El propietario del edificio de La Unión y el Fénix se declara en concurso de acreedores

El emblemático edificio alberga viviendas de lujo y oficinas./
El emblemático edificio alberga viviendas de lujo y oficinas.

La incertidumbre se cierne sobre el inmueble que alberga el Gran Café El Mercante de Bilbao y que adquirió hace diez años el Grupo Suquia, abrumado por las deudas. Fue el epicentro de las tertulias literarias que Unamuno publicitó por el mundo y que Robert Cappa fotografió durante la Guerra Civil

EVA MOLANObilbao

Es el número 3 de la calle Arenal uno de esos lugares que atrapa sin remedio las miradas cuando se desciende por el puente un día cualquiera, por muchas veces que los mismos ojos hayan escudriñado el recorte de la escultural cúpula contra el cielo ceniciento de Bilbao. Caracterizado por su cimborio ornamentado, el edificio de La Unión y el Fénix fue adquirido hace casi nueve décadas por la compañía de seguros española que le dio nombre y que coronaba la mayoría de sus sedes con figuras esculturales del ave fénix junto a Ganímedes, el príncipe troyano secuestrado por Zeus para convertirlo en su amante.

1871

es cuando abrió por primera vez sus puertas el histórico café El Boulevard. El edificio pasó a ser propiedad de la aseguradora, que encargó al arquitecto Tomás Bilbao una ambiciosa reforma que comenzó a tomar forma en 1928

Ahora, la incertidumbre se cierne sobre el espectacular inmueble. Su cubierta rematada en ático y su fachada cuajada de miradores afrontan una nueva etapa, junto al local que llena de aroma añejo su planta baja, uno de los cafés con más solera de la villa e icono del art decó, el Gran Café El Mercante, el antiguo Boulevard, inaugurado en 1871. El epicentro de las tertulias literarias que Unamuno publicitó por el mundo y que Robert Cappa fotografió durante la Guerra Civil, con las bombas cayendo como chuzos.

La promotora que adquirió el edificio hace cerca de diez años, el Grupo Suquia, ha decido dejar su patrimonio en manos de un gestor autorizado y se declaró en concurso voluntario de acreedores abrumada por las deudas, lo que fue ratificado el 22 de diciembre de 2015 por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de San Sebastián. La resolución, que se publicó en el boletín oficial del Estado el 11 de enero, afecta a varias mercantiles registradas en Madrid y en San Sebastián, además de a la denominada Promociones Arenal Grupo Suquia S.L, la propietaria del número 3 de la calle. Los acreedores deben ahora ponerse en contacto con los administradores, Zubizarreta Procedimientos Concursales, que cuentan con oficina en las tres capitales vascas.

Operación millonaria

El concurso, eso sí, no implica necesariamente la defunción de la sociedad, ya que se pueden acordar convenios y reconducir la economía de la firma. Llegado el caso, un importante volumen de deuda podría requerir el traspaso del propio inmueble u de otros activos para solventar parte de las obligaciones contraídas por la empresa. De hecho, la noticia del procedimiento ha corrido como la pólvora entre los inquilinos del edificio. Hay quien incluso ha apostado por mudarse, temeroso de que el concurso vaya a forzar su salida apresurada del lugar en el que residía. Impactada por la privilegiada ubicación del inmueble, junto al Teatro Arriaga, Suquia comenzó a negociar la compra antes de 2006, el año en el que la propiedad, La Unión y el Fénix, anunció que cerraría El Boulevard, hasta entonces gestionado por el Grupo Iruña.

La operación de compraventa fue millonaria, aunque nunca trascendió la suma. La promotora rehabilitó todo el edificio, incluido el local de hostelería, y construyó 15 viviendas de lujo y 11 oficinas, aunque no comercializó todas. La mayoría de los pisos siguen en venta desde los 485.000 euros. Así que la firma decidió sacarles rendimiento alquilando algunos a los turistas que visitan la ciudad. A través de la web arriagaapartments.com puede reservarse el ático y y tres pisos con diferente capacidad. La emblemática cafetería, por su parte, fue alquilada en 2010 a un nuevo gestor, que también dejó el negocio desbordado por las deudas. Ya en 2013, el Grupo Gozatu, que también gestiona otros locales en Bilbao, tomó el timón y alquiló el local, que cambió de nombre por primera vez desde su fundación. Fue entonces cuando pasó a llamarse el Gran Café El Mercante.

Este periódico contactó con la oficina bilbaína de Suquia así como con las tres sedes de los administradores concursales para recoger más información sobre el procedimiento, pero declinaron aportar ningún dato.

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