Cómo diseñarse el futuro con 20 años

HEBE -en la imagen Aurora Isla, Laura Ruiz, Eider Burgos y Edu Iracheta- tiene una jerarquía lineal. /
HEBE -en la imagen Aurora Isla, Laura Ruiz, Eider Burgos y Edu Iracheta- tiene una jerarquía lineal.

Estudiantes de la UPV reciben el Premio Nacional Junior Empresas por una plataforma que impulsa a promesas de la moda

SILVIA CANTERA

Para convertirse en empresario ya no hace falta haber acabado la carrera. Basta con tener ganas de emprender y ser consciente de que hay que hacer encaje de bolillos para que las 24 horas del día no se queden cortas. Pese a no tener tanto tiempo libre como les gustaría, sus caras reflejan satisfacción cuando hablan del proyecto en el que se embarcaron hace sólo unos meses. Cinco estudiantes de la UPV de entre 20 y 23 años están al mando de HEBE, una plataforma que impulsa el talento de los nuevos diseñadores vascos y que hace unos días fue reconocida con el Primer Premio Nacional de Junior Empresas.

«Mandamos nuestro informe por probar. Teníamos la esperanza de que nuestro nombre saliera en algún listado de participantes y que nos conociesen un poco más», asegura Aurora Isla sin acabar de creérselo. «Llevamos sólo diez meses en esto, así que no lo esperábamos. Más que un reconocimiento a lo que hemos hecho, nos lo estamos tomando como un empujón para todo lo que queda por hacer», afirma ilusionado Edu Iracheta. Estos dos estudiantes universitarios son los integrantes de HEBE junto a Ane Aldaya, Laura Ruiz y Eider Burgos -la única que ha acabado la carrera y que no se decantó por Publicidad y Relaciones Públicas-.

«Mis padres al principio no tenían muy claro a qué me dedicaba», dice entre risas Eider Burgos al recordar los días en los que trata de explicar qué es una junior empresa. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro en la que todos, o un alto porcentaje de sus integrantes, son estudiantes. Todo lo recaudado se reinvierte en nuevos proyectos. «No dependemos de subvenciones. Buscamos cómo autofinanciarnos. Hoy en día, pedir una ayuda no garantiza que te la den», explica esta periodista.

Pese a no recibir un sueldo, ven en el aprendizaje una importante recompensa. Y no solo en el mundo de la moda o de la comunicación. «Ahora sabemos crear unos estatutos, hacer una base de datos, y hasta cómo hay que pagar a Hacienda», cuenta Edu Iracheta. «Aquí es donde verdaderamente pones en práctica todo lo aprendido durante la universidad», afirma Aurora Isla, que junto a Ane Aldaya y Laura Ruiz entró a formar parte del proyecto en septiembre. «Necesitaban gente porque se había ido un compañero y nos animamos. No me apetecía estar como becaria en un despacho». «En la universidad te dicen cómo actuar, pero es ahora cuando de verdad te sacas las castañas de fuego», asegura Burgos. Sin despreciar las lecciones recibidas en el campus de Leioa, notan que no hay día al que no le saquen provecho. «Siempre tienes la sensación de que cuando haces prácticas aprendes mucho más que en clase. Con una junior empresa la diferencia es aún mayor. Todo lo tienes que hacer tú», sostiene Isla.

«Le escuché a una compañera de otra junior empresa que ya no tienes que esperar a que creen en tu ciudad un evento que te guste, que ahora lo puedes organizar tú. No puedo estar más de acuerdo», reconoce Burgos. Tras haber organizado encuentros entre profesionales y nuevos valores y un mercadillo para diseñadores vascos, siguen en busca de nuevas metas. Ya preparan talleres de diseño de estampados y una exposición que hace unos meses no pudieron sacar adelante.

«Punto de vista fresco»

Sus primeros contactos con los diseñadores son por correo electrónico. «Después nos reunimos con ellos en persona y alucinan. Algunos nos dicen: ¡Pero si solo tenéis 20 años!», se ríe Isla. Eso sí, poco a poco van haciéndose un hueco y algunos repiten. «Aportamos un punto de vista fresco y creativo aunque no tengamos tanta experiencia. Al final es una balanza y el cliente decide», opina Iracheta.

Antes de entrar en HEBE, era Ane Aldaya la única que había tenido un contacto más directo con la moda gracias a varios cursos. Para el resto, el trabajo con nuevos creadores ha sido un descubrimiento. «Me encanta ver cómo superan obstáculos. Estamos conociendo todo lo que hay detrás de lo puramente estético», reconoce Iracheta que, sobre el papel, es el presidente de la empresa. «Sin embargo, intentamos tener una jerarquía lineal. Todos hacemos de todo», aclara Isla.

Todavía están conociendo los detalles del premio que les ha concedido la Confederación Española de Junior Empresas. «Dan una subvención para nuevos proyectos, aunque no sabemos de cuánto será. Lo que sí es seguro es que ese colchón nos vendrá genial», apunta Isla. Aunque les quede un largo camino por delante, también se han parado a pensar en el futuro, ya que no podrán seguir con ese tipo de compañía cuando todos se gradúen. «No descartamos pasar a ser una sociedad limitada en la que sí tengamos una retribución económica», revela Iracheta. Aunque, por ahora, no quieren adelantarse a los acontecimientos: «Estamos saboreando el momento».