Julita Berrojalbiz, la impulsora de las ikastolas en Bizkaia, tendrá su propia calle

La calle Padre Remigio Vilariño cambiará de nombre./
La calle Padre Remigio Vilariño cambiará de nombre.

La vía, situada cerca de las calzadas de Mallona, se llama ahora Padre Remigio Vilariño, en referencia a un clérigo afín al franquismo

SILVIA CANTERA

Julita Berrojalbiz nació en 1923 en un baserri de Ajangiz, cerca de Gernika. Su madre, Teresa, era ama de casa, mientras que su padre, Juan Pedro Berrojalbiz tenía amplios conocimientos de teología. Colgó los hábitos, se pasó a la agricultura y durante años fue Juez de Paz. Juli o Julita, tal y como la conocían todos, fue la mayor de tres hermanos. Falleció en 1998 y siempre será recordada por ser la impulsora de las ikastolas en Bizkaia. Ahora ha llegado el momento de agradecerle su esfuerzo por la difusión del euskera y desde finales de marzo una calle cercana a las calzadas de Mallona llevará su nombre.

Con la retirada de las calles franquistas, Padre Remigio Vilariño será rebautizada como Julita Berrojalbiz. Este nombre fue propuesto por el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, y más tarde fue secundado por la ciudadanía. De las 638 propuestas que recibió el Ayuntamiento para renombrar las vías relacionadas con el régimen, 235 llevaban el nombre de la también fundadora de la ikastola Lauro. Ella fue una de las responsables de que este centro, pionero en Bizkaia, haya cumplido ya un cuarto de siglo.

La figura del cura Félix Obieta fue clave para que Julita se interesase por el euskera. A los cinco años comenzó en la Escuela Pública, sin saber ni una sola palabra de castellano. Un lustro después se mudó a Bilbao y realizó el bachiller en Vitoria. Aunque en un principio quería hacer Medicina, acabó realizando la carrera de Magisterio. De hecho, acabó siendo profesora de la primera ikastola que se abrió en Bilbao.

La calle Padre Remigio Vilariño está dedicada a un clérigo con «claras connotaciones de adhesión a la dictadura», según el informe de dos historiadores de la UPV. Por ello el Ayuntamiento acordó cambiar el nombre de esta vía situada al barrio de La Cruz. Con sólo una iglesia y sin portales, y una única placa que sustituir, el cambio de nombre de Padre Remigio Vilariño tiene trascendencia simbólica, sobre todo después del interés mostrado por la ciudadanía.

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