Nico y su espada de Damocles
Después de seis meses arrastrando una pubalgia que no se sabe cuándo se curará y ha afectado tanto a su juego es inevitable preguntarse por la idoneidad del tratamiento
Como bien sabemos y no olvidamos todos los que tuvimos que sufrirlos de un modo u otro, Nico Williams ha protagonizado sendos culebrones en los ... dos últimos veranos a propósito de su continuidad en el Athletic. Cuando el correspondiente a 2025 terminó el pasado 4 de julio con un sorprendente final feliz, muchos pensamos que ya no habría más durante un buen tiempo. Y hete aquí que, en apenas cuatro meses, nos encontramos con un tercer culebrón imprevisto: el relativo al estado físico del internacional rojiblanco, afectado al menos desde abril por una pubalgia, dolencia que incordia más que un moscón dentro del coche. Nico, de hecho, se perdió prácticamente el último mes y medio de la pasada temporada. Es cierto que jugó unos minutos ante la UD Las Palmas en la jornada 33 y que fue titular en el 0-3 del United y en el 0-3 del Barça en la jornada 38, pero su presencia pasó inadvertida. No estaba bien.
Cuestionado sobre la lesión de Nico en la rueda de prensa que ofrece cada año coincidiendo con el arranque de la pretemporada, Josean Lekue envió a primeros de julio un mensaje de calma. «Nico está bien, está mucho mejor de sus problemas. La temporada pasada fue muy exigente desde el punto de vista competitivo y afloran lesiones que tienen que ver con mecanismos de sobrecarga, que es lo que le sucedió», aseguró el jefe de los servicios médicos del Athletic, antes de descartar, al menos de momento, el paso por el quirófano. «A fecha de hoy no nos planteamos una opción quirúrgica».
Pues bien, cuatro meses después de aquel mensaje tranquilizador, la pubalgia sigue lastrando a Nico Williams, cuyo rendimiento esta temporada nada tiene que ver con el que se espera de un futbolista diferencial como él, capaz de decidir él sólo un partido con un golazo del estilo del que marcó el domingo al Oviedo. Al término de ese encuentro, el jugador se sinceró. «Es una lesión con la que nunca sabes cómo te vas a despertar. A veces te levantas pleno, haces bien todos los ejercicios en el entrenamiento y al día siguiente no te puedes ni levantar de la cama». También dijo que no operarse «era la mejor decisión», que se va encontrando mejor y que será «el Nico que quiero ser».
Hechos objetivos
Llegados a este punto, y como en cuestiones médicas los legos en la materia sólo podemos apoyarnos en el sentido común o en la lógica más pedestre, vayamos directamente a los hechos objetivos.
1. Nico lleva seis meses arrastrando una pubalgia.
2. Su rendimiento en este tiempo ha disminuido de una forma brutal.
3. Nadie sabe cómo va a evolucionar su dolencia.
4. El jugador ha reconocido que va a tener que perderse más partidos. como se perdió el de Newcastle.
5. Dado que se los perderá y que esos parones, como es natural, van a influir negativamente en su puesta a punto, tampoco tenemos ni idea de cuándo el pequeño de los Williams va a ser el que quiere ser.
El panorama es tan poco alentador que los aficionados no podemos evitar preguntarnos si el tratamiento conservador por el que ha apostado el club va a acabar, como tantas otras veces, con el futbolista pasando por el quirófano tarde o temprano y unos meses de buen rendimiento perdidos. Acabamos de verlo con Maroan, que llevaba desde mediados de agosto penando por una lesión de rodilla y fue operado el lunes de la semana pasada. Con las pubalgias, además, tenemos un historial clínico rebosante de pacientes rojiblancos que acabaron pasando por el quirófano, durante años por el de la doctora Ulrike Muschaweck en Munich Por cierto, todos ellos (que recuerde ahora Joseba Etxeberria, Yeste, Beñat, Aduriz, Herrera, De Marcos o Yeray, que se operó en San Juan de Dios), estuvieron en un par de meses en perfecto estado de revista.
Tampoco podemos olvidar el caso de Berchiche, sobre todo por el mosqueo que se agarró Marcelino con los servicios médicos del club. «No me gusta que un futbolista no haya jugado desde abril y que, después de iniciada la pretemporada, se tenga que operar. La lógica me indica que teníamos que haber actuado de otra manera», se quejó el técnico asturiano al saber que, después de tres meses y medio de tratamiento conservador, su lateral izquierdo iba a tener que operarse. Lo hizo en París y su reaparición se alargó más de la cuenta por una lesión en el talón de Aquiles. Cómo no pensar ahora, por tanto, que de haberse operado en julio, Nico Williams podría llevar un mes jugando en buenas condiciones y, desde luego, sin la espada de Damocles que tiene encima de la cabeza. No sabemos hasta cuándo.
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