Unos tanto y otros tan poco
Desequilibrio ·
Jauregizar lo ha jugado casi todo este curso; sus 1.365 minutos entre Liga y Champions contrastan con los disputados por Sancet y Nico WilliamsLa presión del calendario, la acumulación de competiciones y las rotaciones son temas recurrentes en las conversaciones de los aficionados del Athletic que tratan de ... encontrar una explicación a lo que están viendo este año, después de tanto como se prometía al inicio del curso. El cansancio acumulado no parece un argumento lo suficientemente sólido a mediados del mes de noviembre, cuando apenas se ha cumplido un tercio de la competición, que, por cierto, está ahora mismo en su tercer parón, otro respiro de quince días que, en condiciones normales, debería servir para recuperar el resuello.
No, el cansancio no puede achacarse al desgaste de dieciséis partidos, por mucha exigencia que implique la Champions League o por muy demencial que se presente un calendario que en varias ocasiones ha agendado partidos con menos de setenta y dos horas de descanso. El desgaste viene probablemente de antes, de dos temporadas en las que el Athletic se ha estado empleando a fondo y sin apenas tregua para alcanzar hitos como la Copa o dos clasificaciones consecutivas para Europa, incluyendo una semifinal continental. Y todo ello basado en un plan de juego que exige un esfuerzo brutal en la presión y en la velocidad de ejecución. Ese rock and roll que tanto gusta en San Mamés desgasta mucho más que los minués que se ven en otros escenarios.
Las lesiones han terminado de condicionar los planes de Valverde, obligado a improvisar alguna alineación, como la que presentó en Newcastle, y que ha visto cómo su plantilla, idónea, amplia y equilibrada, según la valoración inicial, ha ido menguando y perdiendo equilibrio a medida que iban cayendo efectivos. Los datos hablan por sí solos: el día de Newcastle había nueve bajas por lesión. En lo que llevamos de temporada, el cincuenta por ciento de la plantilla ha pasado en un momento u otro por la enfermería. Habrá que admitir que así es muy difícil encontrar la imprescindible regularidad.
Llegados a este punto, toca observar cómo ha maniobrado el técnico para solventar sus problemas. El repaso a la forma en la que ha ido repartiendo los minutos nos descubre algunos datos muy llamativos. El que salta a la vista sin necesidad de repasar estadísticas es el papel que está jugando Jauregizar. El de Bermeo, titular en todos los partidos, ha estado en el campo solo nueve minutos menos que Unai Simón en la Liga, los que descansó cuando fue sustituido por Rego en el minuto 81 en Mestalla.
En Europa ha tenido una vida algo más relajada. Se quedó en la caseta en el descanso del partido de Dortmund y ante el Qarabag abandonó el campo en el minuto 69. Entre Liga y Champions acumula 1.365 minutos de juego. Resulta chocante que quien ocupa una de las posiciones más exigentes y de más desgaste del equipo haya intervenido prácticamente los mismos minutos que el portero. Su compañero de línea, Ruiz de Galarreta, ha jugado 733 minutos en la Liga, y en Europa ha estado intermitente. La participación de Vesga y Rego, sus relevos, no pasa de anecdótica. El veterano Yuri es el cuarto jugador más utilizado, con 1.147 minutos a sus espaldas en las dos competiciones, apenas cuarenta menos que Vivián, el tercero de la tabla. Dice poco de la cobertura equilibrada de los puestos y mucho de la confianza de Valverde en determinados elementos de la plantilla.
Pero el desequilibrio se aprecia mucho más cuando observamos la escasa presencia de dos pilares como Nico Williams y Sancet: 602 minutos el primero, 773 el segundo, prácticamente la mitad que Jauregizar. Solo han conseguido completar un partido entero: Sancet, contra el Villarreal y Nico, contra el Getafe, a pesar de que el primero ha sido titular en ocho de los nueve encuentros ligueros en los que ha participado. Más pobres son los números del menor de los Williams: titular en cinco ocasiones y suplente en otras tres.
Paradigma
La aportación de Areso y Navarro, dos de los tres fichajes de la temporada, les asigna un papel más de acompañamiento que determinante. 844 minutos el defensa, siete veces titular y cuatro suplente en la Liga; 672 minutos el delantero, cuatro partidos titular y siete suplente en la competición doméstica. Laporte, que se estrenó deprisa y corriendo en la quinta jornada, ya acumula 782 minutos con siete titularidades en Liga, y apunta a que, salvo accidente, acabará siendo uno de los más utilizados al final de la temporada. Para colmo, el otrora indestructible Iñaki Williams ha parado de momento el contador en 850 minutos; la baja de quien ostenta la plusmarca de partidos consecutivos jugados viene a ser el paradigma de este Athletic.
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