El infierno en 4 minutos y 38 segundos
El Surne Bilbao vivió un apagón súbito con un parcial de 28-6 al final del segundo cuarto cuando se había puesto a tres puntos del rival
Durante un instante, un triple limpio de Luke Petrasek desde la frontal hizo creer al Surne Bilbao que el derbi en el Buesa Arena podía ... ser un partido de verdad. Que ese 43-40 en el marcador en el 5:22 del segundo cuarto, no era una ilusión, sino una invitación a competir. Que se podía seguir el ritmo, alto, del Baskonia, y que el intercambio de golpes era posible.
Noticias relacionadas
Pero entonces llegó el apagón. No uno progresivo. Fue una caída del sistema: un parcial de 28-6 en apenas cuatro minutos y treinta y ocho segundos que dejó al Surne mirando al vacío, sujetándose la cabeza y preguntándose cómo se puede pasar de perder por tres a perder por veinticinco en tan poco tiempo.
La realidad es que, hasta ese punto, el Surne había aguantado de pie. Había sobrevivido a un primer cuarto malo atrás, pero digno en ataque (23 puntos, con un 5 de 7 en tiros de dos y un 3 de 5 en triples). Había compensado, como podía, las ocho pérdidas, ya peligrosas, que se intuían como un síntoma preocupante. Y en el segundo cuarto había conseguido mantener el pulso ofensivo. Pero el baloncesto a veces no se decide por ritmos, sino por momentos. Y Baskonia tuvo el suyo. O, más bien, tuvo cuatro seguidos.
Con 43-40 en el electrónico, tres triples consecutivos de Luwawu-Cabarrot y uno más de Diakité quebraron cualquier conexión emocional del Surne con el partido. Cada tiro era un cuchillo, y cada defensa visitante, un espejismo.
El ataque bilbaíno seguía funcionando, pero daba igual: en cuanto Baskonia cruzaba la mitad de pista, la sensación era que la bola iba a entrar. Y entraba.
Diakité siguió sumando. Howard también. El Buesa se levantaba con cada lanzamiento, y el Surne se descomponía con cada retorno a campo propio. Para cuando llegó el descanso, el marcador era un 71-46 inapelable.
Decidido al descanso
La primera parte del Surne podría archivarse en un manual de «cómo no competir en ACB». 16 pérdidas en dos cuartos (ocho en cada uno), cifras incompatibles con la profesionalidad de la liga.
El Baskonia por su parte, en el primer cuarto hizo 33 puntos, un 75% en tiros de dos, 63% en triples y sólo tres pérdidas. En el segundo, 38 puntos y un imponente 78% en triples. Un total de 71 puntos, algo que ningún equipo había logrado en una primera parte en casi tres décadas. Historia de la ACB. Mientras tanto, Surne Bilbao, en el primer cuarto obtuvo 23 puntos y buenos porcentajes, pero 8 pérdidas. Y en el segundo cuarto, otros 23 puntos, 5 de 6 en tiros de dos, pero un 3 de 9 en triples y otras 8 pérdidas que dilapidaron al equipo.
El partido se decidió en esos 4:38. El resto fue un ejercicio de profesionalidad y desgaste. El conjunto vitoriano bajó el ritmo, solo metió tres triples en dieciocho intentos en toda la segunda mitad (nada que ver con el festival inicial) y se dedicó a gestionar la renta. El Surne mejoró sus sensaciones, Petrasek se mantuvo enchufado y estuvo acertado desde el perímetro cerrando su partido con un 100% en triples (cuatro de cuatro), pero la montaña era demasiado alta incluso para soñarla. Porque no se puede ganar un derbi con 25 pérdidas totales. Porque no se puede competir cuando tu rival firma una primera parte antológica que tú no sabes defender. Y porque no hay estructura táctica que sobreviva a un parcial de 28-6 en plena efervescencia rival.
'Los hombres de negro' se quedaron sin luz en el peor momento, en el peor lugar y contra el peor rival posible cuando se trata de aprovechar debilidades. El Buesa Arena fue testigo de un equipo que quiso pero no pudo. Los hombres de negro lo intentaron hasta el final, pero el derrumbe, rápido y brutal, marcó un derbi que pudo ser partido. Y todo empezó en ese 43-40. A partir de allí, todo fue oscuridad.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión