Así fue el pistoletazo de salida en las txosnas

Como no podía ser de otra forma, la zona de txosnas volvió a ser el epicentro de la fiesta en el primer día de la Aste Nagusia. / Nerea Regueira/Igor Gandiaga

Una multitud sedienta y ansiosa de fiesta aguardó tras el txupin a que la comitiva encabezada por Marijaia entrara de lleno en el recinto del Arenal

SERGIO LLAMAS

Marijaia levantó ayer la persiana de las txosnas pasadas las ocho de la tarde. Seguida de una comitiva formada por representantes de las comparsas, la dama de la Aste Nagusia inició su desfile por las casetas ubicadas detrás del Arriaga (Kaixo y Kaskagorri), donde el movimiento feminista dio lectura a un alegato a favor de unas fiestas igualitarias. Una multitud la esperaba ansiosa junto a las barras desplegadas por todo el Arenal, con ganas de tomarle el pulso al corazón de las fiestas. Había ganas de Aste Nagusia.

Tras el txupin, Maite Lorente, de Algorta, y Xabier Madrid, de Santurzi, se acercaron a la txosna de Moskotarrak. Allí les explicaron que todavía no se podía servir a nadie hasta que Marijaia abriera oficialmente el recinto festivo. «Es la primera vez que venimos a ver el txupinazo. Habrá que darse otra vuelta», señalaron. Y es que el sol apretaba y acuciaba la sed. «Ahora al principio lo que más nos piden son cervezas y kalimotxos. Más tarde, después de los fuegos artificiales, empiezan con los chupitos y los combinados», explicaron en la txosna Bizizaleak. Ésta fue una de las que ayer optó por colocar un precinto de Bilboko Konpartsak alrededor de su caseta para evitar que la gente comenzara a hacer pedidos antes de la hora de la apertura. También la txosna de Zaratak se rodeó de este cordón de seguridad. «Nos está sirviendo para que este año no se agolpe tanta gente en la barra antes de que abramos. Otros años era un no parar, aunque con esta temperatura es normal, la gente está sedienta», razonó Ana, una de las encargadas del primer turno.

Algunos, en lugar de consumiciones, querían disfrutar con la decoración de las txosnas. El chileno Esteban Peralta y la francesa Charlotte Eugané sacaban fotografías a las casetas. «Estamos de vacaciones en el País Vasco y lo de que sean fiestas ahora ha sido una agradable sorpresa», detalló Esteban, aunque apuntó que no podrían trasnochar mucho ya que el alojamiento lo tienen en Gernika. «Me llama la atención que hay muchos mensajes políticos en las txosnas», añadió.

Ambientes para todos

Maider Pino, de Bilbao, y Aretha Dearman, de Durango, tienen intención de pasar todo el tiempo posible en txosnas. «Me gusta que en cada caseta haya un ambiente propio y una música distinta», señalaba Maider una hora antes de que abrieran. Aunque avanzada la noche la cosa cambia, en la tarde de ayer el ambiente era bastante familiar. Mónica García disfrutaba junto a su hijo Jon, de tres años. «No somos mucho de venir aquí. Somos más de disfrutar las fiestas por la mañana, pero nos hemos acercado a ver a Marijaia y a disfrutar de la música», explicaba.

Los encargados de las txosnas también destacaron la animación que son capaces de aportar a la ciudad por las mañanas, a la hora del pintxo-pote. Aunque Carlos, de Bizizaleak, advirtió que «es de lo que nos da más trabajo. Con todo, en la apertura de las txosnas se notaba el ansia de diversión contenida. «¡Verás ahora al abrir! Va a venir toda la gente en mogollón con todas las ganas de fiesta que tienen, pero estamos preparados para recibirles. También nosotros tenemos ganas de juerga», aseguraba uno de los voluntarios de Pinpilinpauxa, Álvaro de Blasco.