«Primark arrasa porque vende bonito y barato»

Al establecimiento de la firma irlandesa de Ballonti acuden clientes de toda Bizkaia e incluso provincias cercanas./
Al establecimiento de la firma irlandesa de Ballonti acuden clientes de toda Bizkaia e incluso provincias cercanas.

Clientes de la firma 'low cost' en Ballonti creen que «triunfará» con su apuesta por instalarse en pleno centro de Bilbao

EVA MOLANOPORTUGALETE

Son las doce del mediodía del sábado, pero cualquier hora es hora punta en el Primark del centro comercial Ballonti, en Portugalete. Desde que abriera en 2008, la tienda de la cadena irlandesa, que acaba de sellar un pacto con el BBVA para instalar su segundo mayor establecimiento de España y el cuarto de Europa en el rascacielos de la bilbaína Plaza Circular, se ha granjeado una clientela fiel y numerosa, motivo por el que quiere reforzarse en Bizkaia. El establecimiento de Portugalete arrasó desde su primer día entre vizcaínos hambrientos de moda a precios asequibles. Atrae a miles de clientes, incluso de provincias vecinas. La mayoría acuden al Ballonti para visitar, exclusivamente, la tienda de filosofía "low cost". El sexto día de la semana es cuando hay más ajetreo. El establecimiento se convierte en un hervidero de parejas, grupos de amigas y familias que emergen cargadas con bolsas de cartón. Por la tarde, a veces apenas se puede caminar. También por la mañana, las colas se alargan hasta la sección de calzado, a unos 200 metros de la línea de cajas, donde parisinas brillantes para Nochevieja se exponen junto a deportivas fucsias y botas de tacón. El tiempo de espera es corto, porque quince trabajadoras se afanan en atender rápidamente, a las que se suman otras cinco en la planta superior, en la que se comercializan prendas infantiles.

Cuando llega el turno de pago, una voz avisa al cliente del número de caja al que debe dirigirse. Y es que Primark es una suerte de hipermercado de la moda. No manda el glamour, sino el precio. No hay dependientas que preguntan qué desea, se impone el "sírvase usted mismo". La cadena siempre ha apostado por tiendas de más de 3.500 metros cuadrados zonas diáfanas en las que la ropa se distribuye por módulos, lo que permite reducir gastos operativos ya que la venta masiva es su única forma de obtener beneficio, muy reducido por prenda. Pero desde 2008, la tienda de Portugalete también ha evolucionado. Siguen triunfando los pijamas calentitos por 10 euros, los conjuntos de ropa interior y lencería, pero se ha reforzado la línea de moda masculina e infantil, además de la de hogar y de complementos. Ya es posible comprar anillos, pendientes y colgantes por menos de 5 euros, y hasta posticería que se engancha al pelo con horquillas y duplica la longitud de la melena por 8. Los productos de belleza han llegado hace menos, pero hay de todo: pestañas postizas, coquetos estuches de sombras de ojos, cremas aromáticas, lápices, pintalabios, máscaras de pestañas, diademas....

Tal vez por ello, Primark arrasa, guste o no. "Vende bonito y barato", explicaron los clientes con los ayer charló EL CORREO, que creen que la firma "triunfará" cuando se instale en el centro de la capital, dentro de tres años. "Cuando abran, iremos allí, porque nosotras somos de Bilbao. Venimos al Ballonti para ir a Primark y a otras tiendas. Tiene cosas muy baratas, más que nadie, aunque igual tengan menos calidad. Hemos comprado camisetas, pantalones, jerseys y un fular", decían las hermanas Sandra y Sofía Payo, de 23 y 12 años. Preguntada por la receta del éxito de la marca, Laura García, una vecina de Erandio de 30 años que va al Primark cada vez que necesita "cualquier cosa", puntualizó que "no todo es bonito, pero hay muchísimas cosas y hay que saber elegir. Yo, desde que descubrí el Primark, no voy a otro sitio. Me compro cosas muy chulas. Y no por ser baratas son peores. Se fabrican en el mismo sitio que otras cadenas más caras", explicó. "La gente corriente está ganando mil euros, o menos. No se pueden gastar cien en una chaqueta. Aquí llenan el armario para toda la temporada con doscientos", abundó. "Me parece genial que lo vayan a abrir en Bilbao, porque así me pilla más a mano", se congratulaban Yasmina López y su madre, Pilar. Vecinas de Durango, viajaron al Portugalete para ir al Primark. "Conocí la tienda por unos amigos. La de Vitoria está más ordenada, pero también hay menos gente. Compramos calzado y pantalones, sobre todo. Hay buena calidad a precios baratos", opinaba. "Yo me compro pijamas, mudas y ropa de casa, porque la ropa para mí no me gusta, para la gente joven sí", decía Pilar.

«Con el calzado no me atrevo»

La portugaluja María Milagros Calleja, que acudió con su hija y su nieta, cree que "la llegada de Primark a Bilbao atraerá a mucha gente y generará puestos de trabajo. Lo que sea poner y no quitar es positivo". Su hija, Inma de Cea, suele adquiririr camisetas, ropa para casa, mantas y sudaderas para su marido. "La gente compra a mansalva. La calidad-precio está muy bien aunque los jerseys salen un poco malos. Todos los años cojo muchas chaquetas de punto de todos los colores, aunque con el calzado sí que no me atrevo". Su hija de 19 años, Paula Segura, apuntaba que su debilidad son los pijamas y los complementos. Collares, bolsos, bufandas... "A mí me gusta cambiar mucho de ropa y aquí puedo adquirir un montón de cosas por lo que en otros sitios me cobran por un traje. Y hasta ahora nada me ha salido de mala calidad. Si lo ponen en Bilbao seguramente iría allí", decía Maribel Muñoz, otra duranguesa que decidió acudir ayer, después de comprarse unas botas, una bufanda y unos leggings y un gorro para su niña.

Aunque dirigido a un mercado principalmente joven, la amplia variedad de productos hace que al Primark acudan hasta abuelas. Las adolescentes lo hacen a patadas. Aunque reinen las mujeres, los hombres también son clientes habituales. El búlgaro Alex Marinov vive en Lemoa con su mujer y ayer también se acercó hasta la tienda. "A ella le gusta más que a mí", reconocía. "Siempre venimos aquí por los bajos precios". "Nos gusta la ropa tipo chándal, los vaqueros "cagaos", las gorras... el precio, entre 13 y 14 euros, está muy bien. Y si abren en Bilbao una tienda más grande iremos allí también", decían Garikoitz y Xabi, vecinos de Santurtzi de 15 y 13 años.