Alcaldes de Bilbao grabados en el callejero

Fue construida en la década de los años 40 por el arquitecto José Luís Salinas./
Fue construida en la década de los años 40 por el arquitecto José Luís Salinas.

Aparte de Iñaki Azkuna, otros cuatro exregidores dan nombre a calles, plazas o avenidas de la villa. Esta es su historia

IBAN GARBAYOBilbao

Iñaki Azkuna dejó su huella personal en la historia de Bilbao durante un mandato de 15 años en el que transformó profundamente la ciudad y se supo ganar el afecto de los vecinos. La Alhóndiga, uno de sus proyectos más emblemáticos, llevará su nombre, según ha anunciado su sucesor, Ibon Areso, tras desestimar otras opciones apoyadas por diversos colectivos, como bautizar así la plaza Circular o alguna calle.

Aparte del carismático regidor del PNV, fallecido el pasado marzo, cuatro de sus antecesores designan otros tantos lugares de la villa. Con la ayuda del historiador Imanol Villa, repasamos su trayectoria.

Eduardo Victoria de Lecea Arana (Avenida)

Este político, nacido en Bilbao el 10 de julio de 1835, perteneció a uno de los linajes más puramente bilbaínos que contó con una casa-palacio en el arranque de la cuesta de Zabalbide. Fue precisamente ahí, sobre el solar residencial, de la familia donde se levantó el edificio de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao.

La vida pública de Eduardo Victoria de Lecea comenzó tras su regreso de Bruselas ,donde desempeñó labores diplomáticas. Su implicación en las actividades de política local le llevaron a ocupar la alcaldía de la Villa en dos ocasiones: de 1867 a 1868 y de 1881 a 1885. Durante sus mandatos, Victoria de Lecea se enfrentó a dos realidades bien diferenciadas. Por un lado, hubo de gestionar la mejora y habitabilidad del Bilbao "original", excesivamente concentrado, víctima de procesos urbanísticos limitados en el espacio que habían conducido a una situación de insalubridad verdaderamente preocupante. De ahí que parte de su trabajo se centrara en la racionalización de las nuevas construcciones en el casco histórico que permitiesen una mayor ventilación de las calles y una disminución de la humedad. También inició la reforma del Arenal para convertirlo, además de lo que era, un centro portuario y económico, en un enclave de reunión social.

Junto a esto, su gestión abarcó también la potenciación de un Bilbao en crecimiento, la nueva Villa que habría de asumir el reto de la modernización y el progreso. Fue durante su mandato cuando se aprobó un plan de Ensanche. Hecho relevante fue también la decisión de construir el actual edificio del Ayuntamiento. Murió en Bilbao el 2 de septiembre de 1907.

Felipe Uhagón y Aguirre (Calle)

Este político y empresario nació en Bilbao el 1 de mayo de 1821.  Entregado desde muy pronto a la política municipal, fue teniente de alcalde en 1863, aunque hubo de abandonar el cargo después de ser nombrado Diputado provincial. Su etapa como alcalde de Bilbao empezó el 3 de enero de 1874, es decir, en uno de los peores momentos de la historia de la Villa: la Guerra Carlista y el sitio de la villa.

Tuvo que hacer frente a las excepcionales exigencias de una situación bélica, además de gestionar la ciudad en durante los días del asedio de las tropas enemigas. Hizo frente a la escasez de alimentos, a las necesidades defensivas, a los problemas higiénicos originados por el número desmedido de heridos y fallecidos. También tuvo que coordinar las labores de los voluntarios y de las milicias al mismo tiempo que hizo frente a situaciones de contrabando, mercado negro y demás abusos propios de los tiempos de guerra. Por todo ello, al acabar la contienda el Gobierno acordó concederle la Gran Cruz del Mérito militar, reconocimiento que no aceptó por considerar que lo que había hecho había entrado dentro de sus obligaciones como alcalde de la villa. Su mandato finalizó el 14 de febrero de 1877. Murió el 24 de abril de 1890.

Federico Moyúa Salazar (Plaza)

Político de indiscutible vocación local, nació en Bilbao el 19 de noviembre de 1873. Estudió Derecho en la Universidad de Deusto. Ocupó la alcaldía de Bilbao en dos ocasiones: de 1910 a 1913 y entre 1924 y 1930.

Su primera etapa al frente del Ayuntamiento se caracterizó por la puesta en marcha de un plan de dotación de escuelas y otros centros de enseñanza en la villa. También se impulsó la creación de la Escuela de Artes y Oficios, la de Capataces y se sentaron las bases de lo que habría de ser el Museo de Bellas Artes. Importante fue también la aprobación de los planes de saneamiento de Bilbao la Vieja y Atxuri.

Durante su segundo mandato se produjeron las incorporaciones a la villa de Begoña y Deusto, se aprobaron los proyectos de puentes móviles y se acometieron importantes obras como la construcción del nuevo mercado de la Ribera, la rehabilitación del Arenal y del Campo Volantín y la adecuación de nuevas calles en el Ensanche. De gran trascendencia fue también el proyecto relativo al abastecimiento de aguas de Bilbao gracias a la conexión con Ordunte. Murió el 7 de marzo de 1939

Ernesto Ercoreca Régil (Plaza)

Este liberal y republicano convencido nació en Bilbao el 9 de noviembre de 1866. Sus ideas le llevaron a combatir contra los carlistas como auxiliar en la defensa de la villa. Sin embargo, a pesar de sus convicciones políticas, su entrada en la esfera de lo público se produjo tarde, a los 43 años. A esa edad fue cuando se estrenó como concejal en el Ayuntamiento tras las elecciones de 1910.

Tras la proclamación de la Segunda República fue nombrado alcalde en sustitución de Adolfo González de Careaga. Sus ideas republicanas y progresistas se concretaron en un gran interés por la educación y en las reformas sociales. De hecho, durante su gestión se dio un gran impulso a las obras públicas con el objeto, no sólo de la mejora de la ciudad, sino también como instrumento para paliar el elevado paro obrero que por entonces tenía la Villa. En esta línea se acometieron obras de ampliación del muelle de La Ribera, la reforma del mercado del Ensanche y la reparación de calles e instalación de tuberías, consecuencia esto último la finalización de los trabajos para la traída de las aguas de Ordunte. Junto a esto, también impulso varias iniciativas de hondo calado social encaminadas a subsanar en lo posible la penosa situación en la que se hallaban los parados de la villa.

Su preocupación por las cuestiones educativas tuvo reflejo en la ampliación de grupos escolares y la construcción de nuevos. Bajo su mandato se aumentó el presupuesto destinado a esta área. El estallido de la guerra civil y el posterior cambio de régimen pusieron punto y final a su gestión. Murió en Bilbao el 22 de diciembre de 1957.

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