Así viven las dos nuevas perlas del Athletic en Basauri: «No se les ha subido a la cabeza»
Allegados y amigos de Selton Sánchez y Asier Hierro charlan con EL CORREO sobre las joyas de Lezama que han debutado en Champions
En St. James Park, uno de esos estadios que imponen desde el himno de la Champions y ante la mirada de 3.000 hinchas rojiblancos, ... el Athletic parecía vencido. Perdía 2-0, asediado por un Newcastle físico y que manejaba el partido a su antojo. El contexto invitaba a agachar la cabeza. Pero fue precisamente en ese escenario donde dos chicos que durante años compartieron asiento en un autobús que recorría Basauri y San Miguel rumbo a Lezama dieron un paso al frente.
Noticias relacionadas
Selton Sánchez y Asier Hierro, dos nombres hasta hace nada anónimos para el gran público, debutaron en la Champions con una naturalidad que sorprendió incluso a quienes les han visto crecer. No fue una aparición simbólica ni un gesto de emergencia por la plaga de lesiones que asola al equipo. Fue algo más. «Esto es solo el inicio. Hay que seguir trabajando», dijo Selton al acabar el partido, todavía con el pulso acelerado. Asier, con la voz entrecortada tras abrazarse a su madre en la grada, añadió: «Desde pequeños hemos estado juntos, íbamos en el bus juntos. Es un sueño. La situación es agridulce, pero esto lo vamos a sacar porque somos el Athletic».
Selton Sánchez nació en Durango, pero creció en San Miguel, ese barrio fronterizo con Arrigorriaga entre carreteras y bloques donde todos se conocen. Allí empezó a darle patadas a un balón en el Abaroa en 2016, cuando tenía apenas nueve años. Una temporada bastó para que Lezama lo señalara. Desde entonces, el ascenso ha sido constante. Esta campaña ha dado un salto clave, gracias a su irrupción en la Youth League, al primer equipo. Valverde lo vio y no dudó.
Pero para entender por qué este debut ha emocionado tanto a San Miguel, hay que salir de los campos. Hablar con las personas que le conocen más allá del verde. Raquel Casas, del restaurante Saibimendi, lo recuerda desde niño: «Es un amor. Desde pequeñito, venía con sus aitas, nos daba dos besos a todos. Educado, cercano. No ha cambiado nada a pesar de estar en el Athletic. No se le ha subido a la cabeza». Su marido, Asier, completa la escena mientras rememora sus recuerdos viendo a Selton Sánchez entrando al bar con su familia: «Yo sabía que era bueno, pero lo que le vi en Newcastle… eso es algo especial. Tiene algo distinto. Y lo mejor es que sigue siendo el mismo chaval humilde de siempre. Los padres están en una nube, normal». Cristina, del bar Alzaga, añade una postal íntima: «A nosotros nos invitaron al palco el otro día en San Mamés. Tenemos buena relación con ellos y en el barrio son muy queridos. Es un cielo. Él y la familia».
Y luego está el fútbol. Lo que se vio en Inglaterra sorprendió hasta a los más optimistas. En 27 minutos: 90% de acierto en el pase (9/10), 7 de 8 pases en campo rival, 3,5 kilómetros recorridos, una velocidad punta de 27,9 km/h, personalidad para pedirla, girar, mostrarse y volver a ofrecer línea de pase. El joven no se escondió y pidió la pelota en Europa como si fuera un entrenamiento cualquiera en Lezama. No debutó: se presentó al mundo.
El discreto Asier Hierro
El caso de Asier Hierro es distinto. Es Basauri, Arizgoiti, la plaza, la cuadrilla. Por lo que cuentan los que le han visto crecer, más silencioso, más reservado. No llamaba la atención de niño, no tenía esa aura de futuro crack que a veces rodea a algunos talentos prematuros. Un antiguo tutor suyo lo recuerda en Arizko Ikastola, donde cursó la Secundaria: «Era muy majo. Discreto. Jugaba al fútbol en el patio, sí, pero no daba la sensación de que fuera a llegar tan lejos.
«Su desarrollo ha venido después. Ha aumentado en altura y físico y eso le ha debido de ayudar». Jugó en el Basconia en la 2014/15 antes de subir escalones en Lezama. No ha sido el camino meteórico de otros, sino del que persiste. El partido ante el Newcastle lo demostró, y en apenas unos minutos en el césped, sus movimientos, sus desmarques, esa finta previa al disparo que detuvo el portero a escasos minutos del final, mostraron sus instintos de delantero. La escena nada más terminar el partido lo dice todo. Su madre llorando, él abrazándola fuerte, rodeado por toda la familia que había viajado hasta Inglaterra.
Lo más curioso de esta historia es que comenzó sin cámaras ni focos. En uno de los autobuses que el club envía para recoger a los chavales de la cantera en los diferentes pueblos de la zona y llevarlos a Lezama para entrenar. Primero subía Selton Sánchez en San Miguel. Después, Asier Hierro en el centro de Basauri. Una rutina que se repitió en la cuarta jornada de la Fase de Liga de la Champions.
La tierra de Gainza
Basauri, de donde salieron Oskar Vales y Fran Yeste; el pueblo que vio nacer a Piru Gainza, uno de los mayores símbolos de la historia rojiblanca. San Miguel, barrio que empuja como una familia entera cuando uno de los suyos despega: «Nos alegramos mucho por él. Aquí todos estamos en una nube, igual que sus padres», declaraba Cristina tras ser preguntada sobre Selton Sánchez.
Selton y Asier no son figuras todavía, no han ganado nada ni han resuelto partidos. Pero han mostrado lo que más cuesta en este deporte desde el inicio: personalidad. Una personalidad que por momentos escaseaba en el campo. La gente de San Miguel dice que Selton Sánchez «tiene algo». La gente de Basauri aseguran que Asier Hierro les está sorprendiendo.
El tiempo dirá hasta dónde llegará cada uno. Pero lo que se apreció en St. James Park ya pertenece a la memoria del Athletic, de San Miguel y de Basauri. Como bien dijo Selton Sánchez tras el partido de Newcastle, esto no ha hecho más que empezar.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión