Recogen firmas para que las mascotas puedan viajar dentro del Puente Colgante

Imagen del Puente Colgante./
Imagen del Puente Colgante.

Los responsables del transbordador alegan que, «por motivos de seguridad», los perros y gatos deben ir en el centro de la barquilla

AIDA M. PEREDA

«Una cosa aterradora más propia del siglo XIX». Son las palabras que utilizan los usuarios que cruzan el Puente Colgante con sus mascotas para definir las «discriminatorias y ofensivas» condiciones que deben compartir con sus amigos de cuatro patas para cruzar a la otra orilla. «Basta ya de tener que viajar con tu perro hacinado entre los coches, mojándote y expuesto a la posible caída de objetos desde la pasarela», clama Idoia Bahón, portavoz del círculo Animalista de Podemos Bizkaia, que ha iniciado una recogida de firmas a través de la plataforma change.org solicitando que se pueda viajar con estos animales en la barquilla del transbordador a cubierto con el resto de pasajeros.

En apenas dos días, su iniciativa ha recabado ya más de 360 firmas, pero piensan continuar hasta alcanzar «el mayor número posible» con el objetivo de presentarlas ante el área de Turismo de la Diputación para que interceda a favor de los dueños y sus animales. No obstante, desde El Transbordador de Bizkaia, S.L., la sociedad concesionaria que desde 1995 gestiona este Patrimonio de la Humanidad, alegan que por «motivos de seguridad para el resto de usuarios» los perros y gatos pueden viajar de forma gratuita, pero deben ir atados o en transportín en compañía de su dueño y en el centro de la barquilla, al lado de coches, motos y bicicletas, como iban «originariamente».

Sin embargo, entre los firmantes afloran las críticas a esta normativa. «Por la misma regla, los carritos de bebé también deberían ir con los coches y a cualquiera le parecería una locura», esgrime Vanessa Rodríguez. Y hay quienes, como Obdu Delgado, piden para estos fieles amigos «derecho a viajar con seguridad». Además del peligro y el miedo que algunos perros sienten al estar en medio de los coches, Eva Guirles está «harta» de mojarse los días de lluvia y de «comer el dióxido de carbono de todos los tubos de escape» cada vez que atraviesa la ría.

«Como en el metro»

Bahón, propietaria de un bichón maltés, un pequeño perro de seis kilos, asegura haber comentado este problema «un montón de veces» a los empleados del transbordador, pero «siempre han hecho caso omiso» y nunca ha obtenido permiso para cruzar con su perro junto al resto de usuarios a pie. «Recuerdo que una vez estaba lloviendo y lo llevaba en brazos, malito y recién vacunado del veterinario, y ni con esas pudimos estar a cubierto», critica.

«No pedimos nada del otro mundo. Sólo es cuestión de sentido común y de empatía que las mascotas puedan viajar con las personas de una forma natural como permiten en el metro, en el tren o incluso en los barcos», indica la portavoz de la plataforma ciudadana, quien lamenta que, «una vez más, los animales sean discriminados».

 

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