobierno la semana pasada. Fue el pistoletazo de salida a su tramitación por las Juntas Generales. No entrarán en vigor hasta que los partidos políticos se pronuncien y voten a favor o en contra de la iniciativa. Si los plazos se mantienen, los textos legales serían sometidos al dictamen de la Cámara de Gernika el próximo 18 de mayo.

Posibles bloqueos

Habrá que ver ahora si el juego parlamentario posibilita que se aprueben modificaciones. En principio, el PNV, que gobierna junto al PSE, no debería tener problema para sacar adelante la propuesta. El resto de partidos podría plantear enmiendas, como por ejemplo la introducción de bonificaciones para familias numerosas o colectivos desfavorecidos. Los borradores fueron presentados hace varias semanas a las diferentes formaciones con representación en las Juntas, según afirman fuentes forales.

Donde sí será determinante la postura de los partidos será en los ayuntamientos, a la hora de que se fijen los tipos definitivos para confeccionar el recibo del IBI. Los Consistorios tienen de plazo hasta el uno de julio para trasladar a la Diputación el porcentaje de carga impositiva que aplicarán. Para ello, las entidades locales tendrán que someter la propuesta a la voluntad del pleno. Puede darse el caso de que en algunas localidades se produzcan situaciones de bloqueo. Que el partido que gobierne en minoría no sea capaz de sacar adelante su iniciativa sobre qué gravamen ha de tener el impuesto.