Ni el juego es bueno ni hay puntería en el Athletic
Mala racha ·
El problema de gol del equipo de Valverde, lejos de ir a menos y corregirse poco a poco, parece cada vez más enquistadoSon varios los factores que explican la crisis de juego y resultados del Athletic, pero hay uno que destaca por encima de todos y, de ... hecho, empieza a convertirse en una obsesión. Hablamos, por supuesto, de la falta de gol del equipo, que sólo ha sido capaz de sumar 16 –uno de ellos en propia puerta de un rival– en los 18 partidos que ha disputado entre Liga y Champions. Con una cifra tan pobre es natural que por debajo de ella surjan otras estadísticas desagradables. Por citar una que se hizo triste realidad el martes por la noche en el Fortuna Arena de Praga tras el 0-0 final: el Athletic se ha ido sin marcar en la mitad de sus encuentros de esta temporada.
Es bien sabido que los goles son material volátil y misteriosa cuestión de rachas, a veces van y a veces vienen. Se pueden dar incluso casos curiosísimos como el del Villarreal, que en la Liga está siendo una máquina bien engrasada de marcar –26 en 13 partidos– y en la Champions no le hace goles ni arco iris (2 en 5). El problema de la racha negativa del equipo de Valverde, que arrancó en aquella sucesión funesta ante Alavés, Arsenal, Valencia, Girona y Villarreal, saldada con un único tanto a favor, es que, lejos de ir erradicándose, se va consolidando, enquistando. En los últimos cuatro encuentros, de hecho, el Athletic sólo ha sido capaz de hacer una diana, la de Nico Williams al Oviedo, que no dejó de ser un conejo saliendo de la chistera.
Pero no sólo se trata de cifras. Si cada vez es más acentuada la impresión de que las cosas están encalladas en peor sentido es porque las causas fundamentales de la sequía goleadora siguen intactas. En esta cuestión, el aficionado del Athletic es como el agricultor que pasea por su tierra reseca y cuarteada, mira al cielo y, un día más, no ve una sola nube. Es decir, no ve que mejore el rendimiento de los futbolistas fundamentales del frente de ataque, los llamados a desequilibrar y a generar ese tipo de dinámica propulsora que se acaba contagiando a todo el equipo y haciéndolo despegar. Aquí el contagio ha sido inverso. Lo que se ha extendido es el bajo rendimiento y una impericia desoladora a la hora de acabar las jugadas. Las cuatro ocasiones clarísimas que hubo ante el Slavia se fueron al limbo, y qué decir de la media docena que se dilapidaron frente al Oviedo en el arranque de la segunda parte y que hubieran evitado los apuros finales.
Sin asistencias
Ni el juego es bueno ni hay puntería. Esta cruda realidad se refleja en el número de goles, por supuesto, pero todavía mejor, con una claridad mas meridiana, en la cifra de asistencias. Se trata de un capítulo que quizá no se ha explorado lo suficiente cuando es de una elocuencia enorme. Suelto el dato como el niño que enciende el petardo más gordo de la tienda de los chinos y sale corriendo a esconderse: entre los diez futbolistas que han jugado, unos más y otros menos, en el frente del ataque del Athletic en los 18 partidos de esta temporada, es decir, los hermanos Williams, Berenguer, Sancet, Guruzeta, Maroan, Robert Navarro, Nico Serrano, Unai Gómez y Selton –no incluimos a Izeta y Hierro–, sólo han dado dos asistencias de gol. Una Berenguer y otra Nico.
O mejora rápido el bloque ofensivo o el equipo tendrá que despedirse de cualquier objetivo sugerente esta temporada
Si a esto se añade que de los cuatro medios centros –Ruiz de Galarreta, Jauregizar, Rego y Vesga– sólo han salido dos asistencias, ambas del bermeano, y que de los laterales apenas han llegado otras dos, una cada uno Gorosabel y Areso, el panorama tiene que ser lo decepcionante que es. Porque es verdad que los repetidos fallos de cara a gol han impedido que se computasen lo que, en caso de acierto, hubieran sido asistencias, pero que el número sea tan pírrico sólo se explica a partir de una baja creación de ocasiones como consecuencia de un juego impreciso, poco fluido y muchas veces carente de profundidad.
De hecho, si uno analiza la manera en que se han materializado los goles del Athletic lo que descubre es que tres han sido de penalti y unos cuantos más han llegado en acciones individuales, es decir, vinculadas al talento personal del jugador, no al juego del colectivo. Recordemos el chutazo de Jauregizar para marcar al Rayo, el golazo de Robert Navarro al Qarabag, el segundo de los que hizo Guruzeta ese mismo día ante los azeríes con una gran volea desde fuera del área o, por citar el último y más espectacular, el jugadón de Nico que dio los tres puntos frente al Oviedo.
Llevamos semanas esperando la reacción del Athletic y ésta no llega. Al revés, la percepción general es que los futbolistas más importantes para el juego ofensivo, lejos de espabilar, se van apagando más. Ruiz de Galarreta no termina de encontrar su batuta y quién sabe si a su edad y con su historial médico la podrá recuperar. Sería fantástico que lo hiciera. Lo de Oihan Sancet empieza a ser escandaloso, sobre todo cuando uno compara su impacto en el equipo respecto al que tuvo la pasada temporada. Entre los Williams, uno lesionado y otro arrastrando una pubalgia hasta no se sabe cuándo, sólo han sumado tres goles, dos de ellos de penalti, y una asistencia. No hay más que decir. Yhasta Berenguer ha acabado por declinar –en Praga no se le vio–, y lleva ya 15 partidos sin hacer gol, de lejos su peor racha en el Athletic. La conclusión está clara y se resume en una dura disyuntiva: o el Athletic recupera sus mejores activos o tendrá que despedirse pronto de cualquier objetivo sugerente para esta temporada.
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