Newcastle 2-0 Athletic
El Athletic comienza a decir adiós a la ChampionsCon un once irreconocible, los rojiblancos caen en Saint James Park ante un Newcastle tirando a gris que se limitó a aprovecharse de dos errores defensivos de su rival
Jon Agiriano
Jueves, 6 de noviembre 2025, 00:20
El Athletic comenzó a despedirse de la Champions en Saint James Park, donde cayó en un partido mediocre de los dos equipos. El Newcastle necesitó ... muy poco para ganar a un rival diezmado. Le bastó con aprovechar dos errores defensivos de los rojiblancos, uno a los once minutos y otro en el 48, para marcar dos goles y conservarlos sin mayores agobios que un par de sustos en la recta final, cuando las urracas sólo esperaban el pitido final y los leones, con la salida de Nico Serrano y los prometedores debuts de Selton y Hierro, buscaron al menos acortar distancias.
Newcastle
Pope, Trippier, Thiaw, Botman, Burn (Hall, m.65), Bruno Guimaraes (Miley, m.65), Tonali, Joelinton, Barnes (Elanga, m.65), Gordon (Murphy, m.41) y Woltemade (Ramsey, m.83).
2
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0
Athletic
Simón, Areso (Gorosabel, m.78), Vivián, Paredes, Adama, Jauregizar (Selton, m.70), Rego (Galarreta, m.81) , Berenguer, Vesga, Robert Navarro (Nico Serrano, m.70) y Unai Gómez (Hierro, m.78).
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Goles: 1-0, m.11: Burn; 2-0, m.49: Joelinton.
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Árbitros: Ivan Kružliak (Eslovaquia). Amonestó a los rojiblancos Paredes (m.57) y Areso (m.69).
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Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada de la fase de liga de la Champions disputado en el St. James Park de Newcastle ante 52.000 espectadores, 3.000 de ellos rojiblancos.
Se podría decir que las previsiones se cumplieron. Era difícil esperar otra cosa del Athletic en Newcastle que caer derrotado con una cierta dignidad, intentando dar el callo. Si ni siquiera con todos sus titulares está dando un buen nivel esperar una victoria heroica que hiciera despegar como un cohete el estado ánimo del grupo era una quimera con una alineación que parecía un paisaje triste después de alguna batalla o catástrofe. Era como si un huracán hubiera asolado Lezama esta semana y Valverde sólo pudiera utilizar, rebuscando entre los escombros y la enfermería, a los jugadores que habían quedado en pie. El último en caer, horas antes del partido, fue Guruzeta, al parecer por un proceso gripal.
El caso es que de los diez jugadores de campo del Athletic sólo Areso, Vivián, Jauregizar y Berenguer podían considerarse titulares. El once incluía, además, variantes posicionales como la de Vesga de mediapunta y la de Unai Gómez de delantero centro. De manera que los tres mil aficionados rojiblancos presentes en Saint James Park, igual que los que decidieron ver el partido por televisión, no estaban precisamente rebosantes de confianza cuando el eslovaco Ivan Kruzliak dio el pitido inicial. Más bien todo lo contrario. Muchos se conformaban con no salir escaldados.
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Los jugadores del Athletic, sin embargo, sorprendieron muy gratamente en el arranque. Durante los primeros veinte minutos fueron el mejor equipo sobre el campo. La presión adelantada funcionó como un reloj. Se notaba que sus automatismos están muy bien asimilados por toda la plantilla, incluidos los futbolistas con menos minutos. El caso es que los de Valverde consiguieron incomodar a la tropa de Howe, incapaz de circular por el centro del campo. Jauregizar achuchaba a Bruno Guimaraes, Vesga, desde la media punta, dificultaba los movimientos de Tonali, y Rego le aguantaba el pulso a Joelinton. Lo cierto es que daba gusto en esos momentos observar la personalidad y la convicción de los rojiblancos pese a las numerosas bajas que sufrían.
Un error defensivo de bulto, sin embargo, les costó un gol que cayó como un golpe a traición. Fue una jugada irritante. El Newcastle se dispuso a poner un balón al área en una falta. De todos los futbolistas peligrosos de los ingleses había uno que destacaba por encima de todos por su peligro letal en esas acciones, un hombre a vigilar. Era Burn, su lateral izquierdo de dos metros. Sus compañeros le buscan a balón parado como si fuera el primo de Zumosol. Pues bien, Robert Navarro se desatendió de él. Le dejó que se le escapara sin seguirle y el chavalote cabeceó sólo entrando por la zona del segundo palo.
Adama, al palo
El Athletic, pese a todo, siguió a lo suyo, que era presionar como cosacos y desactivar al Newcastle dificultándole la salida de balón y cortándole todos sus cables de la medular. La estrategia funcionó bien y, en el minuto 18, los de Valverde estuvieron cerca del empate en una doble ocasión, primero de Unai Gómez y después de Adama, que estrelló el balón en el poste desde fuera del área. Los rojiblancos estaban bien metidos en el partido, compitiendo con mucho carácter. Ahora bien, su ritmo era insostenible y, en cuanto empezó a bajar, los pupilos de Eddie Howe, que perdieron por lesión a Gordon, comenzaron a sentirse mejor en el campo y a tomar la iniciativa.
Al descanso, pese a todo, todavía quedaban esperanzas en el bando rojiblanco. Sin embargo, no tardaron nada en desvanecerse. Un segundo error defensivo permitió a Barnes poner un centro perfecto a Joelinton para que el brasileño marcara el 2-0 de cabeza. Fue la puntilla. El partido ya estaba visto para sentencia. El Newcastle debió verlo tan claro que ni siquiera se vino arriba en busca de un resultado más abultado. Digamos que no intentó hacer sangre. El Athletic, en cambio, tuvo la dignidad de esforzarse para seguir peleando sin descomponerse. Y lo consiguió. A ello ayudaron mucho la salida al campo de Nico Serrano, que entró por un Robert Navarro desastroso, y los debuts de Selton y Hierro. Serrano obligó a lucirse a Pope con un trallazo en el minuto 72 y los chavales no pasaron desapercibidos. Selton dejó un detalle muy bonito en una vaselina que estuvo cerca de aprovechar Unai Gómez y Hierro hizo buenos movimientos y remató un par de veces, aunque sin fortuna. Fueron la mejor noticia de la noche.
Mucho tendrán que cambiar las cosas en los cuatro partidos restantes de la liguilla para que la travesía del Athletic por esta edición de la Champions -en este momento ocupa el puesto 27- no acabe siendo un desengaño que dejará huella. Y es que no sólo se trata de que no vaya a pasar a la siguiente ronda sino que parece empañado en demostrar que la competición le queda grande. En fin, que tanto amasar la ilusión y tanto celebrar la conquista del cuarto puesto la pasada temporada para luego pasar por la Champions de puntillas, como si fuera más un incordio que un precioso reto.
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