El Buesa Arena, un refugio para crecer
El Baskonia vuelve a casa tras cuatro derrotas fuera y necesitado de un triunfo europeo contra el Bayern para reengancharse
Con el frío del invierno ya instalado en Vitoria, el Baskonia busca refugio al calor del Buesa Arena. Solo junto a la estufa de ... sus aficionados ha logrado entrar en temperatura esta temporada el equipo de Paolo Galbiati. Basta con revisar el balance de los cuatro partidos consecutivos fuera que se ha visto obligado a afrontar en la última semana y media para constatar que lejos de casa el bloque azulgrana ha ido de tiritona en tiritona. Esas cuatro derrotas consecutivas, dos en ACB y otras tantas en la Euroliga, han vuelto a dejar temblando a un equipo obligado de nuevo a recuperar temperatura en su casa.
Cuatro de los próximos cinco encuentros volverán a ser en el pabellón de Zurbano. La primera parada, esta noche ante el Bayern en unos de esos choques propicios para la recuperación. Una reacción obligatoria si el plantel adiestrado por el técnico italiano no quiere empezar a despedirse demasiado pronto de la calculadora continental. Sus tres triunfos llegaron seguidos tras seis derrotas iniciales, pero ese impulso no ha encontrado continuidad cuando le ha tocado de nuevo buscarse la vida lejos del Buesa Arena. El robusto Hapoel y un Maccabi mucho más abarcable volvieron a castigar las carencias de un equipo instalado junto a este último y el Asvel en la cola de las clasificación. El play in está a tres victorias, una distancia ya delicada si el Baskonia no logra poner de nuevo en marcha su contador de triunfos.
Para ello el Buesa se antoja capital. No solo porque ahí han llegado cinco de sus tres triunfos de la temporada -la única excepción es la victoria en Granada- sino porque el Baskonia recupera autoestima ante su gente. «La afición para nosotros es muy importante, fundamental. Me dan mucho y a los jugadores también. Yo espero que ellos salten a la cancha con mucha energía por tener a la afición con nosotros», reconoció ayer Paolo Galbiati en la previa del encuentro ante el conjunto bávaro.
Forrest, tras la ventana FIBA
El Bayern llega con cinco victorias y seis derrotas y un estilo merecedor de los halagos del italiano. Incluso aunque crea no se parecen en nada al suyo. «Es un equipo que se ha construido muy bien. Con anotadores, tiradores y cinco 'big men' (hombres grandes) muy importantes. Juegan a un ritmo opuesto al nuestro. Van muy lento. Es un partido interesante», analizó. No cree, en cualquier caso, que su equipo pague la falta de músculo interior. «Necesitamos que Khalifa (Diop), Mamadi (Diakité), Tadas (Sedekerskis) y Rodions (Kurucs) tengan un impacto muy importante. Rebotando y peleando», insistió.
Pero casi un mes después de la salida de Samanic sigue sin llegar su relevo. «Necesito hablar con el club por el mercado», fue todo lo que dijo ayer. Más detalles ofreció, en este caso positivos, sobre el regreso de una única baja hoy, Trent Forrest. «Está mejorando, después de la ventana va a retornar a la cancha», desveló. Es decir, se perderá el duelo de hoy, el derbi del domingo y el choque ante el Zalgiris del martes 25. Sin jornada ese fin de semana por los encuentros de selecciones, Galbiati lo espera para el viernes 5 de diciembre, mes y medio después de su último partido.
Para entonces espera haber encauzado a un equipo necesito de «limar momentos» como la segunda mitad ante el Barcelona. Pero él está «bien», al igual que su equipo, aunque la semana haya estado marcada por «jugadores que han tenido un virus intestinal» en las últimas jornadas que sitúa cierta incertidumbre sobre su estado.
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